Alfonso Quesada.16 octubre
Don Anselmo permanece internado en el hospital Tomás Casas. Foto Alfonso Quesada.
Don Anselmo permanece internado en el hospital Tomás Casas. Foto Alfonso Quesada.

Don Anselmo Cortés Novoa, de 54 años, estuvo cara a cara con la muerte al ser atacado por un enorme cocodrilo que estuvo cerca de arrancarle su brazo derecho.

Mientras luchaba contra el bicho para que este no le quitara la vida, Cortés solo rogaba para volver a ver a su amada familia.

“Pensé en mi esposa y en mis dos hijas, en que ya no las volvería a ver” dijo con la voz entrecortada.

Afortunadamente don Anselmo logró escapar de las fauces del enorme reptil y actualmente se está recuperando en el hospital Tomás de Casas de Osa, sur de Puntarenas.

El aterrador ataque ocurrió este martes a eso de las 2:35 de la tarde en una camaronera ubicada en Finca 7 de Osa.

Acostado en una camilla y acompañado de sus dos hijas, Daniela de 21 años y Rosibel de 25, Cortés recordó que todo sucedió cuando él estaba trabajando junto a su amigo Joel Sambrana.

“Estábamos recogiendo unas piedras para tapar unos huecos y yo tenía el agua de una pila por la cintura, de pronto el cocodrilo me agarró el brazo derecho y me jaló para una parte más profunda”, detalló.

Intensa lucha
Los médicos lograron salvar la mano derecha de Cortés. Foto Alfonso Quesada.
Los médicos lograron salvar la mano derecha de Cortés. Foto Alfonso Quesada.

Cortés dijo que el reptil, que medía más de tres metros, lo sumergió para tratar de ahogarlo, por lo que él empezó a luchar con todas sus fuerzas para zafarse, pero fue poco lo que pudo hacer pues le dolía mucho el brazo que el animal le tenía prensado.

Cuando creyó que tenía la batalla perdida, el coco de forma milagrosa lo soltó. Don Anselmo dijo que fueron sus compañeros quienes lo salvaron pues espantaron al animal a punta de pedradas y gritos.

“Cuando uno de mis compañeros me sacó del agua me vi el brazo y pensé que perdería mi mano pues la tenía destrozada, además sufrió heridas en el estómago y varios golpes”, contó Cortés.

Pese a que el cocodrilo le provocó heridas muy graves, los médicos lograron salvarle la mano.

“No quiero seguir trabajando ahí, no quiero ni ver más a esos animales, los aborrezco”, dijo con mucha tristeza Cortés.

Cortés dijo que ese ataque ha sido la peor experiencia que ha tenido en su vida, tanto así que no sabe si volverá a trabajar a la camaronera en la cual lleva cuatro años y está ubicada en Finca 7 de Palmar sur del cantón de Osa.