Silvia Coto.5 febrero

José Abraham Martínez, testigo en el juicio por el asesinato de Carla Stefaniak, aseguró la mañana de este miércoles que vio al guarda y sospechoso del crimen, Bismark Espinoza Martínez, lavando unas tenis de mujer.

Martínez era huésped de las Villas Le Más, en San Antonio de Escazú, donde también estaba hospedada Carla.

“Estaba lavando unas tenis de mujer rosadas y naranja”, dijo Martínez, quien aseguró que eran pequeñas y que eso le llamó la atención, lo que no detalló fue el día que lo vio.

El sospechoso del asesinato pasó atento a la declaración del testigo . Foto: Silvia Coto.
El sospechoso del asesinato pasó atento a la declaración del testigo . Foto: Silvia Coto.

El testigo se hospedaba en la última habitación, que está a la par del bosque, por lo que para llegar a ella tenía que pasar frente a las habitaciones de Carla y también del guarda.

José Abraham creyó que la villa donde dormía el guarda o estaba en remodelación (porque tenía unos plásticos negros en las ventanas), o era la de alguna mascota, porque había unas tazas de comida para perro.

El joven, de aproximadamente 30 año, narró a los jueces que él estaba estudiando en Argentina y cuando regresó al país se independizó, por lo que alquiló un chalet en el hotel para vivir por un tiempo.

Martínez escogió el lugar porque destacaba en Internet como un sitio bueno, bonito y barato. Pagó $1.600 (cerca de ¢900 mil) de depósito y mensualidad, pero dice que por el crimen de Carla nunca le devolvieron el depósito.

Don Carlos Caicedo papá de Carla salió de la sala antes de que la forense declarara. Foto Alonso Tenorio
Don Carlos Caicedo papá de Carla salió de la sala antes de que la forense declarara. Foto Alonso Tenorio

El testigo aseguró que sí vio a Carla y a la cuñada en el hotel, pero nunca se acercó a ellas, inclusive dice que un día las vio hablando con el sospechoso.

Martínez relató que durante dos noches seguidas escuchó pasos entre las 9 p. m. y las 10 p. m. en el bosque que estaba detrás de su chalet.

“Yo siempre estaba trabajando a esa hora, pero no salía, sí me asusté (por los pasos) pero sabía que había seguridad. En las noches, afuera de las habitaciones era muy oscuro, no se puede ver nada, hay que iluminar con el celular”, dijo Martínez, quien comentó que nunca recorrió la zona montañosa del sitio porque era de difícil acceso.

Los abogados hicieron varias consultas al testigo sobre las tenis que observó, en la foto a la derecha Carlos Caicedo papá de Carla. Foto: Silvia Coto
Los abogados hicieron varias consultas al testigo sobre las tenis que observó, en la foto a la derecha Carlos Caicedo papá de Carla. Foto: Silvia Coto

El 3 de diciembre del 2018, día que encontraron el cuerpo de Carla, el testigo llegó a las villas para comerse un pan con natilla y aguacate, pero no lo dejaron entrar porque le dijeron que una mujer había sido asesinada, por lo que más bien los agentes del OIJ lo interrogaron para ver si sabía algo y ahí fue donde él les contó lo de los pasos y lo de las tenis.

Autopsia

Este miércoles también declaró la doctora Adriana Murillo, especialista en medicina legal que le hizo la autopsia a Carla.

Antes de que ella aclarara las dudas del tribunal, don Carlos Caicedo, papá de Carla, se retiró de la sala porque dijo que no era capaz de escuchar a la doctora por todo le dolor que le causaría.

Murillo relató que Carla estaba envuelta en un hule, solo tenía puesto el calzón y que el cuerpo estaba tan sucio y lleno de barro y de hojas que tuvieron que lavarlo antes de practicarle la autopsia.

Los forenses no pudieron hacer muestras en el calzón para determinar si había fluidos específicos por la cantidad de días que tenía de fallecida.

Además, dice que el cuerpo estaba en tan avanzado estado de descomposición que no pudieron identificar a Carla a simple vista.

Las fotografías del cuerpo de la extranjera no se vincularon al expediente, pero Murillo las llevó en una llave maya y así pudo mostrarle a los jueces y a los abogados, las heridas que encontró.

El cadáver tenía siete heridas de arma blanca, pero identificar con exactitud el tipo de cuchillo usado.

La lesión mortal atravesó el cuello y la columna vertebral, tenía cuatro centímetros de ancho y 8,5 de profundidad.

Una de las heridas en el cuello mató a la mujer. Foto: Cortesía
Una de las heridas en el cuello mató a la mujer. Foto: Cortesía

“El arma ingresa y corta la membrana que cubre el tallo cerebral, ese corte produce inestabilidad medular, a veces esto es causa de muerte en un accidente de tránsito”, explicó la licenciada.

La experta también aseguró que encontraron nueve moretes en el cuerpo de la muchacha, hechos por un objeto romo, que puede ser desde un objeto sin punta, como una mesa, hasta un puñetazo o una patada.

El tribunal también solicitó la declaración de Valería Ávila, exagente del OIJ que llevó el caso y que no se presentó a declarar por una aparente rinoplastia.

Los jueces solicitaron que un médico le haga una valoración para determinar si la esperan o no para que declare.