Después de la incertidumbre y dolor, la familia de Carlos Josué Marchena Marchena finalmente pudo despedirse de él en Costa Rica.
El cuerpo del costarricense, quien murió mientras permanecía bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), llegó al país y fue llevado hasta Batán de Limón, donde sus seres queridos lo velaron desde las 10 de la noche de este jueves 1 de octubre.
Este viernes 2 de octubre, a las 10 de la mañana, la familia le dará el último adiós en el cementerio de la localidad.
“¿Por qué a él no lo mandaron?”
En medio del dolor por la pérdida de su hijo, Dora Marchena, mamá de Josué, aprovechó la despedida para hacer un llamado de atención sobre la situación que, según ella, enfrentan los inmigrantes detenidos en Estados Unidos.
La madre agradeció a las personas que ayudaron a la familia y a la Cancillería por el acompañamiento durante el proceso para poder repatriar el cuerpo.
“Estoy muy agradecida, primero con tanta gente que de verdad se puso la mano en su corazón para poner su granito de arena para ayudarnos y también la Cancillería que nos ayudaron demasiado”, expresó.
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Dora también cuestionó las condiciones en las que, según su relato, permaneció su hijo durante su detención.
“Todo lo que pasa ahí en esas cárceles de Estados Unidos son tan crueles porque los tratan de lo peor. A mi hijo lo dejaban aguantar hambre y a mí me duele tanto porque ya él tenía la deportación desde el 27 de julio. ¿Por qué a él no lo mandaron si un juez federal ya había dado la autorización de deportación?”, exclamó.
Mamá pide atención para los costarricenses detenidos
La madre de Josué aseguró que lo ocurrido no solamente afecta a los costarricenses, sino también a otros inmigrantes que permanecen detenidos en Estados Unidos.
“Hago un llamado al cónsul que se pellizquen para ver qué es lo que están pasando los ticos que están presos ahí, porque ellos no son ningunos delincuentes ni asesinos, o sea, cómo los encadenan, cómo los golpean, los maltratan, no les dan de comer”, dijo Dora.
Sus declaraciones corresponden a su experiencia y a lo que afirma haber conocido sobre la situación de su hijo durante el tiempo que permaneció detenido.
Dora también expresó que espera que la muerte de Josué sirva para que se conozcan las condiciones que, según ella, enfrentan algunos inmigrantes detenidos.
“Sé que mi Dios también quiso que pasara todo esto (se refiere a la muerte de su hijo) para que todo el mundo se diera cuenta lo que está pasando en Estados Unidos”, manifestó.
El último adiós en Batán
El cuerpo fue velado desde la noche del jueves en Batán y este viernes será sepultado en el cementerio de la comunidad, donde familiares y allegados se reunirán para despedir al costarricense.
Josué tenía 36 años y llevaba aproximadamente 10 meses detenido en distintos centros de detención migratoria en Estados Unidos. Finalmente se encontraba en el Winn Correctional Center, en Winnfield, Louisiana, donde murió el pasado 18 de setiembre.
El costarricense tenía diabetes y requería medicamentos y una alimentación adecuada, según había informado su familia.



