Alejandra Portuguez Morales.4 septiembre, 2018

Con una bendición y deseando éxitos por parte del ministro de Seguridad, Michael Soto, es como se inician los megaoperativos de la Fuerza Pública.

Lo sabemos porque La Teja estuvo en el más reciente, que fue el viernes 31 de agosto. Este empezó a las 6 de la tarde y participamos durante seis horas, atentos a todo lo que ocurría, que fue muy variado.

El ministro dio el mensaje por medio de una frecuencia de radio y lo oyeron los oficiales de las 12 regiones en las cuales está dividido el país para efectos policiales. Esa zonas van desde la capital hasta las dos fronteras terrestres.

Antes de que todo empiece las tareas han sido asignadas y en el auditorio del Ministerio de Seguridad, en San José, hay instalada una mesa de operaciones en la cual funcionarios de inteligencia de la Policía Penitenciaria, de Fuerza Pública, de Migración y otras autoridades revisan cámaras y analizan nombres y expedientes de personas a petición de los policías que andan en la calle.

Este lunes informamos que según los datos con los que cuenta el ministro de Seguridad, los megaoperativos han servido para bajar los homicidios en el país, que iban disparados. Se pusieron en práctica en mayo y un mes después empezó a verse una disminución.

Agosto del año pasado, por ejemplo, cerró con 55 homicidios y el de este año terminó con 41.

De chiquitos van para grandes

Los megaoperativos no tienen que ver únicamente con persecuciones, balaceras, arrestos de maleantes o decomisos de armas o de drogas; también se trabaja con familias y con chiquitos. “Es la parte preventiva, en la que buscamos que los play sean para niños y no para que los adultos fumen, es la forma de recuperar los espacios”, dice el ministro Soto.

Con eso en mente fue que nacieron los programas “Cine en su barrio” o “La Mejenga”. En el primero proyectan películas al aire libre y en el segundo, policías y menores de edad juegan bola en algún pueblo.

La Teja fue testigo el viernes de cómo los niños de la urbanización Vista Real, en Concepción Abajo de Alajuelita, se acercaban a los oficiales y jugaban con ellos. Ese fue el caso del pequeño James Fuentes, de un añito e hijo de Karina Díaz. James corrió hacia el policía Joseph Duarte en cuanto lo vio y le quitó la gorra para ponérsela él.

A los uniformados le gustan esas conductas porque, en algunos casos, los adultos les enseñan a los chiquitos que los policías son personas odiosas o “enemigas”.

El pequeño James Fuentes, de un año, corrió hacia el policía Joseph Duarte para jugar con él y quitarle la gorra policial. Fotografía José Cordero
El pequeño James Fuentes, de un año, corrió hacia el policía Joseph Duarte para jugar con él y quitarle la gorra policial. Fotografía José Cordero

En ese barrio alajueliteño otros policías se pusieron a hacer palomitas y a entregárselas a los niños.

Jennifer Molina, una vecina, dijo estar agradecida por que ha visto los resultados de estas actividades en la comunidad. “El parque antes era un basurero, solo lo usaban los muchachos para fumar, ahora lo tenemos limpio y es usado por los pequeños”, dijo.

Kimberly Díaz, vecina de Alajuelita: “Me gusta que hagan actividades para los niños y que les enseñan valores”.
Karina Díaz, mamá de un niño, vecina de Alajuelita: “Me parece que es una buena iniciativa para que desde pequeños vean los lindo que es compartir”.
José Alberto Ramos, abuelo de menores, vecino de Alajuelita: “Tengo diez años de vivir en Concepción Abajo de Alajuelita y hasta hace poco veo que los policías se involucren con los menores”.
Los policías han tenido un acercamiento con los niños, muchos les han perdido el miedo. Fotografía José Cordero
Los policías han tenido un acercamiento con los niños, muchos les han perdido el miedo. Fotografía José Cordero
Piedras e insultos

Mientras esta actividad con los pequeñines se desarrollaba, otro grupo de oficiales entraba con todo a zonas consideradas problemáticas como Los Pinos, en Alajuelita.

Aquí no se vieron niños siendo amables con los policías. Muchos corrían, algunos tiraban piedras para, según ellos, espantar a las autoridades. Pero el megaoperativo estaba en camino y nada lo iba a detener.

Para lograr decomisos y capturar a delincuentes, la Policía se divide y entró corriendo por calles o callejones con la idea de acorralar a la mayor cantidad de personas posible. Después las investigan y revisan si andan armas o drogas. o tienen órdenes de captura.

En Los Pinos de Alajuelita las autoridades descubren sitios considerados como bunkers y lugares que usan para probar armas y disparar. Fotografía José Cordero
En Los Pinos de Alajuelita las autoridades descubren sitios considerados como bunkers y lugares que usan para probar armas y disparar. Fotografía José Cordero

Flor María Gómez, vecina de Los Pinos, nos dijo que a ella le gusta ver que la Policía llega al barrio. “Tengo hijos con vicios y perdí uno por culpa de esos vicios”, nos contó.

Otras madres no fueron tan abiertas como doña Flor y prefirieron no decir sus nombres. Aseguraron sentirse seguras cuando la Policía llega, pero cuando se va todo vuelve a ser igual y el temor regresa. Por eso prefirieron no decir mucho.

Y mientras un grupo de oficiales hacía su trabajo en Los Pinos había un retén en La Aurora, cerca de allí, también en Alajuelita.

En ese punto nos topamos con choferes y sus acompañantes que les reclamaban a los oficiales por pararlos. Pero esos retenes forman parte de los operativos y la regla era parar.

“No se trata de detener a todos, en la Policía se hacen análisis y se sigue un perfil, además conforme la Policía se mueve los delincuentes también”, expresó el ministro de Seguridad.

Los policías del Servicio de Vigilancia Aérea también tienen entre sus funciones detener e investigar personas. Fotografía José Cordero
Los policías del Servicio de Vigilancia Aérea también tienen entre sus funciones detener e investigar personas. Fotografía José Cordero

Durante los megaoperativos se ve a muchos policías en acción, incluso a algunos del Servicio de Vigilancia Aérea (SVA), a quienes tres meses atrás solo se les veía en los aeropuertos, pero en la actualidad deben cumplir con todas las funciones de un policía. Este viernes 31 les tocó estar en Pavas, San José.

Pasa lo mismo con la Unidad Canina, que cuenta con las narices más afinadas para buscar drogas. Esta vez le correspondió trabajar a la perra Alka, que revisó carros para ver si llevaban alguna sustancia prohibida.

Durante los megaoperativos, algunas personas se acercan a los oficiales y les dan detalles sobre sospechosos de delitos, escondites de drogas, armas y hasta permiten descubrir delitos en acción, como cuando se roba combustible en las noches.
El policía Mauricio y la perrita Alka, experta antidrogas forman parte de los operativos policiales. Fotografía José Cordero
El policía Mauricio y la perrita Alka, experta antidrogas forman parte de los operativos policiales. Fotografía José Cordero

Cuando las autoridades estuvieron en Pavas pasó algo muy interesante. Un hombre en carro se les acercó y les dijo que hacía una hora le habían robado un vehículo en La Carpintera de Heredia mediante un bajonazo y que un sistema de localización le decía que estaba estacionado en una calle de Pavas.

Y así fue. Lo buscaron y lo encontraron abandonado. El dueño estaba feliz por haberlo recuperado.

El megaoperativo se extendió hasta las 3 de la mañana. Los policías que participaron en él pudieron ir a descansar un poco con la satisfacción de haber cumplido su misión y listos para volver en cualquier momento.

Este carro había sido robado y el dueño lo recuperó una hora después del bajonazo gracias a los megaoperativos, lo encontró en Lomas de Pavas. Fotografía: José Cordero
Este carro había sido robado y el dueño lo recuperó una hora después del bajonazo gracias a los megaoperativos, lo encontró en Lomas de Pavas. Fotografía: José Cordero
Los operativos policiales también han logrado el decomiso de drogas, en el último operativo decomisaron una mata de marihuana. Fotografía José Cordero
Los operativos policiales también han logrado el decomiso de drogas, en el último operativo decomisaron una mata de marihuana. Fotografía José Cordero
¿Qué sienten los delincuentes al ver tanto policías? Josué González, un exreo que descontó 8 años en La Reforma por tráfico de drogas y que obtuvo la libertad en el 2016, manifestó que el sentimiento es de miedo y muchos temen perder la libertad. “Ahora sí está fea la vara, por más juega de vivo que sea uno siente miedo de volver a caer preso”, expresó. El psicólogo Sergio Rechnitzer Mora, del Ministerio de Seguridad Pública, afirmó que los megaoperativos pueden producir una especie de hostigamiento en los delincuentes, quienes se sienten incómodos.
¿Qué perciben las buenas personas al ver presencia policial? Manuel Vega, vecino de barrio Cuba, San José, sostuvo que cuando ve oficiales se siente seguro y sale con calma de su casa porque sabe que no lo van asaltar. El psicólogo Sergio Rechnitzer Mora, del Ministerio de Seguridad Pública, sostuvo que en algunos casos ver a tantos oficiales podría provoca temor porque las personas presumen que podría armarse una balacera y salir lastimados o pueden ser confundidos con algún delincuente. El psicólogo recomienda mantener la calma, no huir y permitirles a las autoridades hacer su trabajo.
Las motos también son decomisadas por las autorizadas. Fotografía José Cordero
Las motos también son decomisadas por las autorizadas. Fotografía José Cordero