Adrían Galeano Calvo.17 agosto

El policía municipal Álvaro Ríos le ganó la batalla al COVID-19 luego pasar 22 días de altibajos por el virus.

Este martes 17 de agosto regresará a su trabajo en San José y cuenta que está tan ilusionado como si se tratara de su primer día de brete.

Ríos siempre amó el deporte, por lo que considera que el estilo de vida que adoptó hace unos años, de salir a correr y practicar ciclismo, fue esencial para ganarle el pulso a este mortal virus.

Él tiene 50 años y por semana corre unos 300 kilómetros en bicicleta y 15 más a trole, además dice que desde joven practicó béisbol, baloncesto y triatlón.

“El deporte da condición física, fuerza mental y lo llena de coraje para enfrentar situaciones difíciles y esta enfermedad fue una de ellas”, dijo Álvaro Ríos, policía municipal.
Policía municipal Álvaro Ríos. Foto: Álvaro Ríos
Policía municipal Álvaro Ríos. Foto: Álvaro Ríos
Contagio comenzó por el hijo

Álvaro contó que un hijo de él, que trabaja en el hospital México, fue el primero en contraer el virus desde el 23 de julio.

Dice que al principio pensaron que lo de su hijo era una gripe, pero cinco días después los síntomas no se iban, por lo que le hicieron la prueba en el hospital y el jueves 29 de julio le confirmaron que estaba contagiado.

Ese día don Álvaro recogió a su hijo en el hospital, por lo que ya había tenido un contacto directo, sin embargo, desde el lunes 26 de julio don Álvaro presentó dolores en las glándulas.

El 27 de julio le dijeron que era una infección, pero conforme pasaron los días y con la confirmación del positivo de su hijo, pidió que le hicieran la prueba y el domingo 2 de agosto recibió la llamada en la que le confirmaron que también fue alcanzado por el virus.

“Esta enfermedad es una montaña rusa, tediosa, uno se levanta con calentura, dolor de cuerpo o lo siente pesado, algunos pierden las ganas de comer, en mi caso no perdí el gusto, pero hay momentos en los que uno se siente muy bien y uno dice ‘lo logré‘, pero al rato siente un bajonazo, la considero que también es una enfermedad mental porque el día se hace eterno y uno tiene que alimentarse de opiniones positivas”, mencionó.

El Policía municipal Álvaro Ríos invita a las personas a no dejar de hacer ejercicio que luego se gana más vida. Foto: Álvaro Ríos
El Policía municipal Álvaro Ríos invita a las personas a no dejar de hacer ejercicio que luego se gana más vida. Foto: Álvaro Ríos

Aunque Ríos no tiene ningún factor de riesgo, siempre trató de ser positivo porque sabe que un bajonazo de actitud le podía jugar una mala pasada.

“Toda mi vida he hecho deporte, trato de comer lo mejor posible, soy sano y no padezco de ninguna enfermedad, tampoco tomo pastillas, confiaba en que mi condición física me iba ayudar, me alimentaba de esas ideas positivas y superación porque esta es una enfermedad en la que mentalmente hay que ser fuertes, porque si uno se desespera, pierde el partido”, dijo.

El oficial explica que tuvo muchos dolores de cabeza y de cuerpo, fiebre y a los ocho días del diagnóstico le dio diarrea y sicológicamente compendió que es muy agotador.

“No me quiero imaginar ni con un tantito que uno tenga un factor de riesgo y se contagie de este virus, porque es muy difícil”.

Don Álvaro dice que la tarde del viernes 31 de julio tuvo que llamar al número de teléfono que le dan a los pacientes por si empeoran, ya que ese día le dio un leve dolor en el pecho, sin embargo, dice que se tomó unos medicamentos y a las tres horas ya se sentía mejor.

Después de él una hija también se enfermó, pero el policía le da gracias a Dios porque poco a poco todos sus seres querido han logrado derrotar al enemigo invisible.

Álvaro aprovechó para mandarle muchas fuerzas a quienes están luchando actualmente para vencer al virus.