Adrían Galeano Calvo, Reyner Montero.13 junio
El cuerpo de Mejías estaba arrecostado al portón de su propiedad. Foto: Reiner Montero
El cuerpo de Mejías estaba arrecostado al portón de su propiedad. Foto: Reiner Montero

El homicidio del finquero Rafael Mejías Alvarado de 73 años, se habría dado por problemas personales o, incluso, por venganza, pues la Policía Judicial descartó casi por completo que al señor lo mataran para robar en su casa.

El crimen fue descubierto la tarde de este miércoles por don Fernando Alvarado, hermano de Mejías, quien llegó a la casa de su ser querido, en El Jardín de La Rita de Pococí, Limón, para llevarle un litro de leche.

La víctima vivía solo en esa casa y sus únicos compañeros eran los 35 perritos que adoptó desde hace varios años.

De acuerdo con el informe del OIJ, el cuerpo de Mejías estaba al lado del portón de su propiedad y tenía varias cortadas en el cuello y en los brazos.

Los investigadores presumen que estas heridas fueron provocadas con un machete, sin embargo, no encontraron el arma homicida en el lugar.

Luego de hacer un recorrido por la propiedad, lo que más le llamó la atención a los agentes es que dentro de la casa no había señales de una pelea, ni faltaban objetos de valor, lo que los hace pensar de que el hombre fue atacado por sorpresa cuando pretendía salir de su propiedad.

Don Fernando dijo que no sabía quién sería capaz de hacerle algo así a su hermano, pues asegura que no tenía ningún enemigo.

Sin embargo, admitió que don Rafael si tuvo problemas con algunas personas que pasaron por ahí y varios de los perritos se salieron de la propiedad para perseguirlos, anduvieran a pie, en bici o en moto.

Por esta misma razón, hace unos días don Fernando y su hijo colocaron una cerca alrededor de la propiedad de Mejías, para evitar que los peluditos se siguieran saliendo del terreno.