Alejandra Portuguez Morales.16 febrero, 2018

Las autoridades están detrás de un grupo de delincuentes que profanaron la iglesia de San Joaquín en La Mansión de Nicoya, en Guanacaste.

Esta situación se la comunicó el sacerdote de esa parroquia, Elmer García, a monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora, obispo de Tilarán - Liberia.

El santísimo de la iglesia fue robado, las ostias quedaron botadas en el suelo, además de los copones que dan apariencia de oro. Foto: Cortesía
El santísimo de la iglesia fue robado, las ostias quedaron botadas en el suelo, además de los copones que dan apariencia de oro. Foto: Cortesía

"Se metieron a la capilla, por más medidas de seguridad, y profanaron el Santísimo", mencionó el obispo por medio de un mensaje de voz.

A pesar de la situación, monseñor pidió a los demás curas de la diócesis mantener en oración a las personas que cometieron este sacrilegio.

"Orar por la salvación y conversión de ellos (los ladrones), también que este incidente tan doloroso nos sirva para que aquellas capillas donde no hay suficiente seguridad, traten de poner la seguridad lo más humanamente posible", dijo Salazar.

Los nicoyanos están muy tristes por el robo en la iglesia de San Joaquín de Mansión de Nicoya. Foto: Archivo
Los nicoyanos están muy tristes por el robo en la iglesia de San Joaquín de Mansión de Nicoya. Foto: Archivo

El cura además pidió a los fieles recaudar fondos para mejorar la seguridad en los templos.

El canciller Marco Morales también confirmó la lamentable situación. El cura de la parroquia, Elmer García, dijo que el robo fue descubierto este jueves pasadas las 2 p.m.

"Fue algo muy doloroso, muy triste, nunca se habían llevado al Santísimo. En ocasiones anteriores se habían robado un abanico o artículos electrónicos", dijo García.

Dejaron una huella

Los sacerdotes sospechan que los delincuentes entraron por el techo del templo porque las puertas estaban cerradas y no las escontraron forzadas.

Además, quedó la huella de un pie sobre la mesa en la que está la imagen de san Joaquín.

"Forzaron el Santísimo y se robaron los copones que tienen la apariencia de oro, pero no lo son, y dejaron tiradas las ostias", añadió García.

Sobre un mantel quedó la huella del delincuente, la cual será analizada por las autoridades. Foto: Cortesía
Sobre un mantel quedó la huella del delincuente, la cual será analizada por las autoridades. Foto: Cortesía

Además, los delincuentes quebraron los candelabros, algunas sillas y botaron una estación del viacrucis.

La iglesia denunció esta situación ante la Fuerza Pública de la localidad, esperaron que llegara el OIJ, pero hasta este viernes en la mañana no habían aparecido los investigadores.

Mucho vandalismo

Las autoridades tienen conocimiento de que la zona donde ocurrió el robo es una comunidad rural marginal en la que, dicen, hay mucho vandalismo, ventas de drogas y presumen que los maleantes que profanaron el templo son de la misma comunidad.

El viernes 9 de febrero el cementerio de Mansión de Nicoya también fue violentado. Un grupo de antisociales quebró cruces, cerámicas, arrancó placas y hasta quebraron bombillos de la capilla. La información fue confirmada por habitantes del lugar. En apariencia se trata de un grupo de menores de edad que fueron identificados y que, al parecer, son los mismos que andan robando gallinas y molestando caballos.
El templo de San Joaquín de La Mansión de Nicoya fue profanado por delincuentes. Foto: Cortesía
El templo de San Joaquín de La Mansión de Nicoya fue profanado por delincuentes. Foto: Cortesía
Oración debido a profanación

La iglesia ahora deberá hacer una oración de desagravio por la profanación que se vivió en el templo.

El sacerdote Elmer García dijo que esperan que para este sábado Monseñor o algún otro delegado de la fe católica llegue hasta la iglesia para guiar esta oración, esto con el fin de que el domingo los habitantes puedan recibir la misa en esta iglesia.

Chinchonazo: El sacerdote Sixto Varela confirmó que hubo un robo en la iglesia de Santa Cecilia de Heredia. De acuerdo con las autoridades fueron dos hombres los que entraron al templo por medio del techo y se robaron la ropa del sacristan, unos radios de comunicación, planta de sonido, comida y otros artículos.