Jonathan McDonald entró a la cancha del estadio Alejandro Morera Soto llorando. Ni siquiera había comenzado el partido entre Liga Deportiva Alajuelense y San Carlos cuando las emociones ya habían desbordado al histórico delantero en su último partido como profesional.
Desde el túnel apareció, encabezando al conjunto norteño, con lágrimas en el rostro. Al verlo, buena parte del estadio se levantó para aplaudirlo. Aunque intentó controlar sus emociones, no pudo.
Era su último encuentro como futbolista profesional y lo estaba viviendo precisamente en el escenario que durante tantos años fue su casa.
Alajuelense también lo hizo parte de su equipo
Después de posar para la fotografía oficial con San Carlos, recibió otro gesto especial. Alajuelense lo llamó para que apareciera también en su foto de equipo.
El momento definitivo llegó apenas comenzado el duelo.
A los 15 minutos y cinco segundos, el atacante fue sustituido y ahí terminó oficialmente su carrera profesional.
Antes de abandonarla, levantó las manos para agradecer a Dios, besó el terreno de juego y abrazó a sus compañeros. Después volvió a romper en llanto.
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Mientras caminaba hacia el banquillo, los aficionados se pusieron de pie para reconocerlo. Walter “Paté” Centeno lo esperaba afuera para fundirse con él en otro abrazo.
“Esto es muy duro para mí”
El homenaje continuó durante el entretiempo. Alajuelense le entregó una camiseta de su nueva indumentaria con el apellido McDonald y el número 19, mientras su papá lo acompañaba sobre el césped.
Desde las graderías comenzó entonces un canto que terminó de quebrarlo: “Mac no se va”.
“Esto es muy duro para mí. Eternamente agradecido con mi familia, por este momento, por todo lo que dejaron de hacer para respaldar mi carrera; a este equipo, a esta institución que amé desde mi infancia”, expresó a FUTV.
También agradeció a quienes llegaron al estadio y a las dirigencias de ambos clubes por hacer posible la despedida.
“Momentos como estos son irreales para mí. Vine y vi la despedida de Wílmer, vine y vi la despedida de mi ídolo goleador de esta institución, Jozef Miso. Y para mí ahora estar de este lado es algo que me explota la mente”, afirmó.
El goleador aseguró que nunca imaginó una noche así.
“Nunca lo imaginé, siempre lo soñé de niño. Estar aquí para mí es algo surreal y eternamente agradecido con la vida y el fútbol por esta oportunidad y por poder cumplir un sueño”, concluyó.
En las graderías también hubo lágrimas. Doña Ana Porras, mamá de Jonathan McDonald, acompañó a su hijo en el último partido de su carrera y se emocionó desde que lo vio salir a calentar. Minutos antes del encuentro, conversó con La Teja y resumió todo lo vivido detrás de la carrera del goleador.
“Son tantas anécdotas, momentos, vivencias, logros, momentos oscuros que hemos vivido con él; hemos tenido que estar acuerpándolo, fortaleciéndolo, dándole su espacio”, expresó.


