Rocío Sandí.15 abril
Maria José dice que la mandaron al paraíso por estar con tantas mujeres. Foto: Alejandro Gamboa.
Maria José dice que la mandaron al paraíso por estar con tantas mujeres. Foto: Alejandro Gamboa.

En un acto desesperado para defender el amor que sentía por otra mujer, María José Murcia le disparó a dos hombres, trató de robarse un taxi y protagonizó una fuga de película.

Toda esa locura ocurrió el 15 de enero de este año, y en cuestión de horas, en Pérez Zeledón.

Murcia, de 27 años, fue capturada en la noche de aquel día y en un rápido proceso de Flagrancia recibió una condena de 24 años de prisión la segunda semana de marzo.

La Teja conversó con ella para conocer los motivos que la llevaron a realizar semejante locura y ya dentro de El Buen Pastor contó con lujo de detalles su versión de lo ocurrido y lo que está viviendo ahora.

De entrada deja claro claro que sabe que hizo mal, pero dice no arrepentirse.

“Yo tenía un año y cuatro meses de vivir con la mujer que amaba, ella se llama Karol. Unos tres meses antes de la noche que pasó todo eso nos habíamos ido a vivir a Pérez Zeledón.

Murcia asegura que si pudiera borrar a Karol de su vida lo haría sin pensarlo: Foto: Alejandro Gamboa.
Murcia asegura que si pudiera borrar a Karol de su vida lo haría sin pensarlo: Foto: Alejandro Gamboa.

“Vivíamos en Pejibaye y teníamos unos compas con los que nos reuníamos para vacilar y empezó a llegar un hombre al que le dicen Pichichi (de apellido Arguedas). Yo vi que Karol le gustaba a él, pero no me importaba porque ella me decía que él le daba asco y la vara.

A inicios de enero las mujeres empezaron a tener problemas y en un momento llegaron incluso a los golpes.

“Ella y yo si discutíamos bastante, entonces ella me pegaba y yo me encanfinaba bastante. Un día yo se la solté (le pegó) porque ya no aguanté más y ella se cansó y se fue con él (con Pichichi).

“Ellos estuvieron juntos cuatro días y el 15 de enero ella me dijo que quería volver conmigo y decidimos irnos juntas. Le pedimos 'raid' a un trailero, pero Pichichi nos siguió y en Platanares de Pérez Zeledón tuvimos un pleito los tres”, detalla María José.

Según dice, Karol sintió miedo de que ella le volviera a pegar y que aunque no tenía muchas ganas de irse con Arguedas, accedió a hacerlo para que él la protegiera y regresaron a Pejibaye.

Eso sacó a Murcia de sus casillas y la hizo devolverse a Pejibaye para hablar de nuevo con quien llama aún el gran amor de su vida.

“Cuando yo llegué a la casa estaba con Karol y con Pichichi un taxista amigo de él (un hombre de apellido Vargas) y se metió donde no se tenía que meter y le tocó. Yo andaba mi pistola, porque siempre ando armada, y cuando él se metió en el asunto le disparé.

María José aprovecha el tiempo en prisión y lleva clases de guitarra. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
María José aprovecha el tiempo en prisión y lleva clases de guitarra. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

“Le di una vez para pegarlo y le disparé otras veces para espantarlo. En el juicio dijeron que yo me subía al taxi de él y que me lo quise robar, pero nada de eso es verdad”, asegura Murcia.

Dos historias distintas

En esta parte de la historia la versión de Murcia es muy distinta a la que la Fiscalía demostró ente el juez. Según se conoció en el debate, la acusada le había pedido un servicio a Vargas y al llegar a Pejibaye, sin mediar palabra, la mujer le disparó varias veces al taxista y luego se subió al taxi para tratar de robárselo, pero no pudo encenderlo.

“Después de lo del taxista le dije a Karol que le iba a dar un dinero, pero Pichichi me dijo que no me metiera más en la relación, pero Karol sí quería agarrar la plata”, cuenta María José al retomar el relato de aquella noche.

Dice que luego de discutir por un buen rato con Karol y Pichichi, ella se salió de la casa, pero Pichichi la seguía encanfinando. Ella estaba bravísima.

“Yo le tiré un balazo, pero a la puerta, no a él y luego me monté en mi moto para irme, pero él me siguió. Ya él me había amenazado con un machete y me había jugado mucho de vivo y yo no me iba a dejar, entonces le disparé en la cadera y después me fui.

La rea dice que lo que más le ha costado en prisión es acostumbrarse a comer porque le dan poca comida. Foto: Alejandro Gamboa.
La rea dice que lo que más le ha costado en prisión es acostumbrarse a comer porque le dan poca comida. Foto: Alejandro Gamboa.
Pese a que el día de lo hechos Murcia hirió al taxista y a Pichichi y, según la Fiscalía, trató de robarse el taxi y la moto, solo fue condenada por la tentativa de homicidio de Vargas y el robo agravado cometido contra él. Los delitos contra Arguedas no fueron juzgados.

En el juicio también se dijo que la moto en la que escapó Murcia era de Arguedas y que ella se la robó, pero la mujer asegura que ella le había comprado esa moto a Pichichi y que ya se la había terminado de pagar.

Luego de herir al amante de su novia en la cadera se fue en la moto sin un rumbo definido. Lo único que quería era evitar que la Policía la detuviera porque acaba de dispararle a dos hombres y sabía que si la detenían iba a pasar presa una buena temporada.

A unos kilómetros del lugar donde María José disparó contra el taxista y contra Pichichi derrapó mientras trataba de escapar en moto y fue cuando la Policía pudo agarrarla.

“Yo vi las luces de las patrullas y como que todo se quedó en silencio y yo pensé: 'aquí se terminó todo'. Sabía que venía tamaño poquillo de años para adentro y ya cuando caí a la calle volví a escuchar el burumbún de las sirenas y todo y me cayeron los del GAO y me pusieron el pie en la cabeza: ‘¡quédese quedita, maldita!’ me decían.

Esta es la moto en la que Murcia trató de escapar de la Policía. Foto: MSP.
Esta es la moto en la que Murcia trató de escapar de la Policía. Foto: MSP.
Recuerdos dolorosos

Dice que aún le duele recordar los buenos momentos que pasó con Karol y quisiera sacarla pronto de su corazón.

“Cuando yo me junté con Karol ella tenía dos meses de embarazo. Ella estuvo casada y tiene tres hijos y los problemas entre nosotras empezaron cuando el hombre con el que ella se casó empezó a inventar cosas.

“Cuando la bebé nació él empezó a decir que yo la agredía y a Karol también y eso es mentira. La familia de ella también se empezó a meter en la relación y eso también nos afectó mucho”, sostiene.

Hace un tiempo la hoy exnovia de Murcia la denunció por violencia doméstica en uno de los pleitos y eso la hizo ir a dar a la cárcel de mujeres por dos semanas.

María José dice que el amor entre ellas empezó cuando estaban muy jóvenes, pero la vida las separó varias veces.

“Desde que teníamos 16 años nosotras nos veíamos, pero por cosas de la vida tuvimos que separarnos. Luego ella se casó, pero aún así a veces no veíamos y era tan lindo cuando nos encontrábamos. Cuando estábamos en lo más y mejor yo me tatué el nombre de ella en el brazo izquierdo y ella el mío en el brazo derecho”, cuenta señalando el nombre de Karol.

Los oficiales que arrestaron a la mujer le decomisaron esta pistola. Foto: MSP.
Los oficiales que arrestaron a la mujer le decomisaron esta pistola. Foto: MSP.
Música la distrae

Cuenta que los días en prisión son largos, pero entre la música y el canto se distrae bastante.

“Estoy sacando un curso de guitarra porque me gusta mucho la música, el penal me busca mucho para cantar, dicen que lo hago bien”, asegura.

En un momento de la entrevista se decide a cantar y deja ver que, efectivamente, no lo hace nada mal.

María José comparte la celda con 80 compañeras.

Dice que su familia es de Grecia y que todos cantan, hasta tiene una hermana que es mariachi.

Hoy, cuando tiene clarísimo que su vida cambió para siempre por los errores que cometió, afirma no arrepentirse de nada.

“Si los hubiera querido matar los mato a los dos porque tengo muy buena puntería, pero no quería hacer eso; el taxista se la buscó por metido y a Pichichi sí lo quería joder, no matarlo, pero sí joderlo y creo que lo logré”, sostiene.

Al final de la entrevista María José le mandó un mensaje a los otros tres personajes de esta loca historia.

“A Karol le digo que fue el amor de mi vida, pero que ya decidí sacarla de mi vida, por eso prefiero no contestarle las llamadas. Al taxista le digo que espero que algún día me disculpe, soy un ser humano y cometí un error, pero él se lo buscó por meterse, y a Pichichi le dijo que un día nos vamos a encontrar en la calle”.

Aunque recibió una condena muy larga y apenas empieza a pagarla dice estar muy a gusto en la cárcel Vilma Curling Rivera, más conocida como El Buen Pastor.

“Estoy en una celda con muchas compañeras y me llevo excelente con todas. Me he pegado los besos como con tres muchachas, incluso una chiquilla que se llama Estrella me robó el corazón, pero las cosas con ella no se dieron. Pero bueno, aquí seguimos a ver qué pasa.

"La verdad, la verdad, me mandaron al paraíso de los machones", dice. Y se carcajea.