Adrían Galeano Calvo.17 septiembre
El OIJ realizó 9 allanamientos para detener a los vivazos. Foto OIJ.
El OIJ realizó 9 allanamientos para detener a los vivazos. Foto OIJ.

Estar detrás de las rejas no impidió que un reo continuara manejando un negociazo de venta de drogas, pero embarró a siete familiares que estaban libres.

En cuestión de cinco años el bicho de apellidos González García, conocido como Billo, generó más de ¢300 millones, los cuales entregó a sus seres queridos para que lavaran la platica por medio de la compra de varias propiedades y vehículos de lujo.

La fiesta de la banda familiar llegó a su fin este martes cuando el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizó nueve allanamientos, siete en Moravia, uno en Desamparados y otro en Coronado para capturar a todos los miembros.

Entre los detenidos están el hermano de Billo de apellidos González García, la mamá de ambos (García Vega) y la novia (Jácamo Rojas).

A estos se suman la suegra del reo (Rojas Alpízar), el novio de ella (Figueroa Fieueam), la suegra de su hermano (Chinchilla Porras) y un vendedor de drogas (Calvo Vaglio).

Además de las detenciones, los investigadores decomisaron ¢10 millones en efectivo.

“Las personas involucradas son un grupo familiar que han ejecutado acciones dirigidas a ocultar el origen ilícito del dinero”, Wálter Espinoza, director del OIJ
Negocio no se detuvo

Wálter Espinoza, director del OIJ, explicó que en el 2014 Billo fue sentenciado a 14 años de cárcel por el delito de narcotráfico, por lo que después de pasar por varios centros penales terminó encerrado en la prisión de Puntarenas.

González no desaprovechó su tiempo en la cárcel, ya que desde el primer año se las ingenió para estar en contacto con su familia y darles indicaciones de cómo debía funcionar el negociazo de la venta de drogas.

“Desde el centro penal González García trasladaba fondos al resto de su grupo familiar, particularmente a su compañera sentimental y a su hermano. Ellos debían colocar el dinero en el sistema financiero para efectos de no despertar sospechas y para, de alguna manera, garantizar el disfrute de esos fondos”, detalló.

Billo se encuentra encarcelado en la prisión de Puntarenas. Foto Andrés Garita
Billo se encuentra encarcelado en la prisión de Puntarenas. Foto Andrés Garita
Lavando en familia

De acuerdo con Espinoza, la novia y el hermano de Billo fueron quienes terminaron por meter al resto de la familia al negocio, pues necesitaban que ellos les ayudaran a lavar el montón de plata que generaban por mes.

“Estas personas (Jácamo y García) se encargaban de buscar testaferros, generalmente vinculados al grupo familiar, para inscribirles bienes (comprados con el dinero narco) y ejecutar acciones financieras”, añadió.

Ante esta situación la Policía Judicial empezó a ponerle cuidado a los movimientos de los familiares para determinar si hacían compras fuera de lo común o si recibían algún bien de mucho valor.

Fue así como los investigadores descubrieron que los bichos usaron la plata para comprar tres lujosos carros último modelo, valorados, los tres, en más de ¢60 millones, así como una motocicleta de aproximadamente ¢20 millones.

Pero las compras de la banda no terminaron ahí, ya que de acuerdo con la investigación también adquirieron dos fincas en Guanacaste, una propiedad en Atenas, una en Coronado y otra en Moravia.

¢300 millones consiguió Billo con el negocio narco durante cinco años

“La finca en Atenas incluso tiene una piscina y un área para fiestas, también adquirieron menaje de muy alto valor comercial y adicionalmente realizaron reparaciones en distintos inmuebles, especialmente en uno en el que gastaron cuarenta y cinco millones de colones, que es la casa de la novia del líder”, dijo Espinoza.

De acuerdo con la Fiscalía, el fin de adquirir estos bienes era venderlos a personas inocentes para así obtener dinero legal, sin embargo, los vivazos le sacaban el jugo a todos estos lujos antes de deshacerse de ellos.

Empresaria

Los familiares de Billo se dieron muchos lujos gracias al negocio narco, sin embargo, la que realmente le sacó el jugo a toda esta situación fue su novia.

Además de usar ¢45 millones para remodelar su “humilde” casita, Jácamo también quiso hacerse empresaria, por lo que usó parte de la plata para adquirir dos negocios.

“Dentro los lugares allanados hay dos locales comerciales, una clínica dental (en Desamparados) y una tienda (en Coronado), ambos están ligados patrimonialmente con Jácamo Rojas. De alguna manera, estos inmuebles fueron adquiridos y explotados por la mujer para diluir el origen de los fondos”, dijo Espinoza.

La Policía Judicial indicó que están esperando que se lleve a cabo el levantamiento del secreto bancario de las cuentas de los sospechosos, para así rastrear otros bienes que hayan sido adquiridos con el dinero narco y que luego pasaron a manos de otras personas.