Keyna Calderón.11 noviembre, 2017


Para William, su familia es el motor de su vida. Foto: Keyna Calderón
Para William, su familia es el motor de su vida. Foto: Keyna Calderón

William Gayle Barrantes, de 28 años, habla con valentía de la vida, sus decisiones del pasado lo dejaron en una silla de ruedas, pero no le cortaron las alas para luchar por salir adelante.

La adrenalina en carretera y la inmadurez cuando tan solo tenía 15 años le pusieron una prueba ruda.

"A mí me apasionaba la alta velocidad y participar en los famosos piques. Yo nunca conducía, pero siempre iba de copiloto. Ese día iba con un primo del centro de Cartago hacia Taras en un Honda Civic. Él venía compitiendo con otro carro, cuando en las cercanías de la carnicería La Chaira nos salió un pick up que venía contravía, mi primo perdió el control y chocamos contra un poste", narró William, quien nos contó que el bombazo fue el 22 de marzo del 2016, a las 9 de la noche.

Este hombre asegura que en el momento del leñazo quienes llegaban a auxiliarlo lo daban por muerto.

"Me pusieron una sábana blanca, porque la gente pensó que ya estaba muerto. En medio de lo que decían solo le pedía a Dios que me permitiera vivir, que me dejara con vida, estuve tres días en coma y les puedo decir que desde ese día todo en mi vida cambió", dijo Gayle.

Este sobreviviente asegura que el poste le cayó encima y le quebró las cervicales, su primo solo sufrió golpes.

William Gayle Barrantes, de 28 años, casado, vecino de Cartago. Foto: Keyna Calderón
William Gayle Barrantes, de 28 años, casado, vecino de Cartago. Foto: Keyna Calderón

"Llevaba dos años de ir a los piques, pasé tres meses internado, siempre acepté cuando me dieron el diagnóstico de que no podría volver a caminar. Lo tomé con mucha tranquilidad, me gustaba mucho asistir a los piques, pero nunca pensé que fuera a ocurrir algo así, nunca más volví, el camino no ha sido fácil, pero he aprendido a salir adelante", dijo William.

Después del accidente retomó sus estudios de administración en banca y finanzas, ahorita trabaja en el Ministerio de Planificación, en San José.

"Todos los días salgo de la casa a las 6 de la mañana y regresó a las 7 de la noche, he superado lo que me pasó de la mano de Dios, con el apoyo de mi esposa Daniela; mi mamá, Flor; mi familia. Mi relación con mi primo nunca cambió.

"El consejo que les doy a otras personas es que valoremos lo que tenemos, dar amor y cuidar lo que Dios nos da, que es una gran bendición", dijo el valiente.