La esposa de Greivin Morgan, Sheiris Montero, contó en redes sociales el curioso momento que vivió cuando tuvo que llevar su carro a una llantera y terminó pagando ¢10 mil por reparar una llanta.
Montero incluso quiso consultarles a sus seguidores cuánto consideran razonable pagar por poner un parche a una llanta que se desinfló después de que se le pegó un tornillo.
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“¿Cuánto vale que a uno le pongan un parche en la llanta porque uno estaba desinflado porque tenía un tornillito? ¿Cuánto vale eso?”, preguntó.
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Según contó, iba de emergencia porque tenía un compromiso y necesitaba solucionarlo rápido. Primero intentó hacerlo en una bomba de gasolina, pero ahí no realizaban ese tipo de reparación, por lo que tuvo que buscar una llantera.
“Voy de emergencia porque tengo un compromiso, me quitan la llanta del carro, le explico que tengo un tornillo. Cuando pregunto que si puedo ir pagando de una vez, para adelantar, me dicen que sí, pero no pregunté cuánto era”, relató.
El problema vino cuando llegó la hora de pagar.
Sheiris explicó que anteriormente había pagado alrededor de ¢3 mil por un trabajo similar, por lo que se sorprendió cuando le dijeron que esta vez eran ¢10 mil.
“Cuando le dije al muchacho que si diez mil, me dijo que sí porque le hicieron un balanceo más lo del parche”, detalló.
La situación generó comentarios entre sus seguidores, quienes le contaron sus propias experiencias y algunos consideraron que el precio que le cobraron era demasiado alto.
“En ese momento que me está cobrando yo sé que me está estafando, yo ahí sola, ya me habían quitado la llanta, ya le estaba haciendo el balanceo”, contó Montero.
Según explicó, el trabajador le indicó que el balanceo era necesario y eso aumentó el monto final de la reparación.
“Según el muchacho era importante hacer eso (balanceo) y el parche ‘seguro era de titanio’. O sea, de verdad que a uno le quieren ver la cara”, expresó.
Sheiris reconoció que en ese momento sabía que el cobro le parecía excesivo, pero decidió pagarlo porque tenía prisa y necesitaba salir rápidamente del lugar.
“Yo sabía que me estaba estafando, pero me urgía irme”, concluyó.
La anécdota abrió el debate entre sus seguidores sobre cuánto debería costar realmente reparar una llanta con un parche y cuándo es necesario realizar un balanceo adicional.

