Rocío Sandí.Hace 4 días
Pablo se tomó esta foto 30 minutos antes de que ocurriera el accidente que casi le cuesta la vida. Foto: Cortesía de Pablo Madrigal.
Pablo se tomó esta foto 30 minutos antes de que ocurriera el accidente que casi le cuesta la vida. Foto: Cortesía de Pablo Madrigal.

Pablo Madrigal se fue con un grupo de amigos a la playa a celebrar sus 30 años, pero por poco el mar le arrebata la vida.

La terrible experiencia ocurrió en enero pasado, pero ahora está más viva que nunca ya que forma parte de una campaña del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) con la que pretende disminuir la cantidad de ahogados durante los paseos.

El testimonio de Madrigal fue usado para hacer un video y crear consciencia sobre los peligros que corren las personas en el mar.

Pablo asegura que para él fue complicado ir de nuevo a playa Grande, en Guanacaste, a grabar la cinta porque debió enfrentarse al miedo de estar de nuevo en el lugar donde casi pierde la vida.

“El catorce de enero yo cumplí años y decidí irme para un hotel en Liberia con una prima y tres amigos más para celebrar. Nos fuimos el viernes dieciocho y un día decidimos ir a conocer playa Grande”, recordó el sobreviviente.

En el video se recrea la terrible experiencia que vivió Madrigal en Playa Grande. Foto: Cortesía del ICT.
En el video se recrea la terrible experiencia que vivió Madrigal en Playa Grande. Foto: Cortesía del ICT.

“Tres amigos y yo nos metimos al mar y de un momento a otro una corriente nos jaló y entre nosotros tratamos de ayudarnos, todos pudieron salir menos yo”, agregó.

Pablo sabe nadar y pasó 15 minutos luchando contras las corrientes, pero cada vez lo llevaban más adentro.

“Yo luchaba por salir pero no podía, las fuerzas no me daban, ya casi ni podía mover las piernas, entonces lo que hacía era como nadar de perrito con las manos para mantenerme a flote. Llegué a sentirme muy cansado, tanto que en un momento le dije a Dios que ya no podía más.

“Ya yo me estaba dejando ir, rendido, cuando vi a dos surfistas que se estaban acercando a mí y entonces volví a luchar. En esos momentos en los que yo creí que iba a morir me acordé de mi mamá, pensé en mi prima que estaba en la orilla de la playa, en mis amigos y lo feo que iba a ser para ellos que yo muriera de esa manera, también pensé en mis sobrinos y en otras cosas”, narró.

Luego de que los buenos samaritanos llevaran a Pablo hasta la orilla llamaron a la Cruz Roja. Mientras esperaba, él sentía mucho sueño, pero las personas que estaban con él no lo dejaban dormirse.

Ve la vida diferente

El sobreviviente dice que él ahora ve su vida de forma diferente y valora más los pequeños detalles.

“Yo pienso que si Dios me permitió salvarme es por algún propósito y tal vez sea el de contarle a las personas mi historia para que sepan que la vida se acaba en cualquier momento.

“Antes, cuando yo salía de mi casa le pedía la bendición a mi mamá y ya, pero después del accidente cada vez que salgo y también en las noches le digo cuanto la amo porque ahora valoro mucho eso”, detalló.

Pablo dice que su mala experiencia le dejó muchas enseñanzas, entre ellas ser más responsable cuando va de paseo.

“Cuando va a la playa uno debe buscar lugareños y preguntarles cómo está el mar, para informarse, no meterse al agua así nada más como lo hice yo. Hay que buscar señalización para saber cuáles partes de la playa son peligrosas y así ser precavido”, aseguró.

El sobreviviente le aconseja a la gente tomar las previsiones para evitar tragedias. Foto: Albert Marín.
El sobreviviente le aconseja a la gente tomar las previsiones para evitar tragedias. Foto: Albert Marín.

Además del video, el ICT está promocionando, en conjunto con el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar), la aplicación Mio-Cimar, que da orientación a los turistas.

En ella los usuarios pueden encontrar información sobre el clima, el oleaje y hasta las corrientes de resaca de las playas que planean visitar.

La herramienta ofrece un pronóstico de hasta siete días adelante, ya que la idea es que los turistas puedan usarla para planear viajes con anticipación y así saber cuáles playas son aptas para bañarse y cuáles son más peligrosas.

Estos datos están divididos en categorías y con colores (verde, amarillo y rojo) que comunican los niveles de precaución que los bañistas deben tener.

129 personas murieron ahogadas en Costa Rica el año pasado.