Marlene Segura, madre de Gilberth Artavia, querido exfutbolista costarricense que falleció este domingo mientras participaba en un partido de fútbol, asegura que Dios le avisó días antes que algo iba a pasar en su familia.
La mamá de “Bebé”, como era conocido el exjugador, contó que durante tres días experimentó una sensación en el pecho que no podía explicar.
“Yo tenía tres días de que me daba una sensación como algo en el pecho y yo me sentaba a orar en la madrugada y decía: ‘Señor, ¿pero qué me pasa? ¿Señor, qué tengo? ¿Qué tengo?’”, recordó.
En ese momento no sabía qué significaba aquella angustia. Tras la muerte de su hijo, Marlene la interpreta desde sus creencias religiosas como una advertencia.
“Dios siempre le dice a uno cuando algo va a pasar”, afirmó.
A aquella sensación se suma un detalle que la familia recuerda ahora con especial significado.
Durante aproximadamente el último mes, Artavia había buscado compartir más con sus seres queridos.
“Habíamos notado que hacía un mes él se había hecho muy allegado, quería que compartiéramos almuerzos, desayunos con él”, explicó Segura.
Una de esas reuniones ocurrió días atrás, cuando sus hermanos se encontraron para desayunar y posteriormente fueron juntos al Parque Diversiones.
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“Él fue con nosotros, se divirtió bastante, bastante”, recordó su mamá.
Incluso el mismo día de su muerte fue a desayunar con su familia, tomó una siesta y se fue con la bendición de su madre y la promesa de que volvería más tarde.
La familia es creyente y asiste a una iglesia evangélica, por lo que la fe forma parte importante de la manera en que Marlene enfrenta actualmente la pérdida.
Una muerte que nadie esperaba
Gilberth tenía 39 años y, según su madre, no padecía ninguna enfermedad conocida ni había mencionado algún problema de salud que hiciera anticipar lo ocurrido.
El domingo se encontraba disputando un encuentro con los veteranos de Siquirres. Durante el juego marcó un gol y lo celebró a lo grande, pero unos diez minutos después comenzó a sentirse mal y pidió el cambio.
Una vez fuera del terreno de juego se sentó y posteriormente solicitó que llamaran una ambulancia.
Como la unidad no llegaba, compañeros decidieron trasladarlo en un vehículo hacia el CAI de Siquirres.
“Lo montaron al carro y se lo trajeron para el CAI de Siquirres, pero ya llegó fallecido”, relató Segura.
Un padre que vivía pendiente de sus hijos
Detrás de su faceta deportiva, Marlene destacó especialmente el papel de Gilberth dentro de la familia.
Era padre de dos niños, Keyber y Aylan. El mayor acababa de cumplir 12 años y el pequeño tiene 3.
“Era un padre ejemplar, amoroso. Mi hijo siempre estaba con sus dos hijos”, expresó.
Su disposición para ayudar también quedó marcada durante la enfermedad de uno de sus sobrinos, quien fue diagnosticado con cáncer cerebral.
Según Segura, Bebé se encargaba de conducir para trasladar a su hermana y al menor durante el proceso. Incluso recordó que cargaba al niño por las escaleras para evitarle el esfuerzo.
“Él era el encargado de manejar el carro y llevar a mi hija desde el día uno que a mi nieto le descubrieron la enfermedad”, señaló.
El fútbol también le dio una familia en Guatemala
La vida de Gilberth estuvo estrechamente relacionada con el fútbol. Durante su carrera pasó por clubes costarricenses como Brujas, Santacruceña, Barrio México y Grecia, de acuerdo con el recorrido que recordó su madre.
Además, permaneció cerca de siete años en Guatemala, donde jugó en Primera división y creó vínculos que sobrevivieron al paso del tiempo.
Después de conocerse su fallecimiento, comenzaron a llegar llamadas desde ese país.
Segura conversó con una mujer de la familia con la que el futbolista vivió durante aquella etapa y recordó la reacción que tuvo al conocer la noticia.
“La muchacha me llamó llorando, era la segunda familia que él tenía en Guatemala”, afirmó.
También le comunicaron que allá pretenden rendirle un homenaje relacionado con el fútbol.
Una lesión en una rodilla terminó alejándolo de la actividad profesional y regresó a Costa Rica hace aproximadamente cinco años. Desde entonces se dedicaba al comercio, incluida la venta de televisores y colonias, además de trabajar con préstamos.
Estaba a días de cumplir 40 años
Gilberth habría celebrado sus 40 años el próximo 28 de setiembre.
Tras su partida, la familia ha recibido el acompañamiento de antiguos compañeros, vecinos, familiares, pastores y miembros de la congregación a la que asisten.





