Luis Quirós.21 junio

Cada vez que hay una final entre la Liga y Saprissa, es inevitable que Mauricio “Chunche” Montero recuerde el gol que le anotó al Monstruo en una disputa por el título.

Chunche recordó con La Teja cómo vivió aquel penal en octubre de 1991 en el Morera Soto que sirvió para que su amada Liga le arrebatara el título a los tibaseños.

Aunque la mejenga de este miércoles no es una final nacional, sino de segunda fase, el mundialista de Italia 90 considera que se vive de igual forma.

A Mauricio Montero le tocó abrir el camino del título para la Liga contra el Sapri en octubre de 1991. Foto Rafael Murillo
A Mauricio Montero le tocó abrir el camino del título para la Liga contra el Sapri en octubre de 1991. Foto Rafael Murillo

-¿Estaba muy nervioso a la hora de ejecutar ese penal?

La verdad es que cuando uno va camino para el estadio existe algo de eso, sobre todo unos dos o tres kilómetros antes, pero luego ya conversando en el camerino, eso cambia. En mi caso siempre disfruté cada partido y de ese, cuando llegó el momento (de patear el penal) lo hice confiado en mi trabajo.

-Fallar puede ser mortal...

Claro, eso como cometer un penal con el marcador empatado, en una final, en el último minuto, o bien que se dé un autogol, en fin, el mundo se le viene encima al jugador, gracias a Dios, estuve siempre concentrado.

-¿Recuerda a quién se lo anotó?

Era Álvaro Fuentes y ya me conocía porque cuando estábamos en selección yo practicaba los penales con él.

-¿Le dijo algo antes de tirar?

El mismo vacilón de siempre, que estaba asustado, que lo iba a tirar al mismo lado, bueno, de todo, porque buscaba que lo cambiara, pero no lo hice, lo tiré igual y todo salió pura vida.

-¿Sus compañeros le dijeron algo antes del lanzamiento?

No, eramos un equipo y confiábamos en el trabajo que hacíamos cada uno, por eso ninguno me dijo nada.

El segundo gol de la Liga en la final contra la S, lo anotó Ricardo Chacón. Aquí en el centro de la foto con Joaquín Guillén a la izquierda y Javier Delgado a la derecha. Foto: Cortesía
El segundo gol de la Liga en la final contra la S, lo anotó Ricardo Chacón. Aquí en el centro de la foto con Joaquín Guillén a la izquierda y Javier Delgado a la derecha. Foto: Cortesía

-¿Cambia en algo el jugar un clásico de final a puerta cerrada?

Yo creo que sí, porque cuando se está a estadio lleno, ya sea en el Morera Soto o en el Ricardo Saprissa, el público es un plus, pero también es presión, porque nadie quiere jugar este tipo de juegos. Ya vimos que se jugó uno aquí (en la Catedral), pero este es diferente, porque es una final y he visto que varios clubes se sintieron más cómodos jugando sin público, porque si hay un error nadie te lo va a señalar desde las gradas.

-¿Cuál de los dos equipos llega a mejor?

En un clásico siempre existirá la situación de que aunque alguno venga mal, eso ahí ya no existe, pero en esta ocasión llegan parejos, su trabajo después del parón así lo ha marcado.

-¿En qué zona del campo se puede inclinar la balanza?

Podría ser en la media, la de la Liga está jugando de manera ordenada y de ese sector para arriba tiene con qué marcar diferencia. En el Saprissa igual, su medular y ofensiva son muy pesadas y tienen a Christian Bolaños viviendo el momento que cualquier futbolista quiere para una final, porque con cualquier parte de su cuerpo anota, pero si veo la defensa un poco débil.

“Anotar en una final y contra el archirrival siempre será especial”, Mauricio Montero

-¿Qué otro aspecto podría ser determinante?

En este caso sería una individualidad, si los partidos están muy cerrados y los dos equipos tienen jugadores para sorprender, por mencionar a dos, Alex López y Mariano Torres, eso sí, estando conectados.