José Pablo Zúñiga Díaz, de 27 años, salió a trabajar como lo hacía casi todas las tardes, con la ilusión de ganar un poco más de dinero para cumplir uno de sus mayores sueños: algún día tener su propio negocio.
La madrugada del sábado 27 de junio terminó su jornada como repartidor por plataformas y emprendió el camino de regreso a su casa, en Heredia. Nunca imaginó que, cuando estaba a menos de un kilómetro de llegar, un vehículo le arrebataría la vida.
Gerardo Zúñiga, papá de José Pablo, intenta sobrellevar el dolor de perder a su hijo y hace una petición que nace desde lo más profundo de su corazón.
“Como papá solo le pido a la Fiscalía que investiguen el caso de mi hijo. No es solo un caso más, somos una familia que sufre por la pérdida”, expresó.
Un viaje de regreso que terminó en tragedia
La tragedia ocurrió pasadas las 2 de la madrugada en Santa Cecilia de Heredia y quedó registrada por una cámara de seguridad.
En las imágenes se observa cómo un pick-up gris circula a alta velocidad, invade el carril contrario y embiste de frente la motocicleta que conducía José Pablo.
La fuerza del impacto fue tal que el vehículo terminó volcado. En apariencia, además del conductor, viajaban al menos dos mujeres.
Según contó don Gerardo, su hijo ya había terminado de trabajar y regresaba a descansar.
“Mi hijo trabajaba de noche, se desconectaba como a la 1:30 o dos de la mañana casi siempre. Ese día se desconectó a las 2:35 de la mañana y ya venía para la casa. Unos 800 metros antes de llegar fue cuando el carro se le metió al carril y lo embistió de frente”, recordó.
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“Nunca le dio vergüenza trabajar”
José Pablo llevaba unos cuatro meses trabajando como repartidor.
Había encontrado en ese empleo una forma de tener sus ingresos y le decía a su familia que le gustaba porque durante la madrugada había menos carros en la calle y podía ganar más dinero.
Sin embargo, ese no era su único trabajo.
Durante el día compraba productos para revenderlos y soñaba con abrir su propio negocio.
“Nunca le dio pena trabajar en lo que fuera. Siempre quiso salir adelante”, recordó su papá.
Su mayor orgullo era su hijo de 7 años, para quien siempre estuvo presente y que ahora perdió a su padre.
Una llamada que les cambió la vida
La familia conoció la tragedia cerca de dos horas después del accidente, cuando recibieron una llamada del OIJ.
Cuando llegaron al sitio, la escena permanecía custodiada por las autoridades y únicamente pudieron observar desde unos 80 metros de distancia.
Desde entonces, contrataron un abogado para dar seguimiento al caso, pues aseguran que como familia han recibido poca información sobre el proceso.
Pide que el caso no quede impune
Don Gerardo afirma que, según la información que conocen, al conductor del pick-up le practicaron una prueba de alcoholemia.
“En teoría, dio 0,14 gramos de alcohol en la sangre. Aunque digan que está dentro de lo permitido por ley, es una alcoholemia que dio positiva. Es una persona que debería tener algún tipo de medida, no andar libre”, cuestionó.
Mientras espera que las autoridades esclarezcan lo ocurrido, asegura que el mayor consuelo es recordar la forma en que su hijo vivía.
“Mi hijo era muy especial, tenía un corazón muy noble. Ayudaba a los demás, dejaba de comer por ayudar a otras personas. Los amigos lo recuerdan de una forma increíble y eso quedó demostrado con el apoyo que recibimos en la vela y el funeral”, dijo con la voz entrecortada.
Aunque nada le devolverá a José Pablo, don Gerardo insiste en que su familia merece respuestas.
“No es solo un caso más; detrás hay una familia que todos los días sufre por su ausencia”, concluyó.
El Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT) afirmó que hasta el 30 de junio anterior registraban 327 personas fallecidas en accidentes de tránsito; de este total 189 eran motociclistas (176 conductores y 13 acompañantes) cifra que lamentable sigue en aumento.



