.2 junio, 2020
El IMN advierte que tendremos las lluvias más rudas de los últimos dos años y en medio de la guerra del COVID-19.
El IMN advierte que tendremos las lluvias más rudas de los últimos dos años y en medio de la guerra del COVID-19.

Como decía mi abuela, los problemas nunca vienen solos. A la guerra contra el COVID-19, que nos tiene acorralados sanitaria y económicamente, se abre otro frente bastante peligroso, el período de lluvias, las más bravas de los últimos dos años.

La mezcla del rudo invierno junto con el coronavirus hizo a las autoridades, que otras vez reaccionan de forma responsable, crear la alerta anaranjada.

La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) siempre ha mantenido tres colores de alerta: amarillo, verde y rojo; sin embargo, para esta temporada incluyó la anaranjada (en medio de la amarilla y la roja), para advertir cuando en una zona hay riesgo por las inundaciones y por contagios. Es un gran desafío porque las emergencias serán atendidas por los cuerpos de socorro con estrictos protocolos sanitarios.

Además, los recursos son limitados en un país pobre como el nuestro. Lo que históricamente nos ha salvado, además de la bendición de la Virgen de los Ángeles, es que hemos tenido líderes capaces en puestos estratégicos.

El héroe Juanito Mora en la guerra de 1856, el siglo pasado don Jorge Manuel Dengo quien se fajó con la emergencia causada por el volcán Irazú a inicios de la década de los años 60 y hoy contamos con más tecnología y la dirección del ministro de Salud, Daniel Salas, y los esfuerzos de la CNE.

El papel de la población es fundamental en esta guerra. No todo es responsabilidad de nuestras autoridades, debemos hacer caso, al pie de la letra, de todas las indicaciones para enfrentar los fenómenos climatológicos y la pandemia. Avisados estamos.