El dolor y el sacrificio hacen de doña Nuria una mamá y abuelita ejemplar. Foto: Mario Cordero
El dolor y el sacrificio hacen de doña Nuria una mamá y abuelita ejemplar. Foto: Mario Cordero

Haber perdido a su hija Rocío Barquero sirvió para que doña Nuria Sánchez sacara fuerzas de flaqueza y se convirtiera en una supermamá para tres de sus nieticos, los retoños de la joven que partió para siempre en un accidente de tránsito. 

Esta vecina de San Isidro de El General, en Pérez Zeledón, es una conocida vendedora de lotería a quien de cariño le dicen “la Negrita”. Ella tuvo cinco hijos.

El primer golpe en seco que enfrentó doña Rocío fue el 10 de octubre de 1993. Ese día, su esposo, Álvaro Barquero, murió y aunque ella siempre había sido luchadora en ese momento debió fajarse más para sacar adelante a los suyos.

Abuela se convirtió en la súper mamá de sus nietos
Abuela se convirtió en la súper mamá de sus nietos

Atender la casa, a sus hijas y salir a trabajar por muchísimas horas fueron su rutina, sin embargo, como el tiempo pasa tan rápido creyó que muy pronto terminaría de convertir a sus muchachos en profesionales.

El 12 de julio del 2007, la vida la sacudió más duro al perder a Rocío. Aunque han pasado 10 años, el recuerdo la sigue afectando. Ella ni siquiera puede hablar de lo ocurrido y las fotos de su hija son un tesoro. 

El día de la fatalidad, Rocío estaba en su casa en pijama y lista para dormirse cuando unos amigos la llamaron para invitarla a una fiesta sorpresa que le iban a hacer a una amistad. Ella ni siquiera quería ir, pero al final la convencieron.

En la madrugada, la mujer regresaba en el asiento del acompañante de un carro junto a un amigo y cuando iban por la I Griega, en el centro de San Isidro de El General, se estrellaron contra una grúa plataforma que estaba estacionada a un lado de la calle y que no se veía.

A Rocío la mandaron al hospital Escalante Pradilla en condición muy grave y falleció mientras era atendida. El conductor del carro de apellido Díaz también resultó herido; por ese caso no hubo juicio.

La vida de doña Nuria en ese momento cambió; primero debió luchar con la ausencia de la hija, a quien recuerdan como una mujer muy linda.

Rocío era muy alegre. Diez años después de la desgracia, su mamá no puede hablar de lo que pasó. Mario Cordero.
Rocío era muy alegre. Diez años después de la desgracia, su mamá no puede hablar de lo que pasó. Mario Cordero.

“Dios me dio cinco hijos y me quitó una. Solo Él sabe porqué se dio esa muerte tan repentina. No puedo ni hablar de eso (se le corta la voz). Era una muchacha sana, muy amorosa. Me quedaron sus tres hijos. Unos 15 días antes del accidente una de mis hijas, de 17 años, estaba por cumplir la mayoría de edad. Yo les dije que ya iba a terminar con ellos cuando tuve que volver a empezar. Dios me ha dado la fuerza en estos años. Me siento bien porque es una cruz, una cruz que adoro con mi alma porque los amo a los tres y si vinieran más nietos a mí los recibiría con el mismo o más amor y lucha", comentó doña Nuria, de 65 años.

Para sacar adelante a sus nietos Lisa, de 27 años; Katherine, de 23; y Moisés, de 13 (edades actuales) y ayudar a sus otros hijos, esta señora se subía a los buses con una gran hielera a vender gelatinas.

“Yo me armaba de valor y me iba a vender las gelatinas y todo lo que podía. Me subía en los buses de Buenos Aires o Santa Marta, a la vuelta me regresaba en el mismo bus o le pedía ride a algún trailero, todo para que nunca les faltara nada”, comentó.

Sin embargo, el paso de los años causó que la hielera se le volviera muy pesada y antes de darse por vencida se puso un puestito de lotería al que los clientes siempre la llegan a buscar y le demuestran su admiración.

Brilla de orgullo

Está valiente mujer se llena de orgullo y hasta le brillan los ojos cuando gracias a su apoyo dos de sus hijas se convirtieron una en abogada y otra en psicóloga.

Los clientes de esta abuelita siempre le demuestran su admiración. Foto: Mario Cordero
Los clientes de esta abuelita siempre le demuestran su admiración. Foto: Mario Cordero

“Mis nietos me han dado mucha felicidad. Lisa, la mayor, es maquillista y estilista. Trabajaba en Repretel y ahora tiene un negocito propio. Ella es una mujer muy valiente y luchadora, la del medio quedó embarazada y yo me hice cargo también de su hija, mi bisnieta está en el kínder y el más pequeño está en el colegio”, contó.

Doña Nuria asegura que el éxito en criar a los hijos y a los nietos está en darles mucho amor, aconsejarlos, hablar con ellos y abrazarlos.

“Tengo un nieto malcriado, pero yo llego, me le acerco, lo abrazo y le digo 'mi amor, te amo' y ya se calma”, manifestó la abuelita.

Rocío falleció en el hospital Escalante Pradilla debido a un accidente de tránsito. Foto: Mario Cordero
Rocío falleció en el hospital Escalante Pradilla debido a un accidente de tránsito. Foto: Mario Cordero

Rocío, bisnieta de Nuria, nos contó que su “tita” es muy buena y muy carga.

Ella celebrará este Día de la Madre con su familia y al igual que todos los años la consentirán pues es la reina de la casa.