Sucesos

Niña que sobrevivió al rayo que le arrebató a sus papás, llora siempre que llueve

El 30 de mayo se cumple un año de la tragedia y las tres hermanitas luchan juntas por salir adelante

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La pequeña Kristel Acuña Hidalgo, de 5 añitos, se pone muy sentimental y llora por largos ratos cuando llueve mucho.

El mal clima le recuerda el trágico día que un rayo le arrebató a sus papás, Javier Acuña Saldaña, de 46 años, y Sarita Hidalgo Arguedas, de 40.

Este 30 de mayo se cumple un año del lamentable hecho ocurrido en un mirador en El Ceibo de Buenos Aires, en la zona sur del país.

Kristel, que estaba en medio de sus papitos, sobrevivió a la descarga de forma milagrosa.

Desde la muerte de sus papás, Kristel y su hermana Guadalupe, de 14 años, quedaron a cargo de su otra hermana Jazmín, de 22 años, quien lucha por cuidarlas con mucho amor.

“Hemos estado bien dentro de lo que cabe, hay días buenos y días malos, Kris ahora que ha estado lloviendo mucho se pone sentimental, ya luego se le pasa y otras veces por la noche también se pone a llorar mucho, porque dice que ella extraña mucho al papá y quiere ver a la mamá”, contó Jazmín.

Las dos hermanas mayores también extrañan muchísimo a sus padres y aunque el tiempo pasa, el dolor no merma.

“Yo he intentado apoyarlas en todo lo que pueda, pero mi cariño o amor jamás se va a comparar al de mis papitos. Igualmente siempre saco tiempo para chinear a Lupe, hablar con ella, intentar aconsejarla de lo poco que sé de la vida, guiarla por un buen camino, peinarla o intentarlo al menos, compartir con ella”, dijo.

Jazmín es muy sincera y asegura que ser adulta a su edad es mucha responsabilidad, pero que ella poco a poco va aprendiendo y aunque algunas veces quedan talladitas y salen apenas con los gastos, no deja de luchar.

“De momento estamos juntando dinero para la abogada que está llevando lo de los sucesorios de mis papás, tipo ahorro, ahorita tenemos sembrado arroz, maíz, ayote, pepinos, entre otras cositas y vamos igual, consiguiendo plata a como podemos para abonos y esas cositas y saliendo adelante, poniendo en práctica mucho de lo que aprendí con mi papito y enseñándole a Kris a hacerlo”, contó.

Don Javier tenía un carrito y una parcela y una semana antes de fallecer estuvo hablando con su esposa de la necesidad de hacer un testamento, pero no les dio tiempo de hacerlo.

Las hermanitas menores están en el kínder y en el colegio.

“Lupe está en octavo del cole, lleva excelentes notas, la motivo mucho diciéndole que papi y mami desde arriba la acompañan, que no desvanezca”.

Jazmín dice que a veces cuestiona por qué les tuvo que pasar esto a ellas.

“Estaban jóvenes (sus papás), tenían una bebé, nos tenían a nosotras, no entiendo por qué Dios decide que algo así pase, ni siquiera estaba lloviendo, era un día común y pasó frente a mi hermanita, he leído en los comentarios de la noticia del día que fallecieron que una señora decía: ‘nadie los manda a salir si estamos en cuarentena y si estaba lloviendo’, pero no, no llovía, fue un rayo en seco, otros que dicen que ellos se refugiaban del agua debajo del árbol y no, no es así”.

Aunque no debe darle explicaciones a nadie de lo que pasó, ella igual quiso aclarar cómo fueron los hechos.

“Estaban sentados, pasando un rato en pareja, dándose un beso mientras Kris les tomaba una foto, no hay explicación, ya ha pasado un año de eso y sigue doliendo como si fuese ayer y sigo sin entender, ¿por qué ellos? Solamente le pido a la vida que al menos a mí sí me deje vivir más y ver a mis niñas crecer”.

Jazmín Acuña cuida de sus dos hermanas menores tras la muerte de sus papás, quienes fallecieron al ser alcanzados por un rayo. Foto cortesía Jazmín Acuña.

Valientes

Estas valientes niñas están muy orgullosas de sus cultivos, trabajan bastante duro en el campo y disfrutan bastante mientras lo hacen pues les recuerda al hombre tan trabajador que era su padre en la tierra, además, son un ejemplo de amor entre ellas en su comunidad.

La casita en la que viven fue remodelada gracias al apoyo del Club de Leones y de muchas personas a las que su historia caló en sus corazones.

Jazmín también nos contó que ellas colocaron dos cruces de madera donde fallecieron sus padres y constantemente van a ponerles florecitas y tratan de mantenerlas bien bonitas, pues el recuerdo de don Javier y de doña Sarita las acompañan todos los días, sus abrazos y el cariño tan grande que les dieron siempre son lo que mantienen luchando a estás tres valientes hijas.

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