Adrían Galeano Calvo.15 diciembre, 2018
Ramírez disfruta al máximo la segunda oportunidad que le regaló Dios. Foto cortesía
Ramírez disfruta al máximo la segunda oportunidad que le regaló Dios. Foto cortesía

Hace dos años don Francisco Ramírez Garita vio a la muerte de frente cuando recibió un riendazo de 19.600 voltios; sin embargo, la pelona no pudo llevárselo porque él asegura que vio como la mano de Dios la espantó.

La potente descarga que recibió le dejó varias secuelas, como dificultad para caminar y un “desconsuelo” (dolor leve) en las piernas, pero Ramírez asegura que esto no es nada en comparación al agradecimiento que siente hacia el Todopoderoso por darle una segunda oportunidad.

Ramírez, quien es locutor en radio Manantiales y realiza trabajos de construcción, contó que el accidente ocurrió el 16 de marzo de 2016, cuando un primo le pidió que le ayudará a lavar el techo y las paredes de la iglesia cristiana Cristo Viene, ubicada en el centro de Cartago.

“Tipo a las diez y media de la mañana nos volvimos a trepar para lavar una pared que faltaba. Por cosas de la vida yo tenia que mojar la escoba para dársela a él (primo) y la escoba tenia una extensión de aluminio y cuando la estiré pegué el primario”, contó.

En La Teja le dimos mucho seguimiento al caso de don Francisco. Foto cortesía
En La Teja le dimos mucho seguimiento al caso de don Francisco. Foto cortesía

El locutor dijo que nunca perdió el conocimiento, por eso es que recuerda a la perfección el sonido del bombazo y como la corriente le bajaba por el cuerpo hasta salirse por los pies.

“Yo venía hablando con Dios y le decía: ‘papá Dios ayudáme, no me dejes morir’. Recuerdo que dije ‘todo lo puedo en Cristo que me fortalece’ y en ese momento al frente de mis ojos pasó una mano blanca y gruesa, era la mano de Dios”, aseguró.

Don Francisco fue llevado al hospital Max Peralta de Cartago con quemaduras de segundo grado en el 70% de su cuerpo, de ahí lo enviaron a la Unidad de Quemados del hospital San Juan de Dios, en la cual permaneció por ocho días.

Ruda recuperación

Ramírez dijo que la recuperación fue muy ruda para él porque al principio pasaba todo el día en silla de ruedas, incluso, llegó a pensar que no podría volver a caminar.

Estas son algunas de las cicatrices que le dejo el riendazo. Foto cortesía
Estas son algunas de las cicatrices que le dejo el riendazo. Foto cortesía

“Yo no aguantaba el dolor de las piernas, le pedía perdón a Dios porque lo único que quería era que me las cortaran, era como sentir dos brazas calientes, como dos tucas hirviendo”, recordó.

Pero fue en esos momentos cuando más se agarró de Dios y decidió no dejarse vencer por la adversidad, por lo que con una andadera empezó a dar pequeños pasos hasta que luego de siete meses volvió a caminar sin ayuda.

“Yo le dije a Dios que me diera las piernas, que yo quería volver a caminar, estaba deprimido porque me veía las piernas y se me ponían moradas, pero gracias a Dios superamos eso, ahora siempre voy positivo hacia adelante”, añadió.

La vida sigue
Pese a que fue un momento muy duro don Francisco aún guarda algunos recuerdos sobre el accidente. Foto cortesía
Pese a que fue un momento muy duro don Francisco aún guarda algunos recuerdos sobre el accidente. Foto cortesía

Pese a que a veces siente dolor en sus piernas y le cuesta un poco hacer algunos movimientos, don Francisco retomó su vida como si nada le hubiera pasado.

Actualmente sigue trabajando como operario de construcción y realiza remodelaciones por contrato, también sigue con su pasión como locutor en la emisora de radio por internet radiomanantiales.org, en la cual cuenta con un programa que se llama “Paz en medio de la tormenta”, que se transmite todos los viernes de 7 a 8 de la noche.

Don Francisco dijo que más allá de ver este accidente como un momento doloroso de su vida, él intenta usar su testimonio para motivar a otras personas que están atravesando situaciones así de rudas, demostrándoles que si él pudo ellos también.