Rocío Sandí.27 junio

Lady Hernández todavía recuerda con dolor la llamada que recibió el 22 de octubre del 2018, en la que una amiga le dijo que su hijo Anthony, de 22 años, había chocado en su moto contra un tráiler y estaba muy delicado.

Ella es vecina de Jabillos de Pavones, en Turrialba, pero ese día andaba en San José haciendo las vueltas para que su hijo menor, Jeaustin, sacara la licencia de conducir.

Jeaustin (izquierda) y Lady agradecen a Dios cada avance en la recuperación de Tony. Foto: Cortesía de Lady Hernández.
Jeaustin (izquierda) y Lady agradecen a Dios cada avance en la recuperación de Tony. Foto: Cortesía de Lady Hernández.

“Una hermana mía, quien es enfermera y trabaja en el hospital de Turrialba, me dijo que Tony estaba muy malito porque había sufrido un golpe muy fuerte en la cabeza, tanto que lo iban a mandar en helicóptero al Calderón Guardia, entonces yo decidí quedarme en San José para esperarlo.

“Cuando los médicos de ahí lo vieron dijeron que le iban a hacer una operación descompresiva en la cabeza para liberar la tensión y la inflamación que tenía en el cerebro”, recordó Hernández.

“La condición de mi hijo era tan grave en aquel momento que los doctores querían salvarlo, pero no porque creían que sobreviviría, sino porque en la licencia decía que él era donador de órganos, por eso querían estabilizarlo”, agregó la mamá de Anthony.

Cuando operaron al joven vieron que tenía muy dañado el cerebro, tuvieron que sacarle prácticamente la mitad izquierda, lo que le dejó un gran hueco en esa parte de la cabeza.

En julio del año pasado al sobreviviente le hicieron una operación para reconstruirle el cráneo. Foto: Cortesía de Lady Hernández.
En julio del año pasado al sobreviviente le hicieron una operación para reconstruirle el cráneo. Foto: Cortesía de Lady Hernández.
Terribles pronósticos

Después de esa primera operación los pronósticos eran terribles, casi no había esperanza de que ganara la batalla a la muerte y si lo hacía los médicos decían que no volvería a caminar, ni a hablar, sería un vegetal toda la vida.

“Estuvo en coma cinco días, yo no podía dormir ni comer pensando en que mi hijo estaba muriendo, pero cuando le quitaron el respirador y lo soportó sentí esperanza y mucha confianza en Dios.

“A los doce días salió de cuidados intensivos y lo mandaron al Hospital del Trauma porque cuando él sufrió el accidente estaba en tiempo laboral, entonces se usaron las pólizas. Ahí me hicieron llorar un montón porque pensaban que difícilmente mi muchacho iba a recuperarse, me dijeron que tenía que hacerme a la idea de que ni siquiera iba a poder comer, sino que había que alimentarlo por un tubo que le habían puesto”, contó.

Luego de estar internado dos meses a Tony le dieron la salida y ahí fue cuando empezó el milagro.

Anthony ve a su hijo John como uno de los motores de su vida. Foto: Cortesía de Lady Hernández.
Anthony ve a su hijo John como uno de los motores de su vida. Foto: Cortesía de Lady Hernández.

“Yo siempre he creído en Dios, pero ahora lo hago más que nunca porque pude comprobar el poder de la oración. Cuando mi hijo regresó a la casa empezamos con las terapias, había días que tenía hasta tres citas con distintos especialistas: terapia física, de lenguaje, sicológica, de trabajo social, en fin, tenía muchos controles.

“Lo primero que nos propusimos fue quitarle el pañal y lo logramos, eso fue un gran avance. Después, con mucha paciencia y con la ayuda de Dios y de la muchacha que le da terapia empezó a levantarse de la silla de ruedas y a dar pasitos.

“Actualmente mi hijo camina bastante y ya habla, a veces se le enredan un poco las palabras, pero logra comunicarse bien. En julio del año pasado le hicieron una operación reconstructiva en la que le pusieron una prótesis tridimensional de un material sintético para que no se le viera el hundimiento que tenía; fue una cirugía complicada, le pusieron 45 grapas, pero todo salió bien”, detalló Lady.

Joven valiente

Tony tiene un hijo de tres añitos llamado John, quien es una de sus principales fortalezas. Él lo ve todas las semanas y disfruta al máximo cada minuto que pasa con su pequeño.

Lady siente mucho orgullo todos los días al ver a su gran luchador

“Tony es un muchacho esforzado y agradecido con Dios por la nueva oportunidad de vida. Él antes no recordaba nada del accidente, pero en noviembre empezó a tener imágenes de lo que pasó y eso lo pone triste a veces, pero aún así se enfoca en estar bien.

“Según lo que se sabe el día del choque él venía de hacer un trabajo en Limón y a la hora del almuerzo pasaron a dejarlo a la casa en un carro de la empresa, pero como Jeaustin y yo no estábamos agarró la moto y se fue para donde la mamá del hijo.

“Como a un kilómetro de mi casa había un bus estacionado y cuando él trató de pasarlo venía un tráiler de frente y lo golpeó”, relató la mamá.

“Aunque este ha sido un proceso duro y muy doloroso, el apoyo de mi hijo Jeaustin y tantas personas que oraron por mi familia han hecho que salgamos adelante y nos han permitido ver la mano de Dios actuar en la recuperación de Tony.

Lady Hernández, mamá de sobreviviente: “A los médicos les cuesta creer lo bien que está mi hijo, ellos nos daban ni cien pesos por Tony”.
El joven papá se esfuerza para enseñarle a su hijo que rendirse no es una opción. Foto: Cortesía de Lady Hernández.
El joven papá se esfuerza para enseñarle a su hijo que rendirse no es una opción. Foto: Cortesía de Lady Hernández.