Panamá continúa registrando fuertes movimientos sísmicos este viernes 9 de octubre, luego del terremoto de magnitud 7,2 que sacudió ese país durante el mediodía.
El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá reportó una fuerte réplica de magnitud 6,9 a las 3:25:37 p. m., hora local.
El movimiento tuvo una profundidad de apenas cinco kilómetros y se localizó a 25 kilómetros al este de la isla de Coiba, en el Pacífico panameño.
Según los datos divulgados por esa institución, el evento aparece como revisado en sus registros.
El movimiento ocurrió después del terremoto principal, registrado a las 12:56 p. m., hora de Panamá, y a las 11:56 a. m. en Costa Rica. Ese primer sismo tuvo una magnitud de 7,2 y fue localizado a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, con una profundidad de cuatro kilómetros.
Réplicas de gran magnitud
Durante las horas posteriores al temblor principal, el Instituto de Geociencias reportó otros movimientos sísmicos de magnitud considerable.
Entre los eventos reportados figuran sismos de magnitud 6,0; 5,9; 5,7; 5,3 y 5,0. Además, medios panameños informaron sobre otros movimientos que alcanzaron magnitudes de 6,4 y 6,1.
Los sismos se han localizado a distintas distancias y en diferentes direcciones respecto a Tonosí, por lo que no todos tienen el mismo epicentro.
Algunos de estos movimientos han sido sentidos en Costa Rica debido a la fuerza de los sismos y a la propagación de las ondas sísmicas desde la zona del Pacífico panameño.
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¿Por qué se sintieron tan fuertes los temblores?
Uno de los factores que pueden explicar la fuerza con la que se perciben estos movimientos es su poca profundidad.
El terremoto principal tuvo una profundidad reportada de cuatro kilómetros, mientras que la réplica de magnitud 6,9 se originó a cinco kilómetros. Esto significa que ambos sismos ocurrieron cerca de la superficie terrestre.
Cuando un terremoto se produce a poca profundidad, las ondas sísmicas recorren una distancia menor hasta llegar a la superficie. Por eso, las sacudidas pueden sentirse con mayor intensidad en las zonas cercanas al epicentro.
A esto se suma la magnitud de los movimientos. Un sismo de magnitud 6,9 libera una gran cantidad de energía y puede generar sacudidas fuertes que se perciban a distancias considerables.
Sin embargo, la intensidad con la que se siente un temblor también depende de la distancia al epicentro, las características del suelo y el tipo de construcciones.
Por esa razón, un terremoto superficial y de gran magnitud puede sentirse con fuerza incluso en lugares alejados de donde se originó.

