Silvia Coto.10 septiembre
El rumano asegura que no tiene paz ni un minuto porque teme que se lo lleven en cualquier momento. Foto: Rafael Pacheco
El rumano asegura que no tiene paz ni un minuto porque teme que se lo lleven en cualquier momento. Foto: Rafael Pacheco

El rumano Doru Cristhian Pilut está detenido en la cárcel de San Sebastián desde el 14 de junio, cuando la Interpol lo pegó porque en su país lo buscan para que cumpla con una pena por asesinato.

Asegura que tiene miedo de que en cualquier momento lo separen de sus hijos que son ticos.

“Tengo miedo de que una noche venga la policía por mí y no puede despedirme de mis hijos ni de mi mujer, pienso en esto todos los días”, dijo el extranjero.

Pilut nos contó en una de las oficinas del centro penitenciario lo que ocurrió y las razones por las que no quiere ser extraditado.

Según detalló, el 21 de diciembre de 1996, un joven llamado Radu Sebastián apuñaló a su hermano, Jacob Pilut, y las heridas que le propinó lo mantuvieron siete días en el Hospital Municipal de Turda, en Rumania.

“Mi papá se enteró que al muchacho lo había liberado la policía y entonces me dijo que lo acompañara y él lo golpeó, lo detuvo y lo volvió a entregar a la policía, ellos lo llevaron al hospital donde murió, pero según la autopsia había sido golpeado dos veces y por distintos lapsos de tiempo, mi papá no lo golpeó para matarlo, solo para darle una lección”, contó Doru, quien tenía 19 años en ese momento.

El papá de Doru Cristhian Pilut le confesó hace años que un policía los ayudó para que se vinieran a Costa Rica Foto: Rafael Pacheco
El papá de Doru Cristhian Pilut le confesó hace años que un policía los ayudó para que se vinieran a Costa Rica Foto: Rafael Pacheco

El rumano aseguró que después de que el joven falleció, él y su padre fueron detenidos por el delito de homicidio especialmente agravado.

El expediente señala a Doru y a su padre como responsables, aunque las declaraciones son contradictorias, primero Doru aceptó que participó en la golpiza y lanzó a la víctima por las gradas y en una segunda declaración aseguró que fue que el joven se tropezó y se cayó.

“En Rumania te puede juzgar un tribunal militar o un tribunal civil, pero a nosotros nos juzgó uno militar, por lo que a mi se me violentaron mis derechos porque yo no era militar, me faltaba un año para tener que entrar al ejercito, mi papá sí era militar, la víctima no era militar, pero nos encasillaron a los dos y nos metieron en el mismo paquete, nos condenaron a 15 años”, dijo Pilut.

La ley también dice que pueden sentenciarlo en la vía militar si la víctima lo era, pero en este caso tampoco es así.

La Interpol hizo la captura frente a la plaza de deportes en el asentamiento Campesino El Jaurí, en La Fortuna de San Carlos. Foto: Edgar Chinchilla / Archivo
La Interpol hizo la captura frente a la plaza de deportes en el asentamiento Campesino El Jaurí, en La Fortuna de San Carlos. Foto: Edgar Chinchilla / Archivo
Jefe policial les ayudó

Los dos hombres estuvieron presos , pero fueron puestos en libertad mientras se hacía un revisión al expediente. En el 2002 la sentencia quedó en firme.

“Nos vinimos para Costa Rica, mi papá hace unos años me confesó que la elección de este país fue porque el jefe de la policía de allá (Rumania) le dijo que aquí estaríamos a salvo, nos dio pasaportes con visas y también cinco mil euros, entre Costa Rica y Rumania no existe acuerdo de extradición por eso nos mandaron para acá, toda mi familia se quedó allá”, dijo el hombre de 40 años.

Pilut tiene 16 años de vivir en el país, se estableció en San Carlos, se casó y tuvo dos hijos, después se divorció y actualmente tiene una otra pareja con la que tiene una hija más.

El padre de este rumano falleció hace 11 años en el Hospital México, iba a ser operado y le dio un paro, está sepultado en el país.

Doru asegura que la Interpol lo empezó a buscar hasta el año 2008 y que, incluso, él sabía que lo iban a detener este año.

“Rumania se puso detrás de mi caso, otra vez, al darse la situación con las ministras rumanas que andan por aquí y a las que nunca van a poder detener, ellos quieren que yo sirva de lección y termine pagando por todos”, dijo Pilut.

“A la casa de mi madre llegó en enero un periódico llamado la Gazeta en el que decía todo de mí, que vivía en San Carlos y un montón de detalles, claro, los periodistas de mi país anduvieron aquí por el tema de las ministras”, dijo Pilut.

El caso al que se refiere Pilut es el de Elena Udrea, la exministra de Turismo de ese país, quien fue sentenciada por abuso de poder y soborno. Y Alina Bica, quien era la jefa del departamento para combatir el crimen organizado y terrorismo en su país y a quien condenaron a tres años de cárcel por los mismos delitos. Ambas han sido vistas en suelo tico.

Sin embargo, él asegura que nunca se ha escondido y en su país sabían de sus movimientos porque había viajado a Panamá, país que sí tiene convenio de extradición con Rumania, siempre le ha mandado a su mamá dinero por medio de una reconocida empresa de envíos, su madre vino al funeral de su padre, se escriben por correo y hasta se hablan por teléfono, tenía cuentas en bancos privados y sus hijos tienen sus apellidos.

“Mi arresto y una posible extradición solo serán para que yo sea el ejemplo para los rumanos”, dijo.

Durante los años en fuga Pilut fue a Panamá, país que sí tiene convenio de extradición con Rumania Foto: Rafael Pacheco
Durante los años en fuga Pilut fue a Panamá, país que sí tiene convenio de extradición con Rumania Foto: Rafael Pacheco

Este extranjero asegura que la noche anterior al día que lo detuvieron en San Carlos alistó una maleta porque sabía que lo iban a llegar a detener.

“Yo fui a dejar a mi hija al kínder y la verdad agradezco a los de la Interpol que se esperaron a que ella entrara a clases y luego en el camino me detuvieron, cuando yo los vi puse las luces de emergencia del carro, jale el freno de mano y me arrecosté en el asiento con las manos hacía atrás y ese día empezaron todos mis temores, el principal, mi familia”, dijo el rumano.

Incluso, sus vecinos estaban asombrados de la captura porque Doru es una persona a la que los lugareños conocían por ser simpático, colaborador y muy trabajador.

Según Pilut, él es consciente de que sí estuvo con su padre él día que agredió al joven, pero tiene mucho miedo de lo que pueda pasar si lo extradita.

Asegura que la causa en su contra prescribió hace un año, dice tener varios artículos de la ley rumana que así lo indican.

El hombre tiene una carta en la prisión con la que cuenta que fue lo que ocurrió. Foto: Rafael Pacheco
El hombre tiene una carta en la prisión con la que cuenta que fue lo que ocurrió. Foto: Rafael Pacheco

Sin embargo, la ley rumana cambió en el 2012 e indica que las causas por homicidios que ocurrieron después de 1989 no prescriben.

Los defensores de los derechos humanos como Hermez González, presidente del Proyecto Inocencia de Costa Rica, asegura que eso podría ser apelado en esta situación, dado a que el cambio en la ley es muy reciente.

Doru era conocido como una persona amable y trabajadora en San Carlos. Foto: Edgar Chinchilla / Archivo
Doru era conocido como una persona amable y trabajadora en San Carlos. Foto: Edgar Chinchilla / Archivo

“Yo me quiero quedar aquí, la verdad yo me siento más tico que de Rumania, pero necesito apoyo para que no me lleven”, dijo Pilut.

Aunque no hay acuerdo de extradición entre ambos países, sí existe la posibilidad de un convenio y eso es lo que tiene preocupado a Doru.

Quiere que le apliquen bien la ley

Si yo tuviera que irme, pero me garantizaran mis derechos y me juzgan nuevamente pero por un tribunal civil, yo me iría, pero necesito que Costa Rica me ayude para que eso pueda pasar”, dijo Doru, quien asegura que se sentía como un parásito en la cárcel, por lo que ya le aprobaron que se pusiera a trabajar en la cocina.

Su compañera sentimental, Jeannette Paniagua está luchando por ayudarlo a que no se lo lleven, ella está muy preocupada porque Pilut sufre de diabetes, y piensa que en su país natal no le darán los tratamientos necesarios.

“Él tiene su familia, su mamá y sus hermanos, pero no sabemos a qué se va exponer allá, queremos que se quede o que le ayuden para que se le garanticen sus derechos”, dijo Paniagua.

Pilut está en detención provisional, está no tiene una fecha definida, pues Rumanía tenía que enviar el expediente del caso y en el primer intento apenas envío un par de líneas; sin embargo, la semana pasada llegó el expediente completo ante el Tribunal Penal de San Carlos, que deberá resolver pero no existe un tiempo limite.

Incluso, extranjeros en su misma situación esperaron años para ser extraditados.

“Yo necesito que las autoridades de este país me ayuden porque yo tengo miedo hasta de que me manden a matar”, dijo Pilut.

El abogado Marco Badilla, experto en temas migratorios, aseguró que en casos como el de este rumano se deben agotar todos los recursos, entre ellos pedir refugio, presentar un recurso de habeas corpus y que en caso de que la extradición se dé Costa Rica vele porque se cumplan los derechos del sentenciado. Sin embargo, el abogado de Pilut no ha agotado esos recursos todavía.

La Corte informó que se debe valorar el expediente que llegó al país la semana pasada para tomar la decisión de extraditarlo o no.

Una vez que se dé la sentencia el extranjero tiene tres días para apelar.