Adrían Galeano Calvo, Keyna Calderón.21 marzo
Ronny Picado Hernández está muy agradecido con los oficiales. Foto de Keyna Calderón.
Ronny Picado Hernández está muy agradecido con los oficiales. Foto de Keyna Calderón.

Los tráficos Gustavo Ordóñez y Daniel Picado se convirtieron en los ángeles de la guarda del chofer de Uber Ronny Picado Hernández, ya que lo rescataron de dos supuestos asaltantes que lo llevaban encañonado dentro de su carro.

“Cuando yo vi a esos policías en el camino fue como ver a dos ángeles, sino hubieran estado ahí quién sabe qué hubiera pasado. Las caras de ellos nunca se me van a olvidar”, dijo el conductor.

Los uniformados, con ayuda de oficiales de la Fuerza Pública, detuvieron a los dos sospechosos, de apellidos Lara Coto y Montoya Ramírez, de 19 y 20 años.

Picado, quien es vecino de Heredia, contó que la situación se dio la tarde de este sábado 20 de marzo cerca del parque de Tres Ríos, luego de recibir una solicitud para hacer un viaje a La Lima de Cartago.

“Ellos (tráficos) son ángeles, no tengo otra palabra para describirlos, si no es por ellos yo no estuviera aquí.
El hombre asegura que la pulsea como conductor para ganarse la vida. Foto de Keyna Calderón.
El hombre asegura que la pulsea como conductor para ganarse la vida. Foto de Keyna Calderón.

“Me entró por la plataforma un viaje (pedido por una mujer) a 200 metros del parque. Me dirigí al sitio y ellos me hicieron señas para que me acercara, los vi con la ropa como llena de pintura y pensé que venían del trabajo, en la mano traían una bolsa con ropa. Uno se montó adelante y el otro atrás”.

El conductor recordó que cuando iban llegando a La Lima uno de los sujetos le pidió meterse por un calle solitaria, según él para pasar a una pulpería a cambiar un billete de ¢20 mil, para que no les tuviera que dar vuelto.

“Cuando me detuvo el que estaba detrás mío me agarró del brazo y me dijo que estuviera tranquilo, que si cooperaba no iba a pasar nada, pero que si hacía algo indebido me plomeaban”, detalló.

Viaje de angustia

Los sospechosos no asaltaron a Picado en ese lugar, más bien le pidieron que regresara a Tres Ríos, por lo que el conductor se dirigió de nuevo a la carretera Florencio del Castillo.

“Me decían que no hiciera ninguna estupidez, que si veía a la policía siguiera de lejos, yo medio volvía a ver para atrás y se veía algo plateado”, dijo Ronny Picado.

“Cuando íbamos por Ochomogo yo los vi a ellos a lo lejos (a los Tráficos), vi las dos patrullas y poco a poco sin que ellos (sospechosos) se dieran cuenta me fui pasando de carril.

Cuando vi que estaba cerca de los oficiales frené en seco y les grité que me estaban asaltando. Sentí mucho temor al momento de hacer esto, pero pensé que si pasaba directo quién sabe qué me iban hacer”, contó.

El oficial Gustavo Ordoñez contó que él y su compañero se encontraban en ese lugar atendiendo una colisión, pero al escuchar los gritos de Picado decidieron dejar todo botado y darle persecución a los sospechosos, que huyeron hacia una zona boscosa.

“Ellos ingresaron por la línea férrea y luego a una parte montañosa donde se escondieron. Fuerza Pública junto con Linces nos prestan colaboración y a los quince minutos fueron aprehendidos”, añadió Ordóñez.

Trascendió que durante la persecución los sospechosos habrían disparado contra los tráficos, por lo que estos tuvieron que responder a los balazos, afortunadamente ninguna persona resultó herida.

Los sospechosos, a quienes se les decomisaron ¢20 mil y el celular de Picado, fueron puestos a las órdenes de la Fiscalía de Flagrancia de Cartago.

Pensó en las hijas

Ronny contó que esta es la primera vez que vive una experiencia así de ruda y reconoció que desde hace tiempo su familia le había pedido que dejara ese trabajo por el riesgo que representaba.

“Mi familia no quiere que trabaje más en esto, pero mientras no tenga un trabajo tendré que seguirlo haciendo”.

Picado contó que este sábado sus hijas le habían pedido que les depositara platita para comprar una pizza y mientras era encañonado solo pensaba en que no iba a poder cumplir ese deseo.

“Temí por mi vida, muchas veces pensé hasta aquí me la prestó Dios. Soy muy creyente y pienso que esta es la segunda oportunidad que me da porque, la otra vez fue un accidente de tránsito que casi me mata y ahora esto que es algo que a nadie se lo deseo”.