Detrás del Fiscal General de la República reelegido por la Corte Plena, Carlo Díaz, hay un hombre que creció entre cafetales y potreros, trabaja la tierra junto con su papá y sueña con que su nieto crezca en democracia.
Los sábados, Carlo deja por unas horas las presiones de la Fiscalía General y cambia el despacho para convertirse en un peón agrícola más y trabaja en una propiedad junto con su papá.
También se sube a la bicicleta para recorrer kilómetros y despejar la mente.
Así es la vida de Díaz fuera del Ministerio Público, una faceta que pocas veces queda expuesta ante la opinión pública y que La Teja quiso conocer.
“Mi vida se desarrolló prácticamente entre cafetales y potreros en Aserrí. En aquella época vivíamos en una finca que para mí era grande, pero en realidad no era tanto. Una infancia muy sana”, recordó.
LEA MÁS: Carlo Díaz no se queda callado y responde por video grabado en bar de Aserrí
Las mascaradas y las madrugadas en las fiestas de Aserrí
Entre sus recuerdos de infancia hay tradiciones que todavía forman parte de la identidad de su pueblo. Una de ellas es la mascarada, conocida popularmente como los Payasos, que llenaba de color y alegría las celebraciones patronales.
“Cuando venían las fiestas de agosto, que es el santo patrón de Aserrí, San Luis de Tolosa, siempre se hacían la Diana y las mascaradas. Recuerdo a mi mamá, que nos levantaba a las 4 de la mañana para ir a participar de esas actividades”, contó.
LEA MÁS: ¿Persecución política? Carlo Díaz responde al Gobierno por cuestionar las investigaciones
Aquellas madrugadas quedaron guardadas en su memoria como parte de una infancia que transcurrió entre las costumbres del pueblo, la familia y los espacios abiertos.
También recuerda que le gustaba jugar fútbol con sus amigos, aunque no precisamente porque destacara con el balón.
Entre risas, reconoció que era malo para mejenguear, pero que eso no le impedía disfrutarlo. Era, como él mismo lo describió, un fiebre de la pelota.
La bicicleta es su aliada contra el estrés
Díaz también dedica tiempo al deporte, especialmente al ciclismo, una actividad que practica desde hace años y que considera fundamental para sobrellevar las presiones de su trabajo.
“El ciclismo me ha servido mucho, sobre todo en los momentos cuando he estado muy estresado. Definitivamente, el ciclismo le ayuda a uno a botar todo ese estrés. Creo que si yo no hiciera deporte, no podría con tanta presión”, afirmó.
La bicicleta también le permite salir a las calles como cualquier otro ciudadano, compartir con otros ciclistas y disfrutar de una actividad que no depende de su puesto en el Ministerio Público.
De hecho, le preguntamos si alguna vez lo han tratado mal cuando anda en bicicleta y alguien lo reconoce.
Su respuesta fue distinta de lo que podría imaginarse alguien que ocupa un cargo tan expuesto.
“A mí realmente nadie me trata mal. Las personas que tienen la valentía de acercarse siempre es para felicitarme”, aseguró.
Incluso contó que algunas personas consiguen reconocerlo aunque vaya completamente equipado para pedalear, con casco y gafas.
Sin sirenas y en la misma presa que los demás
En las calles de la Gran Área Metropolitana es común observar caravanas de vehículos que custodian a jerarcas y otras figuras públicas. Por eso, también le consultamos a Díaz si, por su cargo, se desplaza con sirenas o pide campo en carretera para evitar las presas.
El fiscal general aseguró que no le gusta ese tipo de cosas y que procura respetar las normas de tránsito como cualquier otro conductor.
“Nosotros, por supuesto, respetamos todo el tránsito. Ahí venimos en la misma presa de Aserrí, como cualquiera. No venimos pidiendo campo, ni mucho menos. Jamás eso, no me gusta”, expresó.
Díaz explicó que cuenta con dos guardaespaldas que lo acompañan en el mismo vehículo. Según dijo, en ocasiones ellos le llaman la atención porque consideran que deberían acompañarlo durante más tiempo.
Sin embargo, él aseguró que se siente tranquilo en Costa Rica en lo que respecta a posibles ataques relacionados con su cargo.
“Por supuesto, los que andan en malos pasos no van a tener la tranquilidad que yo tengo”, manifestó.
Su mayor sueño está en su hija y su nieto
Entre las facetas más personales de Díaz está la de abuelo. Su nieto tiene cuatro años y, según contó, desde muy pequeño mostró un gusto especial por las bicicletas.
Cuando le preguntamos cómo le gustaría que su hija y su nieto lo recordaran, su respuesta fue más allá del deporte o de su trayectoria profesional.
“Me gustaría que mi nieto me recuerde como alguien deportista, pero también alguien que lucha por ellos para que vivan en democracia. Creo que mi mayor motivación es que él y mi hija puedan seguir viviendo en democracia”, afirmó.

