Hernán Gil, un vigilante de seguridad venezolano de 47 años y padre de dos hijos, continúa aferrándose a la vida mientras permanece atrapado bajo los escombros desde el pasado 24 de junio, cuando varios terremotos sacudieron Venezuela.
La Cruz Roja Costarricense cumple 100 horas de trabajo ininterrumpido desde que lograron detectarlo con vida la tarde del sábado anterior, una operación que mantiene en vilo a su familia y a los equipos de emergencia.
Ya lograron llegar hasta él
El director nacional de Respuesta a Emergencias de la Cruz Roja Costarricense, Wagner Leiva, explicó que durante estos días los equipos han logrado importantes avances.
“Se están cumpliendo 100 horas desde que el sábado pasado, al ser la 1:30 de la tarde, la Cruz Roja Costarricense detectó con vida bajo los escombros a don Hernán. Muchos países nos han apoyado en esta labor. De manera progresiva y con diferentes estrategias, hemos tratado de localizar a don Hernán, lo cual ya se ha logrado; ya se ha tenido contacto físico con él y se le está hidratando.
Esperamos que en pocas horas, con una nueva estrategia, podamos liberarlo y regrese a su familia como debe ser", manifestó Leiva.
Un pequeño espacio le salvó la vida
Hernán se encontraba en la pequeña caseta del parqueo subterráneo del edificio residencial donde trabajaba como vigilante cuando ocurrió el terremoto.
Ese reducido espacio terminó convirtiéndose en su refugio.
La estructura de la caseta absorbió parte del impacto del derrumbe y creó un pequeño espacio de supervivencia que le ha permitido mantenerse con vida durante todos estos días.
La esperanza sigue intacta
El rescate continúa desarrollándose con extremo cuidado debido al riesgo de nuevos colapsos en la estructura.
Los equipos especializados mantienen la esperanza de que la nueva estrategia permita liberar a Hernán en las próximas horas para que pueda reencontrarse con sus dos hijos y recibir atención médica.

