“Ahora hay papá pa’ rato”. Con esa frase, entre lágrimas y gratitud, Hernán Gil, el guarda de seguridad que sobrevivió 180 horas atrapado bajo los escombros tras el terremoto en La Guaira, Venezuela, dio sus primeras declaraciones públicas luego de ser rescatado en un operativo que conmovió a miles y en el que participaron cruzrojistas de Costa Rica.
En una entrevista con la periodista venezolana Shirley Varnagy, el hombre, conocido como “el milagro de La Guaira”, aseguró que nunca perdió la fe, aun cuando las posibilidades de encontrarlo con vida eran prácticamente nulas.
“Me siento bien, agradecido por todo y primeramente con Dios. No tengo palabras para expresar todo lo que siento. No fue fácil, pero pude salir confiando siempre en Dios“, expresó.
Gil recordó que el terremoto lo sorprendió mientras estaba trabajando en la casetilla de seguridad.
“Estaba haciendo mi trabajo cuando comenzaron unos movimientos que pensé que eran normales. Un vecino me dijo: ‘Es un terremoto’. Después de eso, todo se fue hacia abajo“, describió.
El impacto lo dejó inconsciente, cuando se despertó estaba atrapado bajo toneladas de concreto, sin poder moverse.
“Recibí un golpe en la cabeza, me desmayé y cuando desperté todo estaba oscuro. Estaba sentado debajo de una silla y no me podía mover“, recordó.
Durante los primeros días asegura que el silencio reinó. Fue hasta el tercer día cuando comenzó a escuchar pasos sobre los escombros.
“Yo gritaba auxilio, auxilio... Manteniendo la calma, rezando y con mucha fe. Hubo momentos de desesperación, pero nunca dejé de orar“, contó.
Mientras esperaba ser encontrado, sus pensamientos estaban puestos en su familia.
“Le decía a Dios: ‘¿Por qué a mí?’. Pensaba en mi esposa, en mis hijos, en mi mamá y en mi papá. Le pedí un milagro“, dijo.
Ese milagro comenzó a hacerse realidad cuando escuchó la voz de los rescatistas.
“Escuché que preguntaban: ‘¿Hay alguien con vida?’. Les respondí: ‘Sí, aquí estoy’. Dios los puso en mi camino“, narró.
El edificio donde estaba don Hernán Gil ya había sido marcado por otros equipos de emergencia como un lugar donde no había sobrevivientes. Sin embargo, un grupo de rescatistas de Venezuela y Costa Rica decidió regresar tras escuchar una señal de vida y continuaron la búsqueda hasta localizarlo.
Gil aseguró que el momento más difícil no fue permanecer atrapado durante ocho días, sino lograr salir del reducido espacio donde estaba.
“Mi salida fue muy complicada. Estaba atrapado entre una silla y no podía moverme. Uno de los rescatistas me daba palabras de aliento. No sé cómo lo hice, pero salí“, recordó.
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Durante el rescate, los socorristas perforaron un orificio para mantenerlo con vida.
“Ellos me pasaban agua, bebidas hidratantes y todo lo necesario para resistir. Sin ellos no estaría aquí“, dijo.
Cuando finalmente vio la luz, solo pudo pensar en una cosa.
“Dios mío... volví a la vida. Volví a nacer. Esto fue un milagro“, dijo muy emocionado a la periodista.
Al ver a su esposa le dijo: “La amo“. Y al hablar de sus tres hijos dejó una frase que rápidamente emocionó a miles de personas: ”Ahora hay papá pa’ rato“.
Don Hernán dio a sus vecinos un mensaje cargado de fe.
“Sigan luchando. Sé que todavía hay personas esperando ser rescatadas. No pierdan la esperanza“, pidió.
Su rescate es de los más extraordinarios tras el terremoto en Venezuela.


