Sucesos

Periodista de Repretel recuerda las últimas palabras que le dijo su amigo camarógrafo antes de morir trágicamente

Ocho años después, Gustavo Díaz todavía revive el dolor de perder a quien consideraba un hermano y hasta un segundo padre

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La vida le permitió a un padre y esposo amoroso dejarle un último mensaje a su familia en medio de su agonía.

Así fueron los últimos minutos de vida de Rigoberto Arias Rodríguez, conocido cariñosamente como Chagüites, apodo que recibió por ser vecino de la montañosa zona de Chagüites, en Santa Bárbara de Heredia.

Rigoberto era camarógrafo y trabajaba de manera fija junto con el periodista de sucesos Gustavo Díaz. Entre ambos nació una amistad tan fuerte que trascendió las coberturas y las jornadas laborales.

Más que un compañero de trabajo, Chaguites llegó a convertirse en el mejor amigo de Gustavo, quien incluso lo veía como un segundo papá.

Rigoberto Arias camarógrafo de Repretel

Gustavo estuvo junto con Rigoberto durante los últimos minutos de vida y jamás podrá borrar de su memoria aquellas palabras que le pidió transmitir.

“Estar con él y ver esos últimos instantes… él me habló y me dijo: ‘Dígale a mi familia que la amo, a mis hijos que los amo’. Le respondí: ‘Rigo, no, usted se los va a decir’”, recordó conmovido el periodista.

Ese momento ocurrió mientras cruzrojistas lo montaban en una ambulancia.

“En ese instante se desvaneció. A él se lo llevaron a la clínica y yo me fui detrás”, contó Gustavo.

Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez, conocido cariñosamente como Chaguites, el camarógrafo que quiso como a un papá. Foto: Gustavo Díaz para La Teja
Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez, conocido cariñosamente como Chaguites, el camarógrafo que quiso como a un papá. Foto: Gustavo Díaz para La Teja (Gustavo Díaz para La Teja/Gustavo Díaz para La Teja)

Sin embargo, lo peor todavía estaba por venir.

Cuando llegó al centro médico le informaron que su amigo había fallecido y a él mismo le correspondió reconocerlo.

“En ese momento a mí se me desvaneció todo, ha sido de las veces que más he llorado, porque a mí me correspondió entrar a la sala de shock de la clínica y verlo donde él estaba fallecido, ver sus manos, su rostro pálido, fue muy duro, muy duro”, recordó Gustavo.

Aquella tragedia ocurrió la mañana del 11 de enero del 2018.

Ese día ambos viajaban juntos para darle seguimiento a un hecho noticioso en Batán de Limón.

Iban conversando en el mismo carro, como tantas veces lo hicieron durante años de trabajo, cuando de pronto todo cambió de un segundo para otro.

Al llegar a Guácimo, Limón, sobre la carretera Braulio Carrillo, encontraron el vuelco de un tráiler que mantenía el paso cerrado.

“Cuando llegamos nos dijeron que pronto iban a levantar el tráiler. Rigo era una persona tan trabajadora que me dice: ”Tavito, voy a bajarme a hacer unas imágenes para que quede de respaldo y por si en algún momento se necesitan esas tomas’”, recordó Gustavo.

Mientras Rigoberto sacaba el trípode y empezaba a grabar imágenes, Gustavo se alejó aproximadamente 100 metros para grabar la presa y enviarla a su jefe.

Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez, conocido cariñosamente como Chaguites, el camarógrafo que quiso como a un papá. Foto: Gustavo Díaz para La Teja
Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez, lograron comunicarse y conocerse que no necesitaban palabras. Foto: Gustavo Díaz para La Teja (Gustavo Díaz para La Teja/Gustavo Díaz para La Teja)

En medio del caos vial, Gustavo vio una grúa retrocediendo, pero jamás imaginó que se dirigía justo hacia donde estaba su amigo.

“Mientras yo iba grabando el video hacia delante, pierdo de vista a Riguito porque quedó de espaldas a mí. Cuando escucho nada más un golpe fuerte y el sonido de la cámara en el suelo, probablemente parte de la llanta le pasó por encima a la cámara. Entonces yo lo veo a él tirado a un lado de la calle, ya convulsionando, muy golpeado”, recordó.

La tragedia ocurrió en Guácimo, sobre la ruta 32, donde había mucha presa. Foto: Con fines ilustrativos (Jose D’az)

La grúa nunca le pasó por encima al camarógrafo, pero sí llevaba un metal en la parte trasera que terminó golpeándolo violentamente en el costado.

“El metal le pegó por un lado de la costilla, lo prensó hacia el suelo y lo hizo a un lado”, explicó Gustavo.

La lesión terminó siendo mortal.

“Él lo que tuvo fue una fractura de costilla y esa costilla le provocó después un paro cardiorrespiratorio”, describió el periodista.

Además, señaló que la grúa no llevaba ningún tipo de sonido o luces que advirtieran que iba en reversa.

Familiares y amigos despidieron al camarógrafo Rigoberto Arias. Foto: Shirley Vásquez/Archivo GN (Shirley Vásquez)

La muerte de Chagüites marcó profundamente a Gustavo Díaz y hasta el día de hoy sigue siendo uno de los episodios más dolorosos de su vida.

“Ha sido la experiencia más dura de mi trabajo. La muerte de Rigo, la muerte de mi papá y ahora el infarto que sufrí han sido las experiencias más duras de mi vida, pero antes de la muerte de mi papá, esa fue la experiencia más dura”, confesó.

Gustavo Díaz y Rigoberto Arias Rodríguez, conocido cariñosamente como Chaguites, el camarógrafo que quiso como a un papá. Foto: Gustavo Díaz para La Teja
Rigoberto Arias Rodríguez no era de tomarse fotos, pero sí tenía con Gustavo que conserva como un tesoro. Foto: Gustavo Díaz para La Teja (Gustavo Díaz para La Teja/Gustavo Díaz para La Teja)

Durante mucho tiempo el periodista se cuestionó por qué no se quedó al lado de su amigo en ese momento.

“A mí me marcó mucho porque yo decía: cómo es posible que yo no estuviera a la par de él, pero Dios sabe que en ese momento no fue que yo estuviera lejos haciendo nada, sino que yo estaba grabando ese video para mandárselo al jefe”, manifestó.

Mucho antes de convertirse en camarógrafo, Rigoberto se dedicaba a restaurar imágenes religiosas.

También trabajaba en templos y realizaba restauraciones de techos y estructuras religiosas.

“Él era especialista en restaurar imágenes religiosas y trabajaba mucho en templos. Era una persona muy consagrada a Dios”, recordó Gustavo.

Por circunstancias de la vida, llegó a trabajar en la televisora como asistente de camarógrafos.

No sabía manejar cámaras ni conocía muchas calles de San José, pero poco a poco fue aprendiendo gracias al apoyo de sus compañeros.

“Cuando él llegó al canal, era una persona muy sencilla, necesitaba trabajar con alguien que tuviera paciencia y lo fuera instruyendo”, recordó Gustavo.

Rigoberto se inició como asistente del camarógrafo Manuel Cordero, quien luego se pensionó.

Con el tiempo comenzó a usar la cámara y terminó convirtiéndose en el camarógrafo fijo de Gustavo Díaz.

“Yo dije: mi camarógrafo fijo va a ser Rigo Arias, Chagüites. Yo era el único periodista que tenía camarógrafo fijo”, contó.

La relación entre ambos se volvió tan cercana que lograban trabajar prácticamente sin hablar.

“Desde que él llegó hasta el día en que Dios lo llamó, siempre fuimos un equipo fijo. Él andaba conmigo por todo el país hasta el punto de que nos llegamos a conocer a la perfección. Él sabía lo que yo necesitaba a nivel de imágenes solamente con volverlo a ver”, recordó Gustavo.

“Nos entendíamos solamente con la mirada y entonces yo a él lo llegué a querer como un hermano mayor, como un papá. Lo llegué a amar mucho y te digo que él para mí es como un ángel”, expresó.

Gustavo también recordó a su amigo como un hombre noble, amoroso y completamente entregado a su familia.

“Era un espejo de un ser humano que amaba a su esposa y a sus hijos con total transparencia. Una persona muy noble y muy temerosa de Dios”, afirmó.

Después de la tragedia, Gustavo pudo cumplirle a su amigo y transmitirle el último mensaje a su familia.

“Después conversé con la madre, con la esposa, con los hijos y sí, les dije ese último mensaje”, contó.

Con el paso de los años conserva algunos recuerdos muy especiales de Chagüites.

Siempre quiso quedarse con sus lentes, aunque finalmente decidió devolvérselos a la familia.

Sin embargo, guarda la bitácora con la última firma que Rigoberto hizo al sacar el carro de trabajo, además de un disco con grabaciones y fotografías juntos.

“Él no era de tomarse fotos, pero conmigo sí. Yo tengo algunas fotos con él, recuerdos que conservo”, dijo Gustavo.

Hasta el día de hoy, en la redacción todavía mantienen una fotografía de Chagüites para honrar la memoria de aquel camarógrafo trabajador, humilde y querido por todos.

Alejandra Morales

Alejandra Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.

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