Silvia Coto, Keyna Calderón.18 diciembre, 2017
En la casa de Romel su mamá y sus hermanitas lo chinean mucho. Foto: Keyna Calderón
En la casa de Romel su mamá y sus hermanitas lo chinean mucho. Foto: Keyna Calderón

Doña Irene Rojas y su pequeño hijo Romel José Vilchez Rojas, de cinco años, han tenido que pasar por momentos muy duros por un descuido y no quieren que ninguna familia sufra lo mismo, por eso luchan juntos por salir adelante y por trasmitir un mensaje de prevención.

El pequeño Romel quería salir en La Teja y por eso junto a su familia nos contó que ha pasado con él después de un año que se quemó con agua hirviendo.

Con la sonrisa que lo caracteriza nos recibió junto sus tres hermanitas, en su humilde casa en Guatuso de El Guarco de Cartago.

El 1° de agosto del 2016, Romel tenía cuatro añitos, ese día su abuelita María Isabel Murillo lo estaba cuidando y bastaron segundos para que el pequeño se acercara a la cocina en la que estaba hirviendo el agua.

Romel y su mami no quieren que ninguna familia pase por lo mismo otra vez. Foto: Keyna Calderón
Romel y su mami no quieren que ninguna familia pase por lo mismo otra vez. Foto: Keyna Calderón

“El agua era para cocinar elotes, él se arrimó a la cocina y mi mamá estaba justo a la par lavando trastos, pero dándole la espalda a la cocina, él jaló el horno con fuerza y se le vino la olla", contó doña Irene.

El valiente nos contó que se quemó el brazo y el pecho, la carita y los brazos, y que le dolía muchísimo. Las quemaduras alcanzaron una tercera parte de su cuerpecito.

“Mi mamá en ese momento pidió ayuda, yo estaba trabajando cerca de la casa y me avisaron, a ella se le alteraron los nervios, es diabética y se descompensó; vinieron mi hermano y mi cuñada y le quitaron la camisa al chiquito y le empezaron a echar agua fría, llamaron al 911 y llegó muy rápido la ambulancia que lo trasladó al hospital Max Peralta. Ahí estuvo solo como dos horas porque lo llevaron vía aérea al Hospital Nacional de Niños", comentó la mamá, quien recuerda lo ocurrido con mucho dolor.

Romel pasó mes y medio internado, estuvo 15 días en la unidad de Cuidados Intensivos, los médicos hasta le indujeron el coma, su familia pedía al cielo que saliera de peligro, después de ese tiempo le empezaron a realizar curaciones, pero según nos contó él, le ponían anestesia para que no le doliera.

"Los doctores me atendieron bien y con mucho cariño, yo estaba un poco más pequeñito y por eso no recuerdo tanto lo que me hacían en el hospital", dijo el niño.

El pequeño fue llevado el 1 de agosto del 2016 en helicóptero al HNN. Foto: Keyna Calderón
El pequeño fue llevado el 1 de agosto del 2016 en helicóptero al HNN. Foto: Keyna Calderón

Las quemaduras le dejaron varias secuelas, no puede mover el brazo derecho, le han realizado tres operaciones en las cicatrices y también le hicieron injertos, además le reconstruyeron una axila, su última cirugía fue hace 22 días y todavía le faltan algunas.

"Él tiene controles una vez a la semana, yo tuve que dejar de trabajar, pero de a poquitos hemos logrado salir adelante esto lo hemos ido superando con ayuda de psicólogos porque ha sido un proceso bastante duro.

"Él lo ha tomado con más tranquilidad y de mejor manera. Ahorita utiliza licras para que las cicatrices no se abulten y evitar que les pegue el sol. Además, tiene una férula para que no roce el brazo con lo de la operación y debe usarlo hasta que sane bien la herida. El baño de él es normal, no le molesta ni le duele, tampoco a la hora de vestirlo”, comentó la mamá.

Romel estaba asistiendo a materno en el kinder San Isidro de El Guarco, pero por la operación no ha podido volver, por lo que su mamá le lleva los trabajos a la casa, además, los compañeritos del pequeño son muy cariñosos.

“Yo quiero darles de consejo a todos los padres de familia que no descuiden ni un solo segundo a sus hijos porque en un segundo les cambia la vida, cuando hay niños en casa hay que tener muchísimo cuidado.

"A nosotros nos cambió la vida en todo y a todos, de una vida tranquila a una vida completamente ajetreada, de andar de arriba para abajo, de tener aún más cuidado con los cuatro niños cuando algo se está cocinando, alguno debe de encargarse que los chiquitos no se encuentren cerca del peligro, antes no vivíamos así. Con esta lección todos aprendimos que nunca por más que se esté ocupado hay que descuidar a ningún niño, por más que tenga un montón de cosas encima, ellos están primero”, dijo muy afligida la mamá.

Romel es un niño muy valiente, pese a su corta edad y siempre hace todo lo que los médicos le piden con tal de recuperarse pronto.