Silvia Coto.24 noviembre, 2019
Trinidad regresara a trabajar en enero. Foto: Cortesía
Trinidad regresara a trabajar en enero. Foto: Cortesía

Trinidad Villanea, de 38 años, sufrió un accidente laboral en enero pasado y perdió la pierna izquierda, pero cuenta que no se ha dejado vencer ni un segundo y que su único objetivo es ir siempre hacia delante.

Este valiente trabaja como operario en una empresa que le da servicio a la Dos Pinos, sin embargo, ahorita está incapacitado.

El accidente ocurrió el 26 de enero mientras Trinidad estaba en una máquina que pasa el maíz por el silo hasta una procesadora. Él resbaló y un tornillo vertical que está en el piso, justo donde están las compuertas, le amputó la pierna.

“En menos de cinco minutos yo me di cuenta que había perdido la pierna completa, tengo quince años de trabajar ahí, es una empresa con normas de seguridad muy buenas, ese día de verdad creo que era algo que tenía que pasar”, dice.

El sobreviviente ha encontrado a buenos amigos en este proceso, en la foto Eliécer y John. Foto: Cortesía
El sobreviviente ha encontrado a buenos amigos en este proceso, en la foto Eliécer y John. Foto: Cortesía

Tras el accidente lo llevaron al Hospital San Rafael de Alajuela y después al Hospital del Trauma. En total estuvo internado tres meses.

“Lo más difícil fue el primer mes, la adaptación a lo que pasó, pero le voy a ser sincero: el amor de Dios, su apoyo, el apoyo de mi esposa, mis hijos y mi familia me facilitaron mucho todo porque ellos siempre estuvieron, y están, apoyándome para que no me dé por vencido”, dijo el vecino de Alajuela.

Desde hace cinco meses Trinidad utiliza prótesis y asegura que, para su buena suerte, no le ha constado adaptarse a ella.

“No he dejado de luchar para estar bien, el apoyo de mi familia ha sido muy importante”, dijo Trinidad Villanea, sobreviviente

“No es fácil perder una pierna porque es una parte de uno, pero la fuerza para seguir adelante me la ha dado Dios, es un proceso muy grande de adaptación porque ahora cada vez que uno va a salir debe pensar en qué obstáculos puede haber, calles y aceras con poco acceso, medidores sin tapa... Son tantas cosas que hay que cuidarse muchísimo, pero sí se puede, uno se va acostumbrando a todo, las ganas no dejan de motivarlo”, dijo.

Trinidad, que tiene dos hijos, ha conocido a muchas otras personas con amputaciones debido a accidentes, sobre todo en el Hospital del Trauma.

Dice que habría querido conocer a esa gente en otras circunstancias, pero el convivir les ha permitido acompañarse y también ver cómo cada uno vive de manera distinta la situación que le tocó afrontar.

“Ahorita estoy incapacitado, pero estoy en una etapa que se conoce como recuperación y es para prepararse para regresar al trabajo. Ya me queda solo un poquito más de un mes en este proceso y en enero, Dios mediante, voy a regresar a mi trabajo para seguir luchando por mi vida y retomar todo con muy buena actitud”, adelanta.