Michael Jordan sigue haciendo historia y una de sus más emblemáticas prendas, se vendió por una cantidad impresionante.
Este miércoles se dio a conocer que la camisa que usó en las Finales de la NBA de 1998, ganadas por los Chicago Bulls a los Utah Jazz, se vendió por la cifra de $12,26 millones (un poco más de 5.700 millones de colones), un récord para una camiseta de colección de la liga de baloncesto estadounidense.
La camiseta salió a subasta el 15 de setiembre anterior, en la plataforma de comercio Joopiter, fundada por el artista Pharrell Williams y un coleccionista se la adjudicó, contó el diario Marca de España.
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Lo que se pagó por la camisa supera el anterior récord de la NBA, de 10,1 millones de dólares (₡4 mil millones), que se pagó por otra camisa llevada por Jordan en esas Finales.
“Usada durante ‘The Last Dance’ —la última temporada en la que el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos ganó un campeonato—, marca la culminación de una era que transformó el baloncesto en un fenómeno cultural global”, destacó la plataforma.
La gran figura
El ’23′ fue el máximo anotador esa noche, con 24 puntos que contribuyeron a que los Bulls se llevaran la victoria y se adelantaran 2-1 en la serie.
Esa eliminatoria fue la sexta y última aparición de Jordan en unas Finales de la NBA y concluyó con su sexto anillo gracias a una de sus jugadas más emblemáticas: ‘The Last Shot’, en la que puso por delante a los Bulls con un tiro de dos puntos a falta de cinco segundos.
La plataforma Joopiter sacó a subasta en diciembre del año anterior las zapatillas Nike Kobe 6 ‘Grinch’, que empleó Kobe Bryant en el partido de Navidad del 2010 contra los Miami Heat de LeBron James, también por un precio mínimo de 10 millones de dólares (cerca de 4 mil millones de colones).
Según Marca, un cromo firmado por Bryant y Jordan fue subastado el pasado agosto por más de 12,9 millones de dólares (unos 5.800 millones de colones) por la casa de subastas Heritage Auctions, una cantidad récord para una tarjeta de este tipo en Estados Unidos, que lo convirtió en el segundo objeto de coleccionismo deportivo más caro de todos los tiempos.




