Se contabilizaron más de 2.500 disparos en la vivienda donde el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio Público ejecutaron el operativo Némesis, que culminó con la captura de los dos hombres más buscados del país: Alejandro Arias Monge, alias Diablo, y Jonathan Pérez Méndez, alias Tan.
El director interino del OIJ, Michael Soto, aseguró que este ha sido el operativo más difícil de toda su carrera policial debido a la intensidad del enfrentamiento armado que se prolongó entre 45 y 50 minutos.
Según Soto, durante el intercambio de balazos, los agentes hicieron reiterados llamados a los sospechosos para que se entregaran, garantizándoles que se respetarían sus vidas. Sin embargo, la respuesta fue un intenso intercambio de disparos.
A la mitología griega
El caso fue bautizado como Némesis, en alusión a la diosa de la mitología griega asociada con el restablecimiento del orden y la justicia. De acuerdo con Soto, ese nombre representa el objetivo de las autoridades: devolver el orden frente a las estructuras del crimen organizado.
Durante la intervención, las autoridades decomisaron armas de guerra con capacidad para perforar los chalecos antibalas que utilizaban los agentes del OIJ, lo que evidencia el alto poder de fuego con el que contaban los sospechosos y el riesgo al que estuvieron expuestos los cuerpos policiales durante la operación.

