Hay carros que sirven para ir al trabajo o para pasear los fines de semana. Y después está Frankie.
Y es que desde hace algunos años, en las calles de Costa Rica no es extraño escuchar a alguien preguntar: “¿Cómo está Frankie?”, pero lo curioso es que no hablan de una persona, sino de un Mitsubishi Lancer 2010 que, gracias a una transformación fuera de lo común, terminó convirtiéndose en uno de los vehículos más piropeados en el mundo de las cuatro ruedas.
Detrás de esta historia está Gabriel Hernández, un analista financiero de 27 años y vecino de Barva de Heredia, quien nunca imaginó que el carro que compró hace siete años terminaría teniendo hasta una identidad propia.
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Todo comenzó cuando decidió vender un Toyota Corolla, su primer vehículo. Un amigo, apasionado por los carros, le habló del potencial que tenía un Mitsubishi Lancer completamente original y le propuso darle una “mudada”, como llaman en este ambiente a las modificaciones estéticas, y Gabriel aceptó el reto.
El primer paso fue cambiarle por completo la apariencia. El Lancer dejó atrás el tradicional color gris plata para lucir un exclusivo gris nardo, un tono que en ese momento ningún otro Mitsubishi utilizaba en Costa Rica.
“Vi ese color en un carro de Estados Unidos y me encantó. Aquí no existía ninguno igual y quise hacer algo diferente”, recordó.
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“Varios me han dicho que lo hicieron porque vieron el mío y les gustó cómo se veía. Eso me llena mucho porque, de cierta forma, Frankie marcó una tendencia”, contó orgulloso.
Así nació
El cambio fue tan radical que un primo le dijo que el carro parecía un Frankenstein por la mezcla de piezas y accesorios que llevaba instalados; el apodo hizo gracia y el vehículo quedó llamándose Frankie.
Lo que ninguno imaginó fue que ese nombre terminaría siendo más conocido que el de su propio dueño.
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“Hay gente que me saluda y me pregunta si vine con Frankie. Otros me escriben para decirme que lo vieron en determinado lugar o simplemente me preguntan cómo está. Es como si fuera otra persona”, confesó Gabriel.
Originalmente el Lancer desarrollaba unos 150 caballos de fuerza, pero Gabriel decidió instalarle un turbo y realizar varias modificaciones mecánicas que duplicaron su potencia.
Actualmente desarrolla cerca de 300 caballos de fuerza, los asientos son negros con detalles en fibra de carbono, al igual que el volante y varias molduras de las puertas.
A eso se suman luces RGB completamente personalizables y un detalle que pocos pasan por alto: las luces traseras proyectan la animación de un ojo que parece guiñar mientras el carro está en movimiento.
“Puedo poner estrellas, fuegos artificiales y varios efectos, pero el ojo es el que más me gusta. Es como decir: ‘Tengo ojos en la espalda, te estoy viendo’”, comentó.
Aunque muchos creen que Frankie solo sale para exhibiciones o sesiones de fotos, la realidad es que el vehículo de uso diario de este fiebre por los autos.
Es el carro que Gabriel utiliza todos los días para ir al trabajo, hacer mandados o salir de paso y, para él, esta joyita dejó hace mucho de ser simplemente un medio de transporte.
“Significa muchísimo. Puede sonar raro, pero siento que ya es alguien más. Frankie tiene personalidad propia y la gente lo trata como si fuera una persona. Eso es algo muy bonito y jamás pensé que iba a pasar”, afirmó.
Redactado con ayuda de IA y revisado por un periodista y editor de La Teja







