Hay amistades que nacen de años de convivencia y otras que aparecen en los momentos más difíciles de la vida.
Eso fue lo que le ocurrió a Alberto Solano Pacheco, un ingeniero civil de 40 años que enfrenta un cáncer gástrico en etapa 4, con metástasis en el hígado y que, en medio de una batalla que le cambió por completo el rumbo de su vida, encontró en Carolina Jaikel a una de las personas que más lo han acompañado en el camino.
Aunque ambos se conocían desde hacía muchos años por amigos en común (incluso Carolina fue compañera de colegio de un primo suyo), nunca habían desarrollado una amistad cercana.
Todo cambió después de que Alberto recibió su diagnóstico en noviembre de 2024 y, meses más tarde, Carolina también fue diagnosticada con cáncer de pulmón con metástasis ósea en etapa 4.
Él decidió escribirle para ofrecerle apoyo, sin imaginar que ese mensaje marcaría el inicio de una relación que hoy describe como un verdadero regalo.
“Justamente cuando le escribí, ella estaba en Houston en su tratamiento y acababa de recibir la noticia. Creo que hicimos mucho clic. Ella estaba en un momento complicado y conversar con alguien que está viviendo algo parecido no es lo mismo. Para mí Caro es casi como una hermana. Hablamos casi todos los días. Ella me pregunta cómo estoy, yo le pregunto cómo está ella y creo que hemos sido un apoyo mutuo”, contó.
Para Alberto, esa amistad nació porque ambos entienden una realidad que pocas personas logran comprender. Explica que cuando alguno tiene un día especialmente difícil, siempre encuentra a alguien al otro lado del teléfono para escuchar, dar ánimo o recordar una frase que con el tiempo se convirtió en un lema entre los dos: “Hasta que el miedo me tenga miedo”.
“Esa frase ni la inventó Caro ni la inventé yo. La dice una influencer ecuatoriana que también tiene cáncer y los dos la seguimos. Nos parece un ejemplo increíble. Cuando alguno está pasando un momento complicado, nos la repetimos. Es una manera de recordar que no podemos dejar que el miedo gane”, explicó.
Alberto también destacó que Carolina no ha sido la única que lo ha respaldado. Asegura que toda su familia, incluido Bryan Ruiz, han estado pendiente de su proceso y le han demostrado un cariño que jamás esperó recibir.
“Estoy superagradecido con Caro, con Bryan, con la hermana de Caro y con mucha gente cercana a ellos, porque además de apoyarme hemos construido una amistad muy bonita”, dijo.
Ese apoyo quedó demostrado cuando Alberto tomó una decisión que nunca imaginó tener que tomar: hacer pública su enfermedad para pedir ayuda económica. Debido al rápido crecimiento de los tumores en el hígado, necesitaba acceder con urgencia a tratamientos que, aunque podían tramitarse por medio de la Caja Costarricense de Seguro Social, tardaban demasiado tiempo para la velocidad con la que avanza el cáncer.
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Por eso abrió una campaña en GoFundMe para recaudar fondos. Confesó que siempre fue una persona muy reservada en redes sociales y que le costó dar ese paso, pero la respuesta de la gente lo sorprendió.
“Yo siempre he sido muy privado en redes sociales, pero al final me tocó hacerlo y realmente se convirtió en una bendición. Caro vio el video, me llamó y me dijo: ‘Acabo de verlo. Esta noche Bryan y yo vamos a publicar algo’. Ellos tienen muchísimo alcance y eso ayudó muchísimo”, recordó.
Gracias a esa ola de solidaridad, pudo avanzar con varios procedimientos médicos mientras continuaban los trámites dentro de la Caja. Alberto asegura que aquella campaña no solo le permitió recaudar fondos, sino también descubrir la enorme cantidad de personas dispuestas a tenderle la mano en uno de los momentos más difíciles de su vida.
Además, gracias a Carolina, conoció a otras personas que también enfrentan el cáncer, formando una red de apoyo que considera invaluable.
“Yo, aparte de Caro, he conocido bastante gente de mi edad que está viviendo situaciones similares. Es bonito poder conversar con alguien que realmente entiende lo que uno está pasando. No es lo mismo que alguien te lo cuente a vivirlo”, afirmó.
Actualmente, Alberto continúa en tratamiento luego de haber recibido tres esquemas distintos de quimioterapia, embolizaciones hepáticas y radioterapia para intentar controlar los tumores que permanecen en el hígado.
Aunque el panorama sigue siendo complejo, mantiene intacta la esperanza y asegura que la amistad, el apoyo de su familia, su esposa, Amanda Vargas, y su mamá, Gabriela Pacheco, y la solidaridad de personas como Carolina Jaikel le han dado fuerzas para seguir adelante día tras día.






