Greivin Rodríguez experimentó de cerca el terror que se dio el 20 y el 21 de abril pasados en la finca Vivoyet, en Crucitas de Cutris, donde iba a operar la empresa Industrias Infinito sacando oro.
Unos mil oreros ilegales invadieron esos días el campamento de la Policía de Fronteras y las casas de las tres familias que se encargan del mantenimiento de la finca. Los hombres destrozaron cuanto pudieron.
El número de policías que estaba entonces en el lugar era menor al de los atacantes y los uniformados no tuvieron más opción que retroceder.
“Escuchamos un enfrentamiento a balazos entre los oficiales y esos hombres y tuvimos que salir de las casas porque la Policía nos dijo que el lugar era muy inseguro. El 20 de abril en la noche los coligalleros quemaron las casas de las 14 personas que vivían aquí y tuvieron que irse con lo que llevaban puesto. Las personas que atacaron no tuvieron piedad”, dijo Rodríguez.
Las familias que se fueron perdieron todo lo que tenían.
“El sábado 21 de abril en la noche volvieron los salvajes y quemaron uno de los tres edificios en los que duermen los policías, quedó inhabitable; a otro de esos edificios le hicieron daños”, agregó.
Ese segundo día de enfrentamientos un coligallero murió baleado. Las autoridades investigan si el plomazo fue disparado por un oficial o por otro de los oreros ya que había un gran alboroto.
Rodríguez dice que no es fácil borrar de su mente la violencia que los obligó a abandonar los hogares.
"Es un hecho que nos marcó para siempre, fue algo terrible. Desde entonces ha habido temor no solo para las personas afectadas sino también en otras familias del pueblo que temen que más adelante los oreros la emprendan contra ellos", dijol administrador.
Greivin afirma que incluso entre los mismos coligalleros se dan enfrentamientos y asaltos y eso preocupa a toda la comunidad.
Desde la última semana de abril la Policía se mantiene en la zona para evitar hechos de violencia y que las personas que extraen oro de forma ilegal continúen dañando el ambiente.
Ministros preocupados
Este jueves, en su segundo día como ministros, Michael Soto, de Seguridad Pública y Carlos Rodríguez, de Ambiente y Energía, visitaron la finca para ver los efectos de la presencia de oreros ilegales.
Rodríguez dijo que aunque hay un gran daño en la finca y en los ríos de la zona, si se detiene la minería por completo en unos dos años el lugar se empezaría a reforestar naturalmente.
"El haber utilizado mercurio (que es tóxico) para extraer el oro tan intensamente en muchas quebradas nos obliga a analizar un poco más los impactos ambientales a estos ecosistemas de agua dulce ya que eventualmente eso puede tener incidencia en la salud pública", agregó.
Rodriguez dijo además que los problemas sociales y económicos de la zona han hecho que muchos lugareños se alíen con los oreros y los dejen vivir en sus fincas o les vendan comida.
Por su parte, Soto dijo que la idea de la visita es analizar a profundidad la situación de los coligalleros.
"Esta problemática debe tener un abordaje integral que involucre el tema de seguridad, el social, el económico, entre otros. Antes había hasta 4000 personas sacando oro en la finca y alrededores y ahora hay un control casi total de la zona ya que ahora hay un grupo de entre 50 y 100 coligalleros que no están dentro de la finca, sino en los alrededores", explicó el jerarca de Seguridad.
El ministro de Seguridad dijo que ya hay una cantidad importante de oficiales de forma permanente en el lugar y en los próximos meses llegarán más.
El próximo martes los dos ministros presentarán un informe al presidente de la República, Carlos Alvarado, en el Consejo de Gobierno.
Entre las opciones están que el Estado compre la finca a la empresa dueña para desarrollar algún proyecto que permita el desarrollo de la zona.
