Silvia Coto.29 junio
Doña Norma asegura que todavía tiene días que son como una pesadilla y no logra aceptar su condición. Foto: Cortesía
Doña Norma asegura que todavía tiene días que son como una pesadilla y no logra aceptar su condición. Foto: Cortesía

Doña Norma Porras asegura que la justicia ha sido incumplida con ella, pues lleva esperando 11 años un juicio por una supuesta mala praxis que sufrió.

Además, asegura que en la espera del debate ha tenido que pasar por mucha angustia y sufrimiento.

Por este caso, doña Norma tiene demandados a la Caja, al médico y al Estado.

Esta vecina de Coronado nos contó que una hernia en la cervical provocó que la internaran en el hospital Calderón Guardia, y que los médicos le dijeron que tenían que hacerle una operación; sin embargo, le garantizaron que se iba a sentir mejor y que no habría mayores consecuencias.

Ella fue operada el 13 de junio del 2008 por un neurocirujano de apellido Salazar, según consta en el expediente 12-002284-1027-CA.

“Cuando el doctor me iba a operar yo le pregunté si existía algún riesgo y él más bien se quiso enojar y me dijo que jamás, que por esa operación nadie sufría una discapacidad. Recuerdo como si fuera ayer que entré al hospital, como dicen, caminando, saltando y bailando y hasta le ayudaba a otros pacientes que no se podían mover", recordó Porras.

Doña Norma fue operada en el Hospital Calderón Guardia. Foto Melissa Fernández
Doña Norma fue operada en el Hospital Calderón Guardia. Foto Melissa Fernández

Doña Norma nos contó que después de que la operaron le dijeron que moviera los pies y ella sentía que los movía, pero los doctores le dijeron que era un reflejo porque no estaba moviendo nada.

“Los médicos corrieron para llevarme al Cenare (Centro Nacional de Rehabilitación), yo no podía entender lo que estaba pasando, yo lloraba y le pregunté al doctor y él solo se preocupó en ese momento porque yo no le tachara su expediente.

"Yo le reclamé que solo estaba pensando en mi vida; sin embargo, tenía fe de que con terapia iba lograr caminar hasta que le pedí a una enfermera que me llevara al baño, que me ayudara y me dijo que no era posible porque yo no iba volver a caminar”, dijo Porras.

La mujer, quien trabaja como orientadora en el Liceo de Alajuelita, aseguró que ella sintió en ese momento que el mundo se le venía encima.

11 años han pasado de la cirugía.

“Yo sufrí una tretraplejia incompleta (parálisis de las extremidades) y un infarto medular, eso provoca que no pueda caminar y esté en silla de ruedas, también tengo afectado el brazo derecho, casi no puedo abrir ni mover la mano, tuve que aprender a usar la izquierda.

"Por el infarto medular tengo una sensación del lado izquierdo del cuerpo de la axila para abajo como si tuviera una quemadura, no aguanto ni que me caiga una gota de agua, nada va poder pagar la salud ni la calidad de vida que perdí”, dijo la mujer.

Doña Norma asegura que ella decidió interponer la denuncia para que su caso sirviera de ejemplo, y que otras personas no se conviertan en víctimas de una mala praxis.

“Cada vez, en todos estos años, que hay que presentar un documento, cada paso que se daba era atrasarse un año, si yo hubiera sido hija de un diputado ya seguro mi juicio se hubiera echo, es injusto la cantidad de tiempo que se debe esperar, eso hace que para las víctimas lo que estamos viviendo sea más doloroso”, dijo Porras.

“Nada me va devolver mi vida de antes, ni nada va reponer lo que he sufrido y aún estoy sufriendo pero sí voy a llegar a las últimas consecuencias para que se de un precedente”, dijo Norma Porras, afectada.
Cambio de vida

Está mujer asegura que ha tenido que hacer muchos cambios en su vida, le tocó vender su casa porque no había cómo acondicionarla para la silla de ruedas y ahora le toca alquilar.

“Vivo con una hija, pero esto me ha costado muchas cosas, hasta mi matrimonio, mi esposo hace un año me dejó, yo terminé de estudiar para orientadora en el proceso de recuperación, y ahorita trabajo en Alajuelita, pero vivo en Coronado y tengo que pagar taxi todos los días de ida y vuelta.

"He luchado en el MEP para que me den una plaza más cerca, pero me dicen que no hay colegios acondicionados para mí ahorita o que no hay plazas, pero sé que se las dan a otras personas. He pedido hasta hablar con el ministro para pedirle que me ayude y ni siquiera así, si me pensionó me dan ¢108 mil al mes, con eso no me alcanza ni para el alquiler, entonces tengo que seguir trabajando duro”, dijo Porras.

Esta mujer asegura que sufre de dolores todos los días, unos más insoportables que otros.

“Aunque ya ha pasado bastante tiempo no acepto la condición de vida en que estoy ahorita, y me toca recibir atención siquiátrica, es muy difícil que un día puedas caminar, que vayas a buscar la cura a una enfermedad y de un momento a otro no te puedas mover”, dijo Porras.

El abogado que lleva el caso de doña Norma, Boris Molina Mathew, aseguró que por la mala praxis su cliente demandó al doctor, la Caja, el hospital y al estado, por lo que solicitarán una indemnización ante el Tribunal Contencioso Administrativo de Hacienda.

El juicio iniciará hasta el 22 de septiembre del 2020.

“Ha sido mucho el tiempo que ella ha tenido que esperar y también ha tenido que pasar por muchas cosas difíciles es por eso que se pedirá una indemnización por los daños y perjuicios”, dijo Molina.