Adrían Galeano Calvo, Reyner Montero.1 octubre
El OIJ montó un operativo para detener a Corrales. Foto: Reyner Montero.
El OIJ montó un operativo para detener a Corrales. Foto: Reyner Montero.

Usando perfiles falsos en redes sociales en los cuales se hacía pasar por un hombre muy guapo, un violador engañó a cuatro mujeres hasta llevarlas a su trampa y abusar de ellas.

Por la forma en la que llevó a cabo los ataques este sujeto tiene todas las características de un violador en serie y, además, siempre se mantuvo en una zona.

Afortunadamente el OIJ les puso fin a las fechorías porque lo agarró este lunes, a eso de las 10:16 de la noche, en Cariari de Pococí, al frente de la terminal de buses de Caribeños.

La Policía Judicial identificó al sospechoso como de apellidos Corrales Navarro, de 35 años, y que en apariencia trabajaba como chofer de bus en Cariari.

Según las autoridades, el maleante está vinculado con cuatro casos de violación, tres de las cuales ocurrieron en octubre, noviembre y diciembre del 2018. El cuarto fue en setiembre de este año.

Engatusadas

Escondido detrás del perfil falso que creó en Facebook, Corrales escogía a sus víctimas y les enviaba una solicitud de amistad. Si ellas lo aceptaban él empezaba a escribirles por medio del chat de esa red social.

A punta de cuentos y apoyado en las fotos de galán que usaba logró engatusar a las mujeres para que aceptaran salir con él.

De acuerdo con la investigación, en todos los casos Corrales citaba a las mujeres en lugares públicos de Pococí. Esos encuentros se daban siempre entre las 8 de la noche y la medianoche.

Lugares solitarios

El día de la “cita” Corrales llegaba a recoger a la víctima en una moto negra y para que ellas no vieran que no era el guapo de las fotos se hacía el apurado y no se quitaba el casco.

Para ir más “seguro” tapaba la placa de la moto con una bolsa plástica.

“Luego se iban a un lugar solitario, donde les pedía a las mujeres que tuvieran relaciones sexuales y como las víctimas se negaban las sometía a la fuerza y las violaba”, indicó el OIJ en su informe.

Luego de la violación obligaba a las mujeres a subir a la moto, pues tenía la “amabilidad” de llevarlas cerca del lugar donde las había recogido.

De acuerdo con el artículo 157 del Código Penal, por un delito de violación una persona se expone a una condena que va de 12 a 18 años de cárcel. Si Corrales llega a ser declarado culpable de los cuatro casos recibiría un castigo aun mayor.

Los crímenes habrían ocurrido en zonas solitarias de Cariari, La Rita y Roxana (en Pococí) y en Guápiles.

Aparentemente el hombre nunca se quitaba el casco y tapaba la placa de la moto con una bolsa. Foto: Reyner Montero.
Aparentemente el hombre nunca se quitaba el casco y tapaba la placa de la moto con una bolsa. Foto: Reyner Montero.
Bien pegado

El OIJ indicó que luego de recibir las cuatro denuncias de las afectadas los investigadores descifraron cómo actuaba el violador y armaron un operativo cerca de donde solía andar. Extraoficialmente se habla de que Corrales iba camino a verse con otra víctima cuando lo agarraron.

Además de detenerlo, los investigadores decomisaron el casco y la motocicleta que usaba. Según una fuente judicial, una de las víctimas reconoció la moto y algunos rasgos físicos de Corrales. Otras afectadas participarían en un reconocimiento físico del sospechoso.

Depredadores

Álvaro Ramos, analista criminal, explica que, en su opinión, el sospechoso es un verdadero violador en serie. Tiene características que coinciden con el perfil de esta clase de criminales, por ejemplo, actuar siempre de la misma forma.

“Las redes sociales han sido usadas por estos sujetos para enmascararse y buscar nuevas víctimas”, dijo Álvaro Ramos, analista criminal.

“Es un depredador sexual que tiene un área geográfica determinada, una forma metódica para tratar a las víctimas y repite las conductas, posee tosas las característica de un criminal en serie”, dijo Ramos.

En cuanto al hecho de llevar a la mujer al lugar donde la recogió luego de haberla violado, el experto dijo que se trata de una conducta típica de violadores en serie que quieren demostrarle a la víctima que ellos tienen el poder.

Supervivencia

Ramos explicó que el hecho de que las mujeres no opusieran resistencia para que el hombre las llevara de nuevo en la moto se debe a un instinto de supervivencia de ellas.

“Es demasiado poderoso el trauma de una violación, es excesivamente poderoso y eso hace que la víctima sienta un sometimiento, solo buscan sobrevivir y evitar cualquier otra consecuencia”, añadió Ramos.

En relación con este caso el especialista señala que las redes sociales se han convertido en un arma de doble filo, pues los depredadores sexuales las ven como un “campo de caza”, en el cual puede seleccionar víctimas.

“Ellos se enmascaran y se esconden en las redes sociales, el problema es que ahí tienen un mayor acceso a buscar víctimas, ya no tienen que limitarse a los parques o a las plazas, ahora tienen el internet”.

En Costa Rica uno de los casos más conocidos de violadores en serie es el de Henry Marín Quesada, un maripepino conocido como “el Sable” y que descuenta una condena de 156 años por siete violaciones.