Adrían Galeano Calvo.8 febrero
Sergio regresó a su amado minisúper pocos días después del ataque. Foto cortesía Sergio Espinoza.
Sergio regresó a su amado minisúper pocos días después del ataque. Foto cortesía Sergio Espinoza.

Defender a una mujer que iba a ser apuñalada por su pareja casi le cuesta la vida al pulpero Sergio Espinoza Vargas, de 30 años, pues el agresor, apellidado Alfaro, se le fue encima y le pegó 18 puñaladas.

Espinoza, quien es dueño del minisúper “El buen precio”, ubicado en el pueblo El Dos de Tilarán, Guanacaste, aseguró que es un verdadero milagro que haya sobrevivido al brutal ataque, el cual ocurrió la tarde del pasado lunes 11 de enero.

“Para mí que Dios puso su mano en cada intento que hizo ese hombre de matarme de una puñalada, algún propósito tiene Dios para mí”, dijo el comerciante.

Ni siquiera esa terrible experiencia pudo alejar a Sergio de su negocito, pues a los pocos días de haber salido del hospital ya se encontraba de nuevo breteando. Aún siente dolor en varias heridas, pero la recuperación más difícil ha sido a nivel emocional.

“Físicamente hay algunas heridas que todavía me duelen, y en lo mental si hay cosas que me cuesta mucho olvidar”, dijo el pulpero Sergio Espinoza.
Gritos de ayuda

El pulpero recordó que una mujer, de nombre Katherine, entró a su negocio pegando gritos para que alguien la ayudara, ya que aseguró que Alfaro la intentó matar en su casa.

“Dijo que el hombre se había descontrolado por tomar guaro y otras sustancias. Llegó y me dijo que si le hacia el favor de prestarle el teléfono para llamar a la Policía, luego se fue.

Como a los veinte minutos ella regresó gritando porque el sujeto se fue a buscarla en la casa de un vecino y, a lo que entiendo, lo amenazó con puñal y lo obligó a llevarlo a donde ella estaba”, contó Espinoza.

“Ella había ido a varias casas vecinas a pedir refugio, pero nadie le abrió las puertas”, dijo Sergio Espinoza.

A como pudo, la mujer cerró las puertas de vidrio del negocio, pero esto no detuvo a Alfaro, quien con su puñal despedazó la puerta y se metió a la brava.

Endiablado

Espinoza dijo que Alfaro estaba como endiablado, primero agarró a la mujer y la golpeó, luego alzó su puñal para atacarla, pero en ese momento él intervino.

“Cuando le iba a clavar el puñal yo le dije que por favor no cometiera una desgracia, entonces el hombre se puso enojadísimo y me dijo: ‘hijo de la tal por cual, ahora voy con vos’, y se me lanzó.

La primera puñalada me la pegó en la cabeza, cerca de la frente, y de ahí me pegó otra en el brazo, que casi me pasó de lado a lado, luego me dio otra en el estómago. En total me pegó dieciocho puñaladas”, detalló Espinoza.

Al ver que su vida estaba en riesgo, el pulpero se enfrentó al hombre e intentó agarrarle las manos, sin embargo, Alfaro seguía mandando filazos a lo loco.

“Hubo un momento en el que ya me iba a clavar el puñal en el pecho, pero en eso llegó un vecino, que se llama José Luis, y lo agarró, si no hubiera sido por ese señor creo que ahí me hubiera matado”, dijo Sergio.

El pulpero dejó bien amarrado al sospechoso. Foto cortesía.
El pulpero dejó bien amarrado al sospechoso. Foto cortesía.
Perdió el valor

Según Espinoza, una vez que lograron desarmar a Alfaro a este se le quitó lo endiablado, y más bien quiso hacerse la víctima.

“Cuando nosotros le quitamos el puñal el hombre se transformó, perdió toda la valentía, lo que hizo fue agarrarse de un estante”.

Aún herido, el pulpero pidió que le trajeran un mecate que tenía guardado para amarrar a Alfaro de la cintura y sacarlo del local.

En un inicio se había dicho que fueron los vecinos quienes amarraron al sospechoso a un árbol, pero Sergio dijo que él se encargó de dejarlo bien amarrado al palo, en donde el hombre lloraba y pedía que lo ayudaran.

Sentía que iba a morir

Luego de que se le bajó la adrenalina, Espinoza se sentó en una banca y cayó en cuenta que se encontraba gravemente herido.

“Como a los dos minutos empecé a perder la vista, nunca en mi vida había estado en una situación así y nunca había sentido algo tan feo, sentí que me iba a morir”, recordó.

Afortunadamente el pulpero fue ayudado por su suegro, quien lo subió a un carro para ir a topar a la ambulancia que llamaron.

Los paramédicos le suministraron oxígeno y esto hizo que Espinoza recuperara la vista, luego lo llevaron al hospital de Tilarán y de ahí al de Liberia.

Sergio fue operado y pasó una semana internado. Él asegura que en esos días le puso muchas ganas a su recuperación, pues no aguantaba estar sin hacer nada.

“Cuando volví al negocio lo primero que hice fue ver dónde había pasado el suceso. Yo tengo un niño de nueve años que aún tiene problemas con eso y no ha regresado porque él vio todo lo que pasó”.

El pulpero está orgulloso de lo que hizo e incluso dijo que lo volvería a hacer, pues no puede hacerse de la vista gorda ante una injusticia.

Además contó que Katherine no se ha acercado para agradecerle lo que hizo por ella.

En cuanto a Alfaro, Sergio dijo que presentó una denuncia penal en su contra y de momento el hombre cumple tres meses de prisión preventiva.