Adrían Galeano Calvo, Reiner Montero.28 junio
Los uniformados mandaron a todos los cabezones a sus casas. Foto: MSP.
Los uniformados mandaron a todos los cabezones a sus casas. Foto: MSP.

La Policía tuvo que frenar en seco una fiesta privada en Puntarenas, en la que participaban más de 100 cabezones, quienes estaban disfrutando a más no poder como si el país no estuviera atravesando una situación crítica por el COVID-19.

El Ministerio de Seguridad Pública informó que los hechos ocurrieron este sábado 27 de junio a las 10:30 de la noche en Santa Teresa de Cóbano.

Según las autoridades, todo sucedió cuando un grupo de uniformados de la Policía Turística, la Fuerza Pública y funcionarios municipales realizaban un operativo en esa zona para velar por el cumplimiento de las medidas sanitarias.

Trascendió que un vecino fue el que se echó al pico a los fiesteros al llamar a la delegación local, por lo que en cuestión de minutos el bailongo se llenó, pero de policías.

“Este tipo de acciones lo que hacen es aumentar el riesgo de contagio, no solo para los participantes de estas actividades, sino para sus familias y todo el resto de la población”, dijo Daniel Calderón, Director General de la Fuerza Pública
Según las autoridades, la mayoría de participantes eran extranjeros.. Foto: MSP.
Según las autoridades, la mayoría de participantes eran extranjeros.. Foto: MSP.

“Los oficiales se acercaron al sitio y efectivamente constataron que en un inmueble privado se desarrollaba esta fiesta con, al menos, unas cien personas dentro de una vivienda, la mayoría eran extranjeros de diversas nacionalidades, aparentemente consumiendo licor y bailando”, informó la oficina de prensa de Seguridad Pública.

Los uniformados clausuraron el evento y enviaron a todos los cabezones a sus casas. La Policía indicó que el dueño de la vivienda en la que se realizaba la fiesta, un extranjero cuya identidad no se dio a conocer, fue notificado por los inspectores municipales, quienes también pasaron el reporte al Ministerio de Salud.

“Insistimos en hacer un llamado a la población de que no es el momento de estar realizando ese tipo de actividades, estamos en una emergencia sanitaria que nos pone en peligro a todos”, dijo Daniel Calderón, Director General de la Fuerza Pública

Según el Código Penal, el dueño de la casa se expone a un castigo de uno a tres años de prisión, o de 50 a 200 días multa.