Silvia Coto.28 febrero
La pandemia aumentó la pasión por las cletas. Foto: Rafael Pacheco
La pandemia aumentó la pasión por las cletas. Foto: Rafael Pacheco

La pasión por las bicicletas en nuestro país se hace cada vez más fuerte, incluso, con la llegada de la pandemia mucha gente optó por convertir la cleta en su medio de transporte para ir al trabajo, pero esto también provocó que los accidentes aumenten.

En lo que llevamos del año cinco ciclistas han muerto en carretera, según el Ministerio de Obras Públicas y Transporte.

El domingo 21 de febrero de este año, José Ricardo Carmona Mora falleció porque un chofer tomado lo atropelló.

El accidente ocurrió del puente Negro, un kilómetro hacia Orosi, en Cartago. El ciclista iba en sentido Orosi- Paraíso y fue golpeado por detrás, el conductor se dio a la fuga, pero a 500 metros se estrelló contra un poste.

Las autoridades judiciales confirmaron que el joven de apellido Amador, de 23 años, iba tomado.

Durante el año pasado 36 ciclistas fallecieron.

Alberto Chinchilla tiene 10 años de andar en bicicleta y asegura que cuenta con todos los implementos de seguridad, pero que la calle se ha vuelto más peligrosa, pues según él los conductores andan más acelerados.

“Me ha pasado muchas veces que me he caído y hasta me he golpeado la cabeza, pero el casco me ha salvado, yo uso mi bici para ir todos los días al trabajo”, contó el vecino de Coronado.

Aunque Chinchilla asegura que muchas veces ha pensando en pagarse un seguro que lo proteja contra un accidente o hasta un robo, no pasa de tenerlo en mente.

El pasado 21 de febrero un carro mató al ciclista José Ricardo Carmona Mora, de 38 años. Foto: Cortesía para LT
El pasado 21 de febrero un carro mató al ciclista José Ricardo Carmona Mora, de 38 años. Foto: Cortesía para LT

Wendy Acuña es otra fiebre de las cletas y aunque apenas tiene un año de rodar, ya sabe lo que es ver la muerte de cerca.

“Yo trabajo como recepcionista en La Sabana y vivo en Escazú, cuando empezó la pandemia viajaba en bus y se me ocurrió comprarme la bici para evitar tanta exposición y según yo estar mejor, pero a los dos meses un carro me golpeó por detrás y caí en un caño.

“Las tenis se me convirtieron como en el freno, estuve inconsciente algunos minutos, esto ocurrió en La Sabana, cuando me desperté había un montón de gente ayudándome, pero el conductor se dio a la fuga, me quebré los dos brazos, las piernas me quedaron todas raspadas y la cara también, me llevaron al hospital, la bicicleta quedó inservible y me gané una incapacidad”, dijo la joven de 26 años.

Seguros

Como andar en cleta se convirtió en un estilo de vida, para algunos por deporte y para otros como transporte, los seguros para ciclistas prosperaron bastante.

En La Teja consultamos al Instituto Nacional de Seguros (INS) si los seguros de cletas se venden como pan caliente como ocurre con los de carros y casas, más que muchas bicis son bien cariñosas y ahí nos aseguraron que no hay una cifra exacta de cuántos ciclistas han adquirido las distintas pólizas que tienen, sin embargo, sí es una protección que atrae a muchos deportistas.

La primera póliza que ofrecen es por medio del seguro voluntario de automóviles, las bicicletas se pueden asegurar con coberturas de responsabilidad civil o daños a terceros y coberturas de daño directo o daños a la propia bicicleta. Esta póliza no incluye cobertura de robo.

Los expertos ofrecen asegurar por ¢500 mil, para lo que se pagan ¢3.950 por mes, por ¢1 millón paga ¢6.632 por mes y por ¢2 millones hay que soltar ¢11.994 por mes.

También hay otra póliza más barata llamada Riesgo Nombrado, que no incluye responsabilidad y los precios empiezan desde los ¢1.222 colones por mes.

El INS también ofrece una póliza para el ciclista que cubre muerte accidental, incapacidad total o parcial permanente por accidente, gastos médicos por accidente y es solo para mayores de 15 años, por los dos primeros rubros cubre hasta ¢2 millones y por el último ¢500 mil, la inversión por año es de ¢15.380.

“Las pólizas son una buena opción, yo desde mi accidente adquirí una que me protege a mí, espero no tener que usarla, a veces mucha gente que anda en bici que uno conoce le dice que para qué gasta en eso, pero hasta que no le ocurre a uno algo no entiende que la bici es igual que un carro, o una moto y es mejor estar prevenido”, dijo Acuña.