Alejandra Portuguez Morales.9 agosto

Meses amargos, llenos de dolor y con ayuda sicológica son los que ha tenido que soportar una madre ante la brutal asesinato de su hijo, Carlos Andrés Matamoros González, conocido como Huesitos, a quien mataron a patadas.

Doña Ana María González, no soportó y lloró al escuchar la sentencia contra José Leafar McCarthy Vactor, el responsable por quitarle la vida al hombre de 33 años.

A McCarthy le impusieron 15 años de condena, la sentencia la dieron este viernes en los Tribunales de Grecia, Alajuela.

El juez Alejandro Piedra Pérez afirmó que la mamá del fallecido está recibiendo atención sicológica en el hospital de San Carlos, Alajuela, para poder sobrellevar este duro golpe.

“Es evidente que está madre ha reflejado un dolor fuerte, que le ha causado la perdida de su ser amado, a quien no va a volver a tener, también ha habido un gran daño moral contra el joven que murió y su familia”, expresó el juez.

Lidia María Matamoros (tía de la víctima), Ana María González y Carlos Francisco Matamoros (papás del fallecido) estuvieron pendiente de la sentenci . Fotografía José Cordero
Lidia María Matamoros (tía de la víctima), Ana María González y Carlos Francisco Matamoros (papás del fallecido) estuvieron pendiente de la sentenci . Fotografía José Cordero

Doña Ana agregó que hay días en los que no puede dormir, al recordar como golpearon hasta la muerte al segundo de tres hijos.

“Ha sido demasiado difícil, él era muy cariñoso, siento que algún día va a llegar a la casa. No era para que lo agarrara de la forma en la que lo atacó, como si fuera una piñata”, dijo está mamá.

La brutal agresión que se dio en la Candelaria de Naranjo, Alajuela, y que impactó al país debido a la agresividad con la que McCarthy atacó a Huesitos al punto de dejarlo desnudo y postrado en la calle debido a las patadas que le dio.

“El examen médico legal refleja un sinnúmero de lesiones, lo cual descartan su versión de que por una caída y un golpe sufrió estás lesiones”, le dijo el juez.

Agregó que las lesiones que sufrió la víctima no le dejó ninguna duda que el actuar fue doloso, en el sentido que buscó quitarle la vida a Huesitos.

“Descartamos la tesis de su defensor de que estábamos ante un homicidio preterintencional” (caso fortuito o fuerza mayor, artículo 53 del Código Penal).

Huesitos murió en el Hospital México el domingo 2 de setiembre del 2018, ese mismo día en la mañana ocurrió el ataque.

La víctima llegó con la intención de ayudar a sacar el carro de McCarthy, pero este luego pensó que le había robado el celular; sin embargo el teléfono apareció minutos después dentro del carro.

José Leafar McCarthy, salió esposado y detenido de la sala de juicio en los Tribunales de Grecia. Fotografía José Cordero
José Leafar McCarthy, salió esposado y detenido de la sala de juicio en los Tribunales de Grecia. Fotografía José Cordero
Testigos fueron clave en condena

El Tribunal Penal dijo que decidieron imponer 15 años de pena luego de analizar las declaraciones que recibieron.

Entre estas, la de los hermanos Kenneth y Wendy Zúñiga, quienes vieron a McCarthy en estado de ebriedad y con el carro varado en una cuneta y aseguraron que Huesitos llegó con la intención de ayudarle a sacarlo.

Asimismo la de Marco Ávila, quién vive al frente de donde sentenciado dejó el cuerpo de la víctima.

“Don Marco es la persona que vive al frente de la calle dónde usted se encontraba arrastrando y llevando de manera inconsciente (a Huesitos), es él que tomó el video que sirvió como prueba al Tribunal”, señaló el juez.

Finalmente tomaron en cuenta la declaración de Juan Carlos Corrales, un conductor que persiguió a McCarthy cuando intentó huir.

La brutal agresión ocurrió en Naranjo, Alajuela, en plena luz y frente a varios testigos. Foto: Cortesía LT
La brutal agresión ocurrió en Naranjo, Alajuela, en plena luz y frente a varios testigos. Foto: Cortesía LT
Todas las vidas son valiosas

Los jueces reprocharon que McCarthy cometió el ataque a plena luz del día, además de que dejó desnudo y luego tiró la ropa de la víctima a un predio cercano.

“De acuerdo con el informe policial, Carlos Andrés contaba con antecedentes, pero lo cierto del caso es que no existe categorías de personas y la vida es igualmente valiosa en un ser humano o en otro.

“Son acciones reprochables que dejaron en claro la humillación a la víctima y a su familia”, concluyó el Tribunal.

El sentenciado, además, debe cancelar a la familia ¢20 millones por los daños morales que provocó.