Erick Quirós.16 septiembre
Maikel Juárez ve todos los días a su familia en unas fotos que conserva. Archivo.
Maikel Juárez ve todos los días a su familia en unas fotos que conserva. Archivo.

Para Maikel Juárez la fiesta de la independencia se convirtió en una tragedia, en la cual perdió a toda su familia, sin embargo se dio cuenta que la antorcha de la vida continúa encendida y siguió adelante.

A este hombre, de 32 años, vecino de Curubandé de Liberia, el destino le arrebató a seis integrantes de su familia, el 14 de setiembre del 2014, quienes se convirtieron en teas que le iluminan el camino.

Sus seres queridos perdieron la vida tras chocar el pick up en el que viajaban contra una vagoneta, segundos antes el camión chocó con un autobús. Esto ocurrió a dos kilómetros del puente sobre el río Los Ahogados en Liberia.

El único sobreviviente fue el joven David Oporto, quien era amigo de la familia y no sufrió más que algunos golpes y raspones ( ver nota aparte).

De un pronto a otro, Juárez quien vivía con sus padres y sus hermanos quedó totalmente solo, sin la posibilidad de despedirse, con la responsabilidad de asumir los gastos personales y de su casa y con un gran dolor en el alma.

El guanacasteco decidió que ese recuerdo que tiene de su familia le tendría que dar fuerzas para no convertirse en una víctima más de esa tragedia. Así fue y hoy, cuatro años después del fatal percance puede decir que sus padres estarían orgullosos de que siguió con su vida.

Juárez se dedica al turismo, es bachiller en la carrera del Inglés y todos los días piensa en su familia, que aunque no están con él en cuerpo, lo motivan a lograr todo lo que se propone.

Trágica independencia

El día del accidente toda la familia se alistó para ir a ver la llegada de la antorcha de la independencia a La Cruz de Guanacaste.

En el pick up viajaban el papá de Maikel, don Julio Juárez, de 58 años; su mamá Marlene Chavarría Gutiérrez, de 50 años; sus hermanos José Gerardo de 33 y Marlene Tatiana de 25; el esposo de esta última, Fernando Montero de 26 años y la hija de ambos Stacy de dos añitos.

Atrás, en el cajón, iban José Gerardo y el único sobreviviente, David.

Como todos los años, Maikel prefirió quedarse en la casa, pues siempre ha sido una persona muy hogareña. Doña Marlene le insistió en que los acompañara, pero no hubo manera de convencerlo.

El joven contó que su familia siempre esperaba estas fechas patrias para reunirse, se iban a Guadalupe, que queda a unos 10 kilómetros de Curubandé y luego se devolvían. Ese día quisieron ir un poco más allá y eso fue lo que les marcó la historia.

A eso de las 10 de la mañana partieron y hora y media después Maikel recibió la dura noticia. En un principio nadie era capaz de decirle la magnitud del accidente y fue hasta que llegó al hospital Enrique Baltodano, en Liberia, que se dio cuenta del fatal hecho.

La mamá falleció de camino al hospital y a la hermana le dio un infarto cuando la estaban operando, los demás fallecieron en el momento del golpe.

“Me puse a llorar de inmediato porque todo el pueblo estaba ahí y no me decían que pasó. Cuando entré me fui directo a la morgue a reconocer los cuerpos”, recordó.

En ese momento se le vino el mundo encima; estuvo en shock por unos instantes y fue ahí cuando decidió empezar a vivir a su manera.

“Yo digo que no tuve un luto normal porque no me deprimí ni pasé semanas llorando, estuve muy ocupado con los trámites y además tenía que ver cómo sobrevivía. Yo pensé ¿qué gano echándome a morir? Y por eso entendí que tenía que salir adelante por mí y por mi familia”, aseguró Maikel, quien primero pasó por una etapa de negación en la que nada le afectaba hasta que lo asimiló y quiso salir avante.

El muchacho era muy apegado a su mamá, al ser el hijo menor, pero también tenía una relación buena con su papá.

“Él era más serio, era agricultor y tenía sus negocios, pero nos llevábamos bien y para mi mamá yo era el chineado”, dijo.

Estas son cuatro de las víctimas que fallecieron en el accidente, faltan don Julio Juárez y Fernando Montero. Cortesía.
Estas son cuatro de las víctimas que fallecieron en el accidente, faltan don Julio Juárez y Fernando Montero. Cortesía.
Muy reservado

Así como ocurrió el día del accidente, Maikel prefiere quedarse en su casa cuando en su pueblo organizan algún homenaje para su familia. En estas fechas no fue la excepción.

“Siempre hacen algo en el pueblo, pero yo por lo general no voy, el año pasado estuve en la universidad y este año tampoco fui. Aquí les hacen un homenaje, hay caravana de motos y llevan seis antorchas, aquí el accidente fue algo de lo que se habló por mucho tiempo y que la gente todavía lo recuerda mucho”, contó.

Aunque es quitado para esas actividades en grupo, Maikel visita a sus familiares de manera constante en el cementerio local. También, tiene unas fotografías y pinturas de cada uno en su casa que le recuerdan el gran cariño que les tenía.

“Veo esas fotos todos los días y eso me ayudó a que no me afectara, en lugar de ser una debilidad se convirtió en una fortaleza; todo esto hizo que yo fuera una persona más independiente porque ellos eran el sustento de la casa y al ya no estar tuve que asumir esa responsabilidad”, agregó.

La fortaleza de Juárez ha servido de ejemplo para varias personas que afrontan momentos difíciles.

El guanacasteco aconseja a la gente que atraviese situaciones similares que intente mantener la calma y buscar alguna orientación.

“No todo mundo reacciona igual, hay que calmarse, buscar ayuda y tomar decisiones. No hay que echarse a morir porque la vida continúa”, aseguró.