Adrían Galeano Calvo.21 enero
Los abuelos se están esforzando por terminar el cuarto. Foto cortesía Rigoberto Avendaño
Los abuelos se están esforzando por terminar el cuarto. Foto cortesía Rigoberto Avendaño

Rigoberto Avendaño y su esposa, Guiselle Hernández, están haciendo todo lo posible para terminar de construir el cuartito que necesitan para sus tres nietitos, de 11, 5 y 2 años, quienes por culpa de unos desalmados perdieron a su mamá, Yendry Hernández Rueda.

Ella se ganaba la vida como taxista informal y fue asesinada el 18 de noviembre de 2020 por dos gatilleros que le dispararon dentro del carro que manejaba en Puerto Viejo de Sarapiquí. En el hecho también falleció Mario Chavarría Castellón, de 48 años, quien era cliente de Yendry.

Desde ese trágico día, los abuelitos se encargan de los dos niños más pequeños, pues el mayor está con su papá.

Don Rigoberto contó que el PANI les dijo que ellos podían mantener la custodia de los pequeños, pero para eso debían construirles un cuarto apropiado. Les dieron 6 meses de tiempo.

Los abuelitos se pusieron las pilas con la construcción del cuartito; sin embargo, la situación se les ha complicado ya que la platita empieza a faltar.

“Se puede decir que ya casi estamos listos para techar, pero la otra semana casi que tengo que parar un poco el trabajo, porque falta cemento, un poco de perlin y todo lo que es la corriente, pero ahorita lo que más me hace falta es el perlin y el cemento, sobre todo para las paredes”, contó Avendaño.

Los pequeñitos siempre tienen a su mamá muy presente. Foto cortesía Rigoberto Avendaño.
Los pequeñitos siempre tienen a su mamá muy presente. Foto cortesía Rigoberto Avendaño.
Pidieron préstamo

Los abuelitos tuvieron que pedir un préstamo para iniciar la construcción, pero el dinero se les fue volando con la compra de materiales.

A ambos les cuesta mucho juntar la platita, pues doña Guiselle trabaja limpiando casas y don Rigoberto se gana la vida pintando carros en su casa, además parte de esas ganancias la usan para todos los gastos de su casita.

“Hasta el momento se ha invertido como millón y medio de colones en todo lo que llevamos, por dicha un almacén nos ayudó a que nos saliera un poquito más cómodo. Una gente había quedado en ayudarnos con piedra y arena, pero como nos quedaron mal, tuvimos que enjaranarnos con la compra de eso.

“A como hemos podido vamos pagando (el préstamo) entre mi esposa y yo, pero el resto de cosas cuestan”, dijo Avendaño.

Ayude
Si quiere ayudar a estos abuelos a terminar el cuartito puede llamarlos al 6245-0512.
Un empujoncito

El abuelo promete que no se detendrán hasta terminar el cuarto, pues desean ver a sus nietitos felices, pero aseguraron que si alguna persona de buen corazón pudiera ayudarles, sería una enorme bendición.

“A las personas que nos ayuden se les va a hacer llegar las fotos de todo lo que vayamos a comprar, porque es una forma de agradecerles por todo lo que hacen por los niños.

Yendry se ganaba la vida como taxista informal. Foto: Tomada de facebook
Yendry se ganaba la vida como taxista informal. Foto: Tomada de facebook

“Nosotros no le hemos aflojado a lo del cuarto, porque uno quiere tener a los chiquitos contentos y tranquilos”, dijo el señor.

Flores para mamá

Avendaño dijo que sus nietitos poco a poco han ido entendiendo que su mamá ahora está en un lugar mejor.

“En estos días nos sorprendió el más pequeñito, porque ya está pidiendo que lo llevemos al cementerio a dejarle flores a la mamá. Yo tengo un jardín de rosas acá, y apenas vio que estaban floreciendo empezó a decir que se las lleváramos a la mamá.

“Ellos ya asimilan un poco mejor lo que pasó, pero les gusta que uno les ponga videos y fotos de la mamá, se ponen a hablar de ella y al grandecillo se le vienen las lagrimitas, pero ahí poco a poco van entendiendo”, contó don Rigoberto.

El señor dijo que hace unos días unos agentes del OIJ visitaron a su esposa para contarle que la investigación por el homicidio de Yendry ha avanzado bastante, al punto de que ya creen haber encontrado a los responsables, pero aún necesitan más pruebas para detenerlos.