Por: Rocío Sandí.   7 diciembre, 2019

El torero improvisado Laisa mueve cielo y tierra para salir de prisión lo antes posible y volver a los toros este mismo año.

El nombre real del pintoresco personaje es Paterson Esquivel Guillén y lleva ya dos Navidades preso. Descuenta una condena de seis años y seis meses por el delito de ofensa a la dignidad en perjuicio de una mujer.

La Teja visitó a Esquivel en la Unidad de Atención Integral Reinaldo Villalobos, en San Rafael de Alajuela, y en la entrevista nos contó que incluso ideó un nuevo personaje que espera estrenar en las fiestas de fin de año.

El privado de libertad está a la espera de una audiencia en la que espera que le den la libertad. Foto Alonso Tenorio.

– Hasta enero de ese año usted estuvo preso en La Reforma y ahora está en un lugar más tranquilo, ¿cómo se siente con el cambio?

No tengo muy claro por qué me pasaron de lugar, pero del centro en el que estaba al que estoy ahora es completamente otra cosa. Aquí la gente no se queda sin comer, aquí la gente responde al saludo, hay iglesias de todas las clases, estudio y hasta los policías lo tratan a uno con respeto.

La gente anda suelta por todo lado, drogas casi no hay y armas tampoco porque son un problema gigante para las personas a las que se la encuentran.

– ¿Se lleva bien con sus compañeros?

Tengo muchos amigos, yo soy de la farándula penitenciaria (dice entre risas), me llevo superbién con muchos. Aquí la gente es gente.

– ¿Qué cosas ha aprendido a hacer aquí?

A mí siempre me ha gustado el dibujo y aquí en la cárcel conocí a un artista estadounidense que me enseñó de pintura, sin embargo, seguía con la idea de aprender a dibujar.

Cuando llegué a este centro (la Unidad de Atención Integral Reinaldo Villalobos) me metí al colegio y ahí me dijeron que había un curso aparte de dibujo y pintura y sin pensarlo mucho me inscribí.

Ahora que aprendí paso de cinco a diez horas al día dibujando. Hago muchos retratos, el más difícil que me ha tocado hacer es el mío, por los gestos y todo eso, es muy difícil retratarse a uno mismo.

También le pongo con el estudio, estoy cursando el tercer año de colegio y sigo siendo malísimo en Matemáticas.

El personaje Laisa nació en 1995. Foto: Tomada de Facebook.

– ¿Cómo van los trámites para salir de prisión?

Para el once de noviembre pasado tenía programada una audiencia para solicitar que me cambiaran la modalidad del castigo. La idea mía es que me pongan un dispositivo electrónico o algo así, pero hubo una situación confusa entre los policías penitenciarios y los agentes del OIJ que tenían que llevarme al juzgado y no pude ir.

Esa audiencia me la tienen que reprogramar. Puse un recurso para que la fecha la fijen para antes de que la gente que trabaja en los juzgados salga a vacaciones. Yo tengo la fe puesta en que pronto podré salir y este año podré volver a los toros, si todo sale bien estaría en las fiestas de Pedregal.

– ¿Con qué sorprendería al público si logra salir pronto?

Hice un nuevo personaje, me di a la tarea de sacar cosas cómicas de los privados de libertad y si todo sale bien lo voy a estrenar en los toros este año. Es un superhéroe, pero no tiene superpoderes, es chusmititica y bien polo y bien maicero, siempre le salen mal las cosas.

– ¿Teme que con el pasar del tiempo la gente se haya ido olvidando de Laisa?

Claro que sí, eso me da mucho temor. Yo me voy a dar cuenta si Laisa va a seguir adelante el día que salga de este lugar y ponga un pie en la arena, si el día que haga eso no me aplauden o no se ríen, ese día a mi nadie me tiene que despedir, yo solito doy media vuelta, guardo a Laisa en un baúl y la voy a mantener como un bello recuerdo que nació en 1995.

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– ¿Fue la cárcel la que acabó con la relación que usted tenía con la mamá de su hija menor?

Si, ella se cansó de estar viniendo cada cierto tiempo y de traerme a mi hija. Ya mi chiquita hasta jugaba con los policías cuando venía de lo acostumbrada que estaba. Ella se cansó, conoció a otra persona y decidió irse para otro lado y yo no la culpo, al contrario, le deseo lo mejor porque es una extraordinaria persona. Yo la entiendo, tener al novio en la cárcel no es nada bonito.

– ¿Cuál es su principal miedo?

Mi principal temor es perder mi vida, aunque la cárcel en la que estoy ahora es mucho mejor que La Reforma, no deja de ser cárcel; usted no deja de estar con presos, con asesinos, con sicarios, con traficantes fuertes y en cualquier momento la gente se vuelve loca y no le importa nada.

– ¿Qué es lo que más extraña?

Extraño a mis hijos, a mi papá, a mi mamá y a mi hermano. Antes yo veía económicamente por ellos y ahora soy más bien una carga, tienen que traerme hasta el papel higiénico y la pasta de dientes que uso y eso me genera una gran preocupación, esa es una de las razones que me motiva a luchar por la libertad.

Paterson dice que con el maquillaje borra sus tristezas. Foto: Grupo Nación.