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Allan Oviedo: “Los jugadores vivimos una doble vida, de infidelidades, algunos de alcohol, otros de drogas”

Exfutbolista lo tuvo todo y lo perdió, ahora rehace su vida con una empresita de construcción y arreglos de casas

Allan Oviedo jugó en Belén-Pedregal, Herediano, Alajuelense, Cartaginés, Sagrada Familia, Brujas y Puntarenas, fue seleccionado nacional y hasta anduvo por México, pero ahora no puede vivir de la plata que hizo en aquel entonces porque toda la “quemó”.

Con dos divorcios a cuestas, cuatro hijos repartidos en ambas relaciones y tres nietos, el exdelantero, de 48 años, asegura que con tantos golpazos ahora vive un día a la vez.

Actualmente, Oviedo tiene una empresa llamada “Constructora del reino”, dedicada a la construcción, fontanería, pintura, entre otras labores.

Pese a haber tenido un buen salario como futbolista, el pequeño exgoleador sabe que la vida desordenada lo llevó a pasarla mal y cuenta cómo es la realidad de algunos futbolistas.

"Que la gente sepa que los jugadores somos desordenados, de repente vivimos una doble vida, una vida de infidelidades, algunos de alcohol, otros de drogas, aunque algunos no pasan por nada de eso.

"En el caso mío fue mucha fiesta, muchas cosas en las cuales usted tiene que hacer un alto en su vida”, indicó el exfutbolista, retirado de las canchas hace 12 años.

Como no terminó el colegio (solo asistió 6 meses), Allan aprendió de su papá, don Fernando Oviedo, a arreglar de todo en la casa.

Asegura que, con 12 años, su progenitor le pagaba por trabajar con él y cuando tuvo plata como deportista, aprovechó para construir casas y venderlas, no obstante, todo cambió por su vida loca.

“Me dediqué mucho a los bienes raíces, luego vino el divorcio, situaciones personales y perdí la casa, los matrimonios, empresas y otras cosas que me hicieron buscar trabajo en una compañía constructora, ahí me tocaba la parte de administración de obras, llevar materiales, pagarle a los muchachos y demás”, recordó Oviedo, al que le entró la espinita de tener su propio negocio con los conocimientos adquiridos.

En su momento llegó a trabajar con Minor Vargas, expresidente del Saprissa y exdueño del Brujas, así como con el exjugador Mauricio Wright, a quienes les hacía algunas construcciones.

Ahora, con toda esa experiencia, no solo tiene su propio negocio, sino toda la capacidad para aconsejar a los futbolistas y que no pasen por lo que él padeció.

“Los jugadores deben saber que esa vida no es para siempre, llega el momento cuando no gana igual, ya no eres famoso porque en esta vida todo pasa, el problema es que uno cree que nunca se va a acabar”, explicó Allan, en una lección que aplica para todos sin importar la profesión.

Agregó que el dinero es pasajero, así como la belleza y la vanidad.

“Hoy tienes y mañana no tienes, cuando no pensás bien, no te preparás para un futuro. Mi dinero se perdió, uno quiere mantener un nivel de vida retirado que no se puede, hay malos negocios, yo tenía una casa para vender, donde invertí mucho y nunca se vendió y todos son facturas que uno paga por las cosas que no se hacen bien”, sentenció.

Actualmente Oviedo dice que no tiene dinero, pero es mejor hijo, mejor papá y mejor persona y aunque nunca va a terminar de cambiar, le agradece a Dios todo lo vivido.

Dice existir contento porque su vida es distinta a cuando pateaba bola y valora tener un trabajo por más grande o pequeña que sea la obra por la que lo contrataron.

“Básicamente estoy agradecido con Dios, me gustan las remodelaciones, yo hago el trabajo, aprendí a soldar, a hacer repellos, obra gris y si no sé alguna cosa, contratamos a alguien para que lo haga”, añadió este pulseador, al que usted puede contactar para alguna labor al teléfono 8338-1888 o al Facebook Allan Oviedo Rodríguez.