Maricruz Leiva vive con dolor todos los días. Ocho años después de sufrir graves quemaduras durante un procedimiento estético, la periodista reveló que enfrenta ardor y una intensa sensación de calor que en algunos momentos llegan a ser insoportables.
Leiva habló ampliamente sobre su condición durante una conversación con Lizeth Castro en el pódcast Desde el Alma. Aunque recordó parte de lo ocurrido en 2018, sus declaraciones más fuertes estuvieron relacionadas con lo que enfrenta actualmente.
“Imagínate lo que es pasar con ese ardor todo el día, todo el día. Aquí, en este momento, lo llevo. Es insoportable. Hay momentos en que yo me pongo a llorar”, confesó.
El frío es lo único que le da alivio
Según explicó Maricruz, las lesiones dejaron consecuencias en su piel y nervios. Entre ellas mencionó la pérdida de glándulas sudoríparas en las zonas afectadas y una sensación permanente de ardor y calor.
Para describirlo utilizó un ejemplo muy gráfico: “El ardor es como que vos te hubieras quedado en la playa dormido todo el día y te levantas y no soportas ni la camiseta”.
El frío se convirtió en una de sus principales formas de encontrar alivio.
“A mí lo único que me quita el dolor es el frío, el agua fría”, explicó. La comunicadora utiliza chalecos especiales de gel cuando la molestia aumenta y contó que apenas un día antes de la entrevista había necesitado recurrir a uno, porque ya no soportaba el dolor.
Cuando viaja y no tiene esos implementos, recurre al agua.
“Lo que hago es que me echo agua, me echo agua, agua, y hasta que queda toda empapada la camiseta”, relató. Según Leiva, pocos minutos después su ropa vuelve a estar seca debido al intenso calor que siente en su cuerpo.
Una lucha que comenzó en 2018
El origen de estas secuelas se remonta a agosto de 2018, cuando Maricruz Leiva sufrió graves quemaduras después de someterse a una cirugía estética.
En Desde el Alma recordó que tuvo quemaduras en un 40% de su cuerpo y atravesó un complejo proceso médico que incluyó cuidados intensivos, injertos de piel, tratamiento contra infecciones y meses de recuperación.
Pero ocho años después, la recuperación no significa que el dolor haya desaparecido.
“Vivo con dolor y, ¿qué querés que te diga? Pero al mal tiempo, buena cara. Yo sonrío”, afirmó la periodista al explicar cómo enfrenta actualmente las secuelas que quedaron en su cuerpo.


