Paola Amador, la única sobreviviente de la tragedia aérea ocurrida en Pico Blanco en Escazú, el 25 noviembre de 2024 caminó durante tres horas para regresar al sitio donde la avioneta en que viajaba se estrelló y donde aún permanecen restos de la aeronave.
La visita fue dada a conocer por la página Accidentes Aéreos de CR, que compartió una fotografía de Amador junto a los restos de la aeronave Cessna U206 matrícula TI-GER.
Según la publicación, Paola realizó una caminata acompañada de familiares y allegados, así como de don Román Álvarez, a quien muchas personas conocen como “el ángel”, debido a su participación en la búsqueda y localización de la aeronave accidentada.
El accidente es una de las tragedias aéreas más impactantes ocurridas en el país.
La desgracia ocurrió cuando la aeronave despegó desde Barra de Tortuguero con destino al Aeropuerto Internacional Tobías Bolaños. Sin embargo, debido a las condiciones meteorológicas adversas y la nubosidad sobre el Valle Central, la tripulación fue redireccionada hacia el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría. Poco después, la aeronave desapareció del radar.
Tras varias horas de intensa búsqueda en una zona montañosa de difícil acceso, vecinos y baquianos lograron ubicar los restos del avión.
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La tragedia dejó cinco personas fallecidas y a Paola Amador como la única sobreviviente. Los rescatistas la encontraron consciente y con múltiples heridas cerca del fuselaje de la aeronave, en medio de una operación que se prolongó durante horas debido a las difíciles condiciones del terreno.
Amador, quien es guía turística y madre de dos niñas, pasó semanas recuperándose de las graves lesiones sufridas en el accidente y posteriormente recibió el alta médica para continuar su proceso junto a su familia.
Ahora, un año y siete meses después, decidió regresar.
La foto ha conmovido a quienes por días siguieron su historia y la catalogan como un milagro.


