Adrían Galeano Calvo.23 agosto
La Policía Penitenciaria sigue muy atenta por si ven a Reformita.
La Policía Penitenciaria sigue muy atenta por si ven a Reformita.

La Policía Penitenciaria todavía “juega” al gato y el ratón con el gatazo que intentó meter tres celulares a la cárcel de La Reforma, pues luego de capturarlo y quitarle la carga que llevaba pegada al cuerpo, el minino se las ingenió para darse a la fuga al mejor estilo del narco Joaquín “Chapo” Guzmán.

El peludito, al que en La Teja bautizamos como Reformita, protagonizó una persecución de película, ya que durante cinco horas 8 uniformados tuvieron que sudarse la chaqueta para echarle el guante.

El curioso hecho ocurrió jueves en el Centro de Atención Institucional Jorge Arturo Montero, mejor conocido como La Reforma, en San Rafael de Alajuela.

La persecución del felino inició a eso de las 5:30 de la tarde, cuando uno de los vigilantes de un fortín externo pensó que había gato encerrado, cuando vio que el peludito se acercaba muy disimulado al módulo B de la cárcel y que tenía algo pegado a su cuerpo.

El oficial dio la alerta, por lo que un grupo de uniformados salió corriendo para evitar que el mañoso de cuatro patas ingresara a la prisión.

Reformita evitó seguir a la pata de la letra el refrán “La curiosidad mató al gato”, por lo que se pellizcó y salió huyendo hacia el cañón del río Virilla, cuando se dio cuenta que le montaron la perseguidora.

“Luego de varias horas de seguimiento logramos capturar a un felino que llevaba chips y celulares”, dijo Nils Ching, subdirector de la Policía Penitenciaria.
Larga persecución
El peludito estaba chivísima cuando lo agarraron. Foto Policía Penitenciaria.
El peludito estaba chivísima cuando lo agarraron. Foto Policía Penitenciaria.

En este momento empezó el juego del gato y el ratón, en la cual el peludito terminó siendo el ratón y que se prolongó por varias horas, hasta que finalmente, a eso de las 10:30 de la noche, los uniformados lograron rodear a Reformita, que se había escondido dentro de una alcantarilla.

“Fue muy difícil atraparlo porque se atrincheró en la estructura, que tiene unos cien metros de largo. El animal no quería salir, estaba muy agresivo”, detalló el subdirector de la Policía Penitenciaria, Nils Ching.

Los uniformados lograron meter a Reformita, que se resistió al arresto, dentro de un saco para controlarlo y quitarle la pesada carga llevaba amarrada a su cuello.

Dentro del bolsito el escurridizo micifuz llevaba tres celus, tres chips para teléfono celular y un cargador.

A la fuga

No obstante, los policías subestimaron a Reformita, pues pensaron que lo tenían bajo control y se fueron a buscar una jaula para “guardarlo”, pero el mañoso aprovechó el descuido para escapar, solo que no huyó por un túnel como si lo hizo el Chapo Guzmán.

El felino llevaba la carga amarrada al cuello. Foto Policía Penitenciaria.
El felino llevaba la carga amarrada al cuello. Foto Policía Penitenciaria.

“Mientras los policías penitenciarios buscaban una jaula, el gato rompió el saco y escapó. En relación a casos anteriores en esta ocasión hubo una resistencia importante por parte del felino”, explicó Ching.

Reformita aprovechó que la puerta del recinto de revisión estaba abierta y salió soplado en dirección al cañón del río Virilla.

Ching confirmó esta tarde que todavía no habían detenido al peludito, pero los uniformados están pelando ojo por si el peludito se arrima con un nuevo encargo.

Cuarto intentos

Sin duda alguna Reformita ha sido el gato que más problemas le ha dado a la Policía Penitenciaria, pero no es el primero que ha intentado hacer fechorías.

Según las autoridades esta es la cuarta ocasión en la que un gato es sorprendido tratando de meter celulares o drogas a la cárcel.

El primer caso se dio el 22 de marzo del 2018, cuando un gato fue capturado en el CAI Jorge Arturo Montero (La Refoma), mientras intentaba meter a la cárcel con dos celulares.

El 3 de febrero de este año, otro peludito cayó en manos de los uniformados. Este llevaba un cargador, un manos libres y 286 gramos de marihuana que trató de meter a ese mismo centro penal.

Por pura coincidencia ese mismo día (3 de febrero de 2019), pero en la cárcel Nelson Mandela, en San Carlos, también capturaron a un gato blanco que movilizaba una carga de 158 gramos de cocaína.

Este problema con los mininos se ha registrado desde hace varios años, pues los reos comprobaron que entrenarlos para que les hicieran mandados les daba buenos resultados.

Celus siguen cayendo

En cuanto al tema de celulares decomisados en tabos, el Ministerio de Justicia indicó que la cifra crece como la espuma, pues en lo que va del año ya han sacado más de dos mil celus de centros penales, casi 15 mil desde el año 2015.

El decomiso más reciente ocurrió este viernes en La Reforma, donde hallaron ocho celulares en una de las celdas, nueve chips para teléfono celular, un data card (dispositivo para acceder a Internet), un cargador, dos cables USB, treinta litros de fermento, doce platinas y diecisiete punzones.

El miércoles de la semana pasada en este mismo centro, los policías penitenciarios incautaron seis celulares, nueve chips, nueve nueve cables USB, un data card, tres manos libres, dos bases para cargador, una tarjeta de memoria y cuatro hojas con apuntes. Sin duda, muchos humanos se la juega como verdaderos gatazos a la hora de cometer fechorías.

Este es el cargamento que llevaba el gatazo. Foto Policía Penitenciaria.
Este es el cargamento que llevaba el gatazo. Foto Policía Penitenciaria.