Adrían Galeano Calvo.16 julio
La vagoneta quedó con las llantas para arriba después de caer por el guindo. Foto cortesía Manuel Cubero.
La vagoneta quedó con las llantas para arriba después de caer por el guindo. Foto cortesía Manuel Cubero.

Don Manuel Cubero Gómez, de 61 años, asegura que que sus papitos, quienes ya están en el cielo, fueron quienes lo salvaron de morir luego de que la vagoneta que iba manejando cayera a un guindo de 100 metros de profundidad.

Así lo contó el hijo del vagonetero, también llamado Manuel, quien aseguró que eso fue lo primero que su papá le dijo cuando llegó a verlo al hospital Escalante Pradilla de Pérez Zeledón, donde permanece internado.

“Mi papá contó que cuando la vagoneta se iba a volcar él abrió la puerta para tirarse, pero sintió una fuerza increíble, como un calor que lo tiró hacia el lado del asiento del pasajero, a la única parte que no quedó aplastada cuando la vagoneta cayó al fondo del guindo”, contó el hijo.

El joven dijo que todos en la familia coincidieron con “Guri”, como le dicen a su papá, pues no encuentran otra explicación que justifique cómo don Manuel sobrevivió a esa caída, sufriendo apenas algunos golpes, especialmente en su espalda.

“Mi papá dice que sintió como un calor, una fuerza increíble que lo jaló y él piensa que fueron mis abuelitos”, Manuel Cubero, hijo del vagonetero.
Vagoneta patinó

El terrible accidente ocurrió este lunes a eso de las 9 de la mañana, cuando Cubero, quien tiene cuatro años de trabajar para la municipalidad de Pérez Zeledón, iba manejando su vagoneta por el sector de Morete de San Isidro de El General.

Aparentemente, don Manuel perdió el control del chunchón debido a que este tenía las llantas muy gastadas, lo que sumado a la calle mojada provocó que la vagoneta se fuera patinando directamente hacia el guindo.

Don Manuel es un apasionado de los chunchones como las vagonetas. Foto cortesía Manuel Cubero.
Don Manuel es un apasionado de los chunchones como las vagonetas. Foto cortesía Manuel Cubero.

Según le contó Cubero a su hijo, el estruendo causado por la caída de la vagoneta fue escuchado por una mujer que estaba cerca, ella fue quien llamó a los cuerpos de emergencia para dar la alerta.

Manuel explicó que los bomberos trabajaron por casi tres horas para liberar a su papá, pues había quedado atrapado entre las latas de la cabina. Finalmente el señor fue llevado al hospital.

“Ayer (lunes) fue un día de mucho susto, yo estaba en San José y tuve que venirme de inmediato a Pérez Zeledón. El accidente fue muy aparatoso, tanto así que pensé que mi papá había muerto”, añadió el joven.

Se pusieron espesos

Una vez en el hospital, la familia de Guri tuvo que sacarle caja a uno de los médicos, pues aseguran que este quería mandar al vagonetero de una vez al INS, pese a que tenía mucho dolor en la espalda y se encontraba bañado en aceite y diésel.

“Tuvimos un pulso con la gente del hospital porque querían tirarlo afuera, pero él tenía mucho dolor. Entonces un hermano mío que es abogado y unos tíos ayudaron para que lo atendieran en el hospital. Hasta después de las 10 de la noche lo bañaron y atendieron”, añadió el hijo.

Manuel dijo que milagrosamente su papá no sufrió ninguna herida de gravedad; sin embargo, le duele mucho la espalda debido a que se le clavó un tornillo en esa parte del cuerpo.

La familia espera que al señor le den la salida lo antes posible y que lo sigan atendiendo en el INS de Pérez.

Siempre acompañado

Don Manuel siempre se ha caracterizado por ser un hombre muy creyente y muchos creen que esa misma fe fue la que le dio la fuerza para aguantar los momentos de angustia que vivió dentro del chunchón.

Su hijo contó que el vagonetero siempre anda bien acompañado, pues nunca sale de su casa sin una imagen de la Virgencita, a la cual le da un beso y se encomienda pidiéndole que cuide su camino.

“Esa imagen la pega en el dash de cualquier carro que vaya a manejar, él siempre nos ha dicho que tenemos que encomendarnos a Dios antes de salir porque uno sale, pero no sabe si va a regresar”, finalizó el joven.