Alejandra Portuguez Morales.17 septiembre, 2019

La casa de doña Luz Aguilar Barahona fue la última en quemarse en el incendio que arrasó con cuarenta ranchos en El Pochote de barrio Cuba, San José.

Esta es la segunda vez que esta madre soltera enfrenta una situación similar, ya que hace quince años otro siniestro le arrebató todos los bienes materiales.

“Mis hijas estaban más pequeñas, esa vez se quemaron seis casas, en esa ocasión ni ahora pudimos rescatar nada”, relató la mujer.

Ese primer incendio lo sufrió también en El Pochote, pero en la segunda entrada del caserío, curiosamente la vivienda en la que vivía también fue la última en quemarse aquella vez.

“A pesar de lo doloroso en esa ocasión le agradecí a Dios porque pude levantarme y tener mi casa propia con la liquidación de mi trabajo, esta era una casa muy pequeña, pero poco a poco la fui ampliando, pero ahora todo se perdió, esto es inhabitable, dicen que van a reconstruir, pero no podemos volver por las condiciones en las que esto quedo”, expresó la valiente mujer.

La bombero Priscilla Marín junto a otros de sus compañeros regresaron al sitio del incendio para buscar evidencias de las causas del fuego. Foto: Alonso Tenorio
La bombero Priscilla Marín junto a otros de sus compañeros regresaron al sitio del incendio para buscar evidencias de las causas del fuego. Foto: Alonso Tenorio
Luz Aguilar Barahona ha sufrido por culpa de las llamas dos veces. Foto: Alejandra Portuguez Morales
Luz Aguilar Barahona ha sufrido por culpa de las llamas dos veces. Foto: Alejandra Portuguez Morales

Aguilar contó que al momento del incendio estaba trabajando.

“En casa no había nadie, yo andaba trabajando cuando me llamaron para avisarme de la emergencia, mi corazón me decía que mi casa también resultaría afectada”, manifestó.

Agregó que solo quedó con lo que llevaba puesto y que, incluso, una vecina le regaló un pantalón para que se pudiera bañar y cambiar.

Con doña Luz viven sus dos hijas que son mayores de edad, una de ellas está casada y tienen un niño un año y una chiquita de 6, los seis viven en la misma casa.

La familia necesita ayuda sobre todo por las más pequeñas de la casa, si usted los desea contactar los puede llamar al 6076-5464.

“Esta es una situación angustiante que debo volver a enfrentar, ahora con más personas a mi lado, porque tengo a mi yerno y mis nietos, además de mis hijas”, expresó doña Luz Aguilar.
En este lugar había 40 ranchos. Foto: Alonso Tenorio
En este lugar había 40 ranchos. Foto: Alonso Tenorio

Juan Aguilar, hermano de doña Luz, fue otro de los afectados, él tenía 32 años de vivir en la zona y hasta los dos gatos de la familia se le murieron carbonizados.

“Cuando vimos el fuego tan intenso lo mejor era salir porque las cosas materiales se pueden reponer con el tiempo, pero una vida no”, Juan Aguilar, afectado.

Don Juan lamentó que personas inescrupulosas se acercaron a las casas dañadas para adueñarse de lo que quedaba.

“También hubo saqueos, personas que hurtaron algunas de las pertenencias”, aseguró don Juan.

En la casa de Juan Aguilar murieron carbonizados dos gatos y todo lo material lo perdieron. Foto: Alonso Tenorio
En la casa de Juan Aguilar murieron carbonizados dos gatos y todo lo material lo perdieron. Foto: Alonso Tenorio
Dolor e incertidumbre

Yamileth Mayorga, también es madre soltera de tres hijos, ella estaba en el albergue que habilitaron en el gimnasio de barrio Cuba, cuando llegamos se refugiaba en el hombro de una hija y no paraba de llorar al pensar que perdieron todo.

“Me siento mal porque estoy prácticamente en la calle, no tengo un techo en donde puedan estar mis hijos, me siento atadas de manos”, aseguró Mayorga.

Al momento de la tragedia, doña Yamileth andaba vendiendo cosas en la calle para ayudarse, pues para vivir en este lugar debe pagar ¢90 mil de alquiler.

“Tenía 10 años de vivir en El Pochote, soy la que me esfuerzo para sacar a mi familia, mi hijo lloró mucho, él solo pensaba en sacar a sus hermanos con vida”, recordó la mujer.

Los lugareños intentaron evitar que sus casas se quemaran, corrieron con baldes y se subieron a techos, pero todo esfuerzo fue muy poco. Fotografía: John Durán
Los lugareños intentaron evitar que sus casas se quemaran, corrieron con baldes y se subieron a techos, pero todo esfuerzo fue muy poco. Fotografía: John Durán

Otra de las afectadas es doña Paula Lindo Orozco, mamá de una niña especial de 10 años y de otras dos adolescentes, ellas fueron rescatadas por un hermano de doña Paula.

También el matrimonio de doña Roxana Jiménez González, de 65 años y Francisco Quesada Chaverri, de 95 años, lo perdió todo.

Don Eduardo Jarquín Jarquín, de 89 años, asegura ser sobreviviente porque un vecino lo llegó a sacarlo de la casa.

Héctor Chaves, director de Bomberos, dijo a las 3 de la tarde de este martes que gracias a unas pruebas realizadas en laboratorio confirmaron que la causa del incendio fue un cortocircuito.

Relato de madre soltera que ha sido víctima de las llamas dos veces